lunes, 3 de marzo de 2025

Y todo depende de cómo llamemos a las cosas. Estrés hídrico por sequía. Abuso sexual por violación. Ajuste de plantilla por despidos. No es lícito jugar con las palabras para quedar bien o por desviar la atención y prohibir palabras que definen muy bien lo que pasó, lo que está pasando. Y son los responsables de lo que dicen las palabras los primeros que pervierten ese significado justo e inventan otra palabra o grupo de palabras para decir no lo mismo sino una aberración contra la palabra primera, la que decía claramente de qué trataba el asunto. No llueve. Hay sequía. Pues no hablemos de estrés hídrico ni tampoco de profesionales del sexo, ni de personal temporal, cuando hablamos de temporeros o interinos. Hay que decir, yo creo, la palabra primera, la que todos entendemos y no inventar para suavizar la cuestión. Se llaman eufemismos. Deberíamos ir en contra de los eufemismos todos los que usamos la lengua española.

Crear belleza con las palabras

no es lo mismo que crear confusión.

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