domingo, 31 de marzo de 2024

 El pardillo sobrevuela las aceras

pisoteadas por almas enteras.

El jilguero pía en bandada

por las altas alamedas.

Yo fui testigo un día

de algo parecido a un paisaje.

Ahora no hago viajes.

El viaje, más bien, es interior.

El nublado no deja al sol

ser señor del cielo.

Yo solo quiero un poco de paz,

aquí, donde por la ventana surge el amor.

 El amor sentimental es un sentimiento que dura unos cuantos días, no más allá de dos meses y siempre dura menos días que tiene el año. Luego, la gente se casa y eso y tiene hijos y eso. Cuando los hijos están criados, no antes, las parejas españolas se separan, tienen esa costumbre tonta, no sé si lo harán por imitación a otras parejas que son amigas o conocidas. El caso es que la gente se divorcia porque "no se aguantan el uno al otro". Los divorciados ya es difícil que se vuelvan a enamorar. Lo que hacen los divorciados es un simulacro del amor que tuvieron un día. Por no aguantar, dan vueltas por los bares y restaurantes preguntando si tienen gazpacho o judías blancas a ver si las preparan igual que su exmujer. Si es así, ya merodean por ese restaurante a la hora de comer pues el estómago del divorciado siente nostalgias culinarias remotas. Y eso es todo lo que pasa en España con el amor sentimental.

La blanca quimera parece que sueña

con un tejido áureo, polimorfo y secreto.

 Los viejos, en el pueblo, me decían: lo que te queda por pasar. Lo decían en tono imperioso, insultante, soberbio. Pero es una obviedad. Siempre que estemos vivos nos queda mucho que pasar. Y a un pie de la muerte, incluso, tenemos todavía mucho que pasar. Qué tonterías se dicen en los pueblos. En los bares se crea una especie de culturilla barata y pobre que se aplican ellos mismos contra ellos mismos. Es una pena. En los bares de los pueblos, nadie sabe contar algo coherente, algo que merezca la pena. Son todos chascarrillos insulsos y feos. En lo bares de los pueblos no hay nadie que tenga una carrera universitaria. Los más, casi no tienen la enseñanza básica. En los bares de los pueblos se dice o se decía: ¿cuánto dura un polvo? - Lo que dura dura. Y así todo.

María se casó con Teodoro Martín Descalzo.

Teodoro anda silbando a las estrellas más altas por un amor equivocado.


 Las horas ya son otras horas, grandiosas, memorables, únicas. La vida envuelta en miedo ya pasó. Ahora toca montar el entarimado para que haya una actuación. Un temblor misterioso nos sucede. Las mañanas ya son un poco de sal y un poquito de arena, arena tibia del amanecer. La gente pasó los días de fiesta corriendo de allá para acá, quizás resguardándose de la lluvia. Un montón de millones han caído en Madrid como una sorpresa. El turisteo nunca acaba. Vayamos a ver a la Cibeles y a Neptuno. Vayamos al Retiro y al jardín botánico. Soy metálico, soy mecánico en el jardín botánico. Cervantes se paseó por la corte muy contemplativo. ¿Pensaba en sus personajes? Lo más seguro. La ilustre fregona da mucho que hablar en la venta donde barre y friega.

En tu árbol viejo se anuncia un fervor adolescente.

Quizás ya es el día de decir que amas la vida.

sábado, 30 de marzo de 2024

 Al borde del sendero un día nos sentamos. Vemos pasar al pastor y sus ovejas, al perro desmedrado, a algún vecino que sale de un paseo largo. Hablamos con él. Viene de algún pueblo hundido, vacío, muerto. Ya no pisas por el pueblo, ya no sabes de sus habitantes. La vida ha ido pasando muy lentamente hora a hora, día a día, año a año. Tu vida no ha cambiado: tienes esa estrella que pesa tanto subida todas las mañanas sobre ti. Tienes que buscar la solución al desequilibrio de tu ser más próximo. Tienes que hacer cosas, preguntar, sondear, empeñarte en arreglar la situación de debilidad que os parte en dos. La búsqueda será ardua, a lo mejor. O a lo mejor será fácil. No se sabe.

Cuando la sombra pasa de un santo amor

a la terquedad sin nombre, hay algo que muere.

 Algunos reniegan de sus orígenes por dinero o por deseos materiales. Así les va. La agría melancolía puebla sus soledades. Hay poco bajo el sol que merezca la pena huir de la familia. El día nos trae los amores; la noche, el empecinamiento de no ser aquello que has sido siempre. La verdad nos hace a todos pensar en lo mismo; el egoísmo, pensar solo en nosotros mismos. Uno va, viene y vuelve, cansado de su nombre. Los que no quieren más que a su propia persona están anclados en su figura y lo que rodea a su figura. Nada más. Pero tarde sabrán cuál era su sitio. Romper lazos es muy fácil; anudarlos es más complicado. La vida irá dando respuesta a todo. La vida te dirá, pobre mortal, que estabas equivocado. Pero quizás ya sea tarde. Los mismos de los que reniegas son los que te ponen en el mundo.

Todos los días pasan y yo los reconozco.

Pero a ti no, hijo de la furia.

 Espero que el trato sea deferente de aquí en adelante. Pero me temo que no va a ser así. Un egoísmo se ha instalado en el campo de visión que yo alcanzo. Debe haber un remedio para esa forma de manifestarse tan agria. Haré un esfuerzo y buscaré una solución para que ese trato se vuelva más amable. Nadie escuchó la voz del capitán porque ni el capitán hablaba. Pero hay que hablar; si no, no se entiende la gente. El de los días azules siempre está cabizbajo. Es una forma de pensar muy egoísta. Querer lo que no se puede. Las horas del día han traído una mejora en la relación de la mente con la realidad. Habrá que hacer que dure esa relación sana con los acontecimientos que surjan. La vida se agacha voluntariosa y feliz para que la besemos y la amemos. Un hurra por la salud.

Y otra noche sintió la mala tristeza

de ser otra vez rehén de la insania.

Alivia pensar que todo lo que tiene un comienzo, acaba. No hay nada eterno. El sueño bajo el sol que aturde y ciega va conmigo. No me dejan las cosas el silencio de la tranquilidad. No sé cómo será después el que ha sufrido, no sé si me rechazará. La vida se compone de momentos de sacudida, de olas bravas que rompen en la tierra con fuerza de diamante. De la ciudad moruna, tras sus murallas viejas, contemplo la eternidad del instante, la pena negra que sale de la mente de los endemoniados. No será la idea ni el sentimiento contrario a mis amores. Amo a quien me ayuda, al que está a mi lado. No puedo querer al que está ausente, al que tiene el orgullo, al que no está cerca. La vida se reparte entre la gente y toca más a unos que a otros. El sufrimiento, sin embargo, está mejor repartido.

Imágenes de grises olivares por millares.

Andalucía, tierra de poetas.

viernes, 29 de marzo de 2024

 Intempestivamente, llegó una oscuridad. Pero tengo la esperanza de que esa oscuridad se llenará de luz y emoción para que todo fluya. Yo haré lo posible para que todas las lunas que salen nos arranquen de una vez toda esta negligente edad de niebla. Esta sangre eres tú y esta pujanza de querer vivir bien. Lo conseguiremos. Conseguiremos atajar el mal que se empecina en el barro. Tal vez la mano del sembrador de estrellas pueda ayudarnos con un lucero bendito que nos alumbre la madrugada. Esta tierra ingrata y dura nos acoge pero hay que pedir a Dios una mejora, un sabor más dulce de este trago fuerte por el que pasamos. Voy a acabar este blog citando a Machado: su clara luz de amor viene a pedirme compaña.

La luz es un ave que se quema,

la luz no viene de mi hermano.



 Ya es hora de que sean las once. La vida regurgita el pasado más reciente. La luna nos atañe en cuanto a satélite solitario que agita las aguas de la Tierra. Somos agua, no lo olvidemos. Lloriqueante, el petimetre pasa la mañana dando vueltas por una playa y lloviendo. Las luces que alumbraron el mundo, ya no están o no se les hace caso. Vivimos en una sociedad líquida. Todo dura muy poco. La gente se divorcia  a la de tres. Y se vuelve a casar por poco tiempo. La amistad está en entredicho, ya nadie es amigo de nadie. Hay excepciones, claro, y hay gente que acude a la llamada. Por Dios o por el diablo, nos vemos en un mundo demasiado atareado por hacerse rico, para que lo tuyo sea suyo, para tratar a los demás como objetos.

No canta ya el ruiseñor

de cierta noche serena.

 Mirando a la lluvia me quedé dormido. Tanta es la amargura que lo amargo sabe dulce. No desprecio a la luna tan callada en lo alto. Hombro con hombro, vamos saliendo de este chaparrón mayúsculo. Las altas nubes son insidiosas como flagelos de castigo. Hay dos modos de conciencia: una es luz y otra es paciencia. Me acojo a la paciencia para superar el día de hoy y el de mañana. Otra vez la luna, otra vez el oscuro vómito de una fiera ficticia. Por ahora, la luz nos protege de la vivacidad de la maldad en lo oscuro. Hay personas que no han sufrido nunca nada. Y encima, son malas personas. No hay que perdonarlas, pues. Lo que sí hay que hacer es olvidarlas. Meto mi último renglón deseando la rutina de los días sin fiesta.

Mira por dónde viene el clan bonito y exitoso.

Quizás bajo su cráneo guarde algo parecido al sufrimiento.

jueves, 28 de marzo de 2024

 Unos seres mugrientos frente a su destino. Zarandeados por la pena. El dolor por lo alto. Los corazones parecían avellanas. Estos eran Sancho Panza y Don Quijote hablando por los caminos de La Mancha. Nadie les atendía. Nadie sabía que esta pareja curiosa y llamativa deseaban su soledad de dos. El ambiente era hostil, cerrado sobre sí mismo. Iban a caballo. A caballo entre la locura y la amistad ciega. Los sabrosos coloquios que tenían eran asuntos por resolver. Allí cabalgaban, allí subían una loma. Allí cobraban el yelmo de Mambrino. Alucinados por su propia demencia, iban ellos dos camino de Zaragoza, camino de los duques, camino de Beltenebros. Eran dos, eran lo mejor de España, eran un hombre y su amigo del alma camino de su destino.

¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas?

Sí, por Dios, pues la primavera llega.

miércoles, 27 de marzo de 2024

 Ronco río que revierte, agua que sufre el desatino de fluir. Be water, my friend. Los temores de que todo vaya a peor siguen ahí. Recorro el mapa de la decepción sin decir ni mu. Las aceras van atosigadas de gentes que no han cogido un tren. La vida es oscura entre las paredes. La montaña arriba, cerca del castillo, anuncia la tregua de los inocentes. Es peor aguantar el embate de los cirios calientes que dormirse a la luz de la luna. La noche esta ha debido de ser algo inconmensurable para las rarezas humanas que se desbordan. Tuyo soy, de nadie más. Espero cumplir bien con la misión encomendada: estar a la pared todo el rato sin  oír nada de Dios, ni de la esperanza de curación. Poco sabemos de la naturaleza humana, sino que falla. El dolor está ahí, bien presente, lo noto en los ojos y en las manos. Es difícil a veces llegar a buen puerto, pero llegaremos.

Mi manera de ver las cosas me envalentona

no caeré de ningún modo sobre la lona.

martes, 26 de marzo de 2024

 Puede que el mal humor haya desaparecido ya. Es el deseo que pedí a las altas instancias ayer. Llamó a mi corazón un claro día. Los poetas usan mucho eso del corazón, las rosas y el jardín lejano. Yo uso los términos requeridos para la expresión de mis males. No debería quejarme pues hay calamidades más grandes que las mías. La enfermedad se distribuye con mucha extensión entre la gente. Hay que soportar, pues, lo que venga y no llevarse las manos a la cabeza. Ayer parecía que todo salía mal, que todo se desbordaba. La mañana de hoy ha resuelto la anomalía que había en mi corazón. Dulces son los frutos del estudio. Yo ya no sé qué más escribir, así que lo dejo no sin decir que estoy un poco gordo y debería hacer ejercicio, andar un poquito, vivir la vida sanamente.

En la melancolía más pura

distraigo mi alma numerosa.

 La ilusión es lo último que se pierde junto con la esperanza. Hay que dar a la calle lo que es de la calle. Esa mujer con el perrito, ese trabajador grandilocuente, esa chiquilla tan bien vestidita. El corazón de la calle también tiene otros alicientes: ese borracho dando voces, ese dolor de corazón que camina por la acera y esa iglesia que llama a los feligreses. Todo es redondo en el mundo menos la locura. La locura es soberbia, es desagradable, es altiva. En la mañana de hoy ha despertado un montón de gente: va en camino de romper otras lanzas en el seno del día, va en camino de vérselas con los acontecimientos que surjan. Va, nada más que va dulcemente asintiendo a la Providencia, sacando pecho de donde no hay casi nada. Estoy gordo. Podría pasear.

Se me cruza ante los ojos una esperanza

de que hoy no sea como ayer, cuando el enfado era constante.

 Tan lejos el relieve del día, la sensación de estar equivocados. Llamaré a Dios las veces que hagan falta para pedirle la normalidad de las cosas, el diario suceder de la tranquilidad sin ánimos soliviantados. Hace falta mucho aguante para lidiar con los soles empecinados. Se alinean unos con otros y reverberan. Las olas de preocupación vienen a mi lado y me cansan. Ya lo decía esa mujer: tengo un hijo que hace lo que le da la gana. Es cuestión de ir viendo si el amanecer se cuela por los sesos y los hace otros más serenos. La materia del canto no está todavía fundida en el fuego, domeñada en la garganta. Es teorema sutil volver las canciones en amor a la calle y a las gentes. Estoy gordo. Ayer llovió de noche. Necesito ejercicio.

Está bien envolverse en el recuerdo de vez en cuando

pero el presente es el que nos va haciendo.

 La luna ya ha actuado sobre las pobres cabezas que no se dan a la templanza. Es así, no debemos saber más. Las blancas clavellinas levantan su olor por doquier. Es hora de ir viendo maneras de impresionar a la mañana, dejarla ahíta de emociones, sobrevolarla haciendo gestos de alegría. La pena es grande porque no se resuelve en amor todo el mundo que habita en mi interior. La pena agita en mí ascuas de un fuego amigo. Saldremos de la caverna poco a poco, gracias a la química, gracias a una noche pasada en el amor del sueño reparador. Quizás tantos día pasados iguales y tercos ha conducido a esta desesperación de la conciencia. Apenas ha llovido un poco, no la cantidad necesaria para hacer del día un círculo de agua enamorado. Yo ya no peleo, dejo en Dios la resolución de los asuntos de este mundo que no entiendo.

El amor por la majestad del mediodía

hizo que ya no quisiera romper la aurora.

lunes, 25 de marzo de 2024

 Esta era una señora que siempre estaba a disgusto con lo que tenía. Quería tener más cosas, quería tener otra casa, quería hacer más viajes, quería comer más cosas ricas, quería, como hemos dicho, más de lo que tenía. Esta persona era muy triste e irascible porque no tenía lo que quería. Iba por la calle con un gesto de rabia o de desilusión constante. Había sido, según ella, la esclava de su padre, al que no apetecía ver. Había sido una pobre mental, pues no había conseguido formarse espiritualmente en vida. Pero bueno. Dejemos de hablar de esta señora tan desagradable y vamos a hablar de los ríos. Debe de ser impresionante ver el río Duero o Ebro correr. También debe de ser impresionante ver el Amazonas. Solo vivimos de la confianza de que existen las cosas pues no las vemos. Todo es aprendido, no vivido. Punto y final.

Las personas son lo que hacen con sus vidas.

La suerte no interviene en esa formación.

 Cuando no te tratan con honestidad ni respetan tu independencia, cuando las relaciones que tienes te consideran un mero objeto para sus propósitos, debes decir basta y alejarte de esas relaciones tóxicas. Hay personas que solo piensan en su bienestar material a costa de las demás personas, van a lo suyo y tú eres un títere para conseguir ese bienestar material. Estas personas que ponen su ego ante todo, son el 20% de la población mundial. Si te toca una de estas personas que tan pronto se hacen la víctima como que se erigen en el organizador de tu vida, aléjate de ellas. Son la peste de este mundo. Son personas muy bajas de autoestima, son personas depredadoras, son personas que no tienen amigos, maquiavélicas y oscuras que pasan por la calle siempre con un mohín acentuado de disgusto.

Conozco personas que desearían mi enfermedad o mi muerte

si ello pudiera hacerlos más ricos.

 El turismo planea por tierra, mar y aire. Hay incluso turismo religioso. En sus ojos pagados hay un eterno castigo. El héroe de leyenda ya no vale para ir a la guerra. Dolor, tú eres nostalgia de la vida buena. Es verdad, hay que hacer frente a este dolor de ahora y no siempre fue así. La pena se ciñe al alma y la va rodeando prietamente, con decisión de dureza, con la fuerza del destino. ¿Por que tornas a la morada vieja? Será que Dios quiere que suframos. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Hay que aceptar este dolor que nos viene. Pobre hombre en sueños, voy buscando a Dios entre las sombras. La verdad es que me voy cansando, me voy aburriendo, me voy desecando de tanta literatura, de tanta reflexión, de tanto verso puesto aquí como piedras que no cuadran. Estoy gordo. A lo mejor debo comer menos. La vida se agita y se agota turbia, triste, desaseada.

Canta, canta en claro ritmo

que la primavera llega.

Qué insistencia de ti hay en mí mismo. Lo que afecta a uno le afecta al otro. Cuánto me gustaría dormir y que pasara la semana santa y despertar. Ya han llegado las cigüeñas y hay trigales verdes pero mi negra sombra que me asombra sigue ahí. En nuestras almas todo por misteriosa mano se gobierna. Yo no quiero seguir así pero la cordura se hace querer mucho. Demasiado. Me acuerdo de la llamada que hizo una señora a la radio quejándose de la situación de un familiar que no atendía a razones. Sin placer y sin cordura pasó mi juventud y hoy lo lamento. Quizás haya una luz para la esperanza. Quizás no sea todo tan triste como este lunes, como esta noche pasada, como la pobre luz que alienta brevemente mi deseo. Hoy será otro día. Estoy gordo. Debo hacer ejercicio.

No estoy para muchos juegos literarios

Estoy más bien viéndolas venir.

domingo, 24 de marzo de 2024

 Hay gente que está deseando que le pase algo a otra gente. Me llamó mi hermana diciendo que Paco estaba malo en cama. No sé en qué cabeza cabe tal afirmación cuando lo que le dijo mi padre a mi hermana es que Paco estaba echando la siesta. Hay gente que confunde y altera a los demás, es liante y confusa. No sé qué saca de esa confusión pero parece que algo saca. Siempre que llaman por teléfono, en vez de saludar, ya saltan: ¿estáis bien? Qué coño es eso de preguntar todo el rato esa puta preguntita. A mí me gustaría que no llamaran, que nos dejaran en paz para siempre teniendo en cuenta la intervención que han tenido en mi vida: coacción, abuso, robo y mentiras. Ojalá se fueran a vivir lejos, muy lejos y no los viera ya el pelo nunca.

Ya están otra vez con insidias.

Que se vayan lejos.


 La gente que solo se quiere a sí misma suele decir cosas como: todo lo tuyo es mío. Es que a algún dios tienen que adorar. Y adoran al dinero. Lo guardan muy guardadito, todo para ellos y quieren tener parte también de lo de los demás. La gente que piensa así han dominado las vidas de otros y pretenden seguir dominando las vidas de gente que no les ha hecho nada. Esa gente es mejor tenerla bien lejos y no tener tratos con ella porque te liarán. Tú, para ellos, eres un cuerpo sin alma que no merece su amor (pero ellos no tienen amor en ningún sitio, solo se aman a ellos mismos). Es rara la sensación de pensar que ellos te tienen que amar pero no saben o no quieren. Pero si te metes en su mente, verás esto: yo soy, los demás no son. Viva el dinero. Y comprenderás qué clase de personas son.

Quiero cosas, solo me llenan las cosas,

decía el narcisista. Y estaba desalmado.

 Con poderosas lanzas herir el infierno, meterlo en el mar. Las personas que hacen el mal irán al infierno. El infierno, como dice el Papa, es un estado. Ya las personas malas se procuran ese infierno en vida porque no paran de joder al prójimo. El infierno lo van creando esos que piensan que los demás son títeres suyos a los que hacer sus maldades. Es como la frase de Antonio Machado: mala gente que camina que va apestando la tierra. Eso es lo que son: nada más. La peste la llevan ellos al corazón de los demás, metiéndose en los asuntos de los demás. No tienen alma, están vacíos de cualquier sentido moral, no les importa hacer daño, robar, molestar y dirigir la vida a los demás. Pero ya digo que ese estado de maldad se le llevan después de muertos y siguen en ese estado infernal. Morirán como perros, odiados de muchos.

Haces el mal, te metes con los otros, robas, mientes, abusas:

muchos desearán tu muerte.

 Parezco yo una víctima. Pero no lo parezco. Lo soy. Soy una víctima de intromisión y robos por parte de mi propia familia. Una coacción. Unos documentos. Unas llaves. Un ensañamiento sobre mi persona y la de mi hermano. Los actantes de estas tropelías se creen que me han hecho un bien robándome y metiéndose en mi casa, obligándome a hacer una cosa que yo no necesitaba. Son gente narcisista que ve en los demás algo con lo que traficar, alguien con quien meterse hasta el fondo de su intimidad. No llaman más que para decir: ¿estáis bien? Son gente atorrante que va por la calle con el gesto de un chucho. Desde que no los veo, mi salud mental ha mejorado en muchos enteros. Son gente siesa y ocultadora. Que no ve la hora en intervenir en mi vida como intervino ya antes para mal mío y de mi hermano. Pero ya no pueden hacernos nada. Seguro que Dios los castigará aunque no crean en Él. Son gente que solo piensa en el puto dinero.

Míralos cómo sufren de envidia y sin alma, huecos, vacíos.

Déjalos: ellos mismos sufren, sufren de muchos males.

 Ahora recuerdo una travesía tranquila y decente. Me iba despojando de ropas que no me valían ya y seguía andando hasta que me encontré yo solo después de mucho caminar. No echaba en falta esos antiguos ropajes porque no se ceñían ya a mi cuerpo sino que me llenaban de picores y úlceras. Me vestí de soledad en medio del viaje. Me vestí de la desnudez de mi cuerpo. Y seguí caminando y me hice viejo pero no se lo dije a nadie. Otros ya habían seguido este trayecto siglos atrás. Y pensé: no soy el único en el mundo al que han traicionado, al que han olvidado en la desgracia. Los asuntos de ellos ya no me interesan y haré de viejo lo que me salga de los cojones. Yo ya no me moveré de la senda trazada y no me importunarán más porque de nada saben hablar, nada saben hacer los "cercanos" individuos que pasan de mí.

Míralos: no llaman más que preguntando si estamos malos.

Los que están malos son ellos de la cabeza.

Ayer conté un chiste a mis amigos. Se rieron mucho. Va Jaimito al infierno y tiene que dar una manivela de una máquina de donde salen niños. Se cansa de dar a la manivela y se echa un cigarrillo. Luego, da  a la manivela otra vez y sale un niño negro. Y dice Jaimito: ¡Ostias, que se me tuestan! Es poco lo que se sabe de la existencia; a veces la existencia es difícil de entender. Yo me pregunto a veces: ¿en qué onda vital estará aquella chica o aquella anciana o aquel joven? Seguro que no saben lo que yo estudié o lo que yo opino de política o de mis certezas morales. Están en otras ondas, lo que quiere decir que viven en otro mundo que no es el mío, son otras personas. Las podría calificar yo de extraterrestres para mí porque no coincido en nada con ellos. No han leído los libros que yo leí, no han tenido las experiencias vitales que yo he tenido. Incluso familiares míos que podrían tener cosas en común conmigo, no las tienen y tampoco los entiendo. En fin, vivimos en un tiempo donde la gente marca unas diferencias tan acusadas que es difícil el entendimiento no solo entre generaciones sino también con los "cercanos".

Suena la música y ondea la bandera.

Cógeme la cadera y bailemos.

sábado, 23 de marzo de 2024

 No olvides tu agilidad para llevar a cabo los asuntos vitales. Yo hoy estoy con un desconsuelo grande. El tránsito del viento por los patios helados me llega hasta aquí, hasta esta isla diminuta hecha de náufragos tristes. El color de la rosa va animando la belleza percibida pero no la contamos, no la metemos en un verso, no sabemos siquiera si la rosa es verdadera. Yo leí, hace mucho tiempo, que las personas no se quieren, se hacen la puñeta todo el tiempo, se hieren dolorosamente. Aúlla el viento por los viejos tejados, come la tierra la moral. Hay que recorrer el mapa de la decepción sin dar muchas voces, hay que moverse, hay que recorrer la calle, hay que fastidiarse. Estoy gordo, bastante gordo. Iré a pasear y veré a mis amigos a ver si se me pasa esta obesidad fea.

Tengo pena de estar en esta orilla tan apartada

y no decirte mi amor debidamente.

 Como gusanitos por la tarde y veo caer la noche. Los como uno a uno. Los gusanitos son el símbolo de la nada. Un gusanito es la nada, me los voy comiendo y paladeo la nada. Quizás la nada es el tiempo que pasa sin ocuparlo. No me da por escribir. No escribo ninguna ficción. Sobre el recuerdo, solo tú y yo, inmensamente. Es inmenso el tiempo que estuvimos juntos, se me hace la aventura más grande de mi vida. El calor de estos días anuncia algo grave, algo con sabor de desastre para los próximos meses. Un metal distinguido sobrevuela el mar, dulcemente partido entre dos tierras. Las plantas saben un montón sobre el alma de los hombres. Una calle en Madrid guarda una tienda de libros y guarda mi corazón entre sus páginas. El olvido y el perdón es de sabios. Pero la gente mala no cambia, sigue erre que erre molestando.

Me imagino tu soñar como el cuento de la madre al niño

Tu vida es sueño, al igual que el tiempo vivido.

 Tengo hoy el alma hecho un pequeño gurruño. Me he despertado como un azorado jabalí blanco. En el Retiro, a estas horas, hay muchas familias paseando con los hijos, lo intuyo más que lo sé. La gente quiere, más que nada, paz en el espíritu y no trifulcas de partidos. El olor de la gente es algo así como un sudor tibio, atrayente y feliz. Valle Inclán escribió mucho, escribió "Luces de Bohemia" y yo que lo leí hace muchísimo tiempo, caí en sus redes y me volví loco por una tarde y su noche. Es mucho lo que se puede decir de España, pero lo que se puede decir de sus políticos no es nada bueno. La mañana ya flota como una ajetreada pompa de jabón que va a estallar. Prepárate. Estoy gordo y debería hacer ejercicio. Ayer fui al paseo. Hoy también iré. La navidad ya trajo su felicidad al mundo. Renovémosla. El amor a la paz debe ser infinito.

Tiempo de soledad es este, tiempo de hacer surgir el bien.

Haga grande la frazada cuando es para dar bienestar.

 Los intestinos, los riñones y los pulmones piden agua. Aquí no se habla ni de mi libro ni de mi depresión así que me largo. La calle está ahí para pisarla. Las penas se agolpan y oprimen el pecho. Los bares abren sus puertas como todos los días. El café ya escurre. El mundo que da vueltas las da también para los malos. Tengo la mente medio clara, medio difusa. Las rodillas de amapola pálida se hincan en tierra pidiendo perdón por haber ofendido a las palomas. Llega la semana santa y yo voy mostrando la capacidad de estar en casa mirando entretenimientos varios. El dolor de no ser está ahí a la vuelta de la esquina de mis hombros arquitectónicamente leves. Madrid es un gran fiesta siempre. Ojalá no haya grandes follones ni discusiones. La vida aletea su mala sombra y logra alzar un vuelo corto y avergonzado, triste como mi alma.

Tú, Señor, sonríes viéndonos padecer aquí en la Tierra

porque somos frágiles a tu vista, somos humanos.

viernes, 22 de marzo de 2024

TIPOLOGIA. LO QUE HAY.

Es un tipo raro y me recuerda al vendedor de cupones que quiere venderlos a base de enfados cuando el posible cliente pasa de ellos. Es feliz recolectando caricias de gente que le menosprecia. Este otro tiene labios gordos, nariz grande y ojos redondeados como la cara de un payaso triste, y además, aunque parezca irónico, es un payaso. La chica guapilla y que da el pego de amabilidad natural, ni es amable, ni es alegre ni vale para mucho que se diga, adornada siempre de un look de niña pija y conectada al teléfono móvil como su mejor confidente y utensilio. Es jodido presenciar a chicas adolescentes riéndose como tontas de la gente o diciendo tacos grandilocuentes. El viejo calvo niño de la posguerra nunca se definía, una desconfianza innata le había enseñado a dar rodeos y a no señalar ni comentar. Saludaba a la gente con entusiasmo pero en ese pueblo de potentados se despreciaba a los que no vestían como ellos directamente. Iba sujeto a la barra del bus y yo me fijé en él. Tenía el síndrome de la trisomía del cromosoma veintiuno y su rostro no sólo mostraba seriedad sino estoicismo, supongo que regresaba a casa después de la jornada de trabajo, aprendí mucho de él. Decían de él que fue maestro, tenía el pelo y la barba cana y hablaba sólo, y cuando entraba en el bar, al abrir la puerta siempre exclamaba, ¡ qué desastre ! . Le vi un día muy temprano en la biblioteca leyendo un libro con mucha concentración y esa visión se me quedó en la retina. Era una niña que siempre que la saludaba me sonreía y para mi era como si tocara el cielo por unos instantes preciosos. La vida a veces nos da coces, pero nos pone delante a personas que nos orientan y nos sorprenden con un regalo para toda la vida.

Sabemos de sobra que lo malo abunda, lo repiten hasta la saciedad los que son malos para crearse su imagen personal, pero lo bueno se nos brinda como el sendero de una tarde primaveral.

 Nunca sabemos nada de las almas nuestras. Están ocultas, sempiternas. Los desalmados son aquellos que hacen daño a los demás sin preocuparse de nada. Hay desalmados muy tercos, muy dañinos. Ojalá descorriéramos el velo del pasado y miráramos qué hicimos a los demás, nos pondríamos colorados como tomates. Porque hay corazones valientes que nada temen del pasado ni del presente, porque usaron el por favor y gracias con aquellos que les hicieron daño. Siempre amables, combatían al desalmado con amabilidad y palabras correctas, sin insultos. Pero estos agraviados sí se daban cuenta de lo malo que tenían estos desalmados y no quisieron cuentas con ellos. Estoy bastante gordo pero nunca borracho porque no bebo. La vida siempre está en otra parte, parece que ya lo he dicho en otra parte pero es que es así. La vida lejana y triste se refugia en la playa de Gandía o, a saber.

Gente mala siempre hubo.

Lo mejor es no tener tratos con gente mala. 

 Ayer, a eso de las 10 de la noche, estaba la Gran Vía llena de gente que iba y venía. Las terrazas estaban pletóricas, gente charlando de muchas cosas. A la gente se le iba el tiempo muy dulcemente contando sus cosas. Yo iba caminando, caminando por la noche callada, por debajo de las farolas y su luz. La gente estaba en otro sitio, no había crisis ni nada de eso, solo había almas que se comunicaban, que se tiraban indirectas amorosas o de otro tipo. Había gente que envidiaba la noche, tan oscura, más allá de la luminaria de las calles céntricas. Hoy, mucha gente de esa, cogerá el coche y se largará a un destino dichoso, juvenil y kilométrico. La vida siempre está en otra parte, no en el sitio donde se trabaja, se sufre y se lavan las penas con las lágrimas. La vida está, quizás, en Benidorm o Gandía, vaya usted a saber.

Se va la gente a otros sitios, se va la gente con el cuento

de que en Madrid hay mucho lío.

 A ver si escribiendo este blog evito un cigarrillo tempranero. La vida está como nublada, como si la vida se estuviera tragando un sapo muy grande y blando y amargo. Los sapos andan por la noche cantando su balada a las hembras. Los sapos son muy gustosos del barro, de las ciénagas inmundas donde habitan todo tipo de bacterias infectas. Los sapos son muy inteligentes sin duda pues no hacen la puñeta a nadie, no quieren saber nada del hombre y cantan su canción erótica a muchos kilómetros del hombre. Hubo sapo que cruzó una autopista y no murió. Esa suerte tuvo ese sapo. La vida, esta vida en esta tierra maldita por sus dirigentes, está llegando a un término oscuro, feo, bacteriano, minúsculo, infecto, como la ciénaga que habitan los sapos.

Mira lo que va haciendo aquel que quiere mandar él solo

y luego, medita.

¿Es irreversible la deriva de esta nación? No se sabe. La gente anda a sus cosas y los políticos, con la cizaña. Somos pocos los que tratamos de no hablar de política porque la política en España está emponzoñada de tal modo que no se puede decir si eres de derechas o de izquierdas. Está todo muy mal visto. Me voy a hacer del partido humanista. Bueno, ya lo soy. Yo voto siempre al partido humanista, que pone en el centro al hombre. El hombre ha evolucionado mucho desde que estaba en las cavernas pero creo que hoy en día sigue metido en una caverna muy oscura. La gente no estudia cuando es jovencita y de ahí que no sepa hablar de nada culto y elevado. Solo sabe hablar de impuestos y de dinero. La gente habla por hablar y nunca consulta la Wikipedia. La verdad es que no saben ni qué es la Wikipedia. Pero la Wikipedia tiene el Premio Príncipe de Asturias. Por algo será. La gente que veo por la calle no alza el pie de la acera. Así es muy difícil evolucionar a mayores conquistas culturales.

Aleixandre era homosexual.

Ay, qué homosexual era Aleixandre.

jueves, 21 de marzo de 2024

Me rasca un poco la garganta y es del tabaco. Estos días he estado un poco nervioso y la culpa la tiene un familiar que es gilipollas integral. El pobrecito lo tiene todo, es un pack de la tontuna. He ido a comprar al supermercado, a esta hora de la tarde la gente es normal, más tarde empieza a desfilar gente que mira de refilón, compra chucherías y luego no le funciona la tarjeta o se pone a charlar con la cajera sobre sus aficiones favoritas. Ayer fui a la farmacia y la coplera de turno nos amenizó con la aventura de su vida, que se hizo una herida en la pierna, etcétera hasta que se me estropeó el estómago. Quedé con unos amigos en un bar hasta que llegó el tonto inevitable a disparar chanzas sobre los demás, que si te queda mal el corte de pelo, que pareces Forrest Gump, que no que es broma, etcétera. Todo lo copó él, el bobo de los cojones, lo que pasa con el familiar que me pone nervioso, igual de insoportable, absurdo e inaguantable. En esto que aparece un tío con traje negro y gafas negras como de halcón predador con actitud agresiva y creó por un momento una sensación de estado de terror, nos miraba a todos desafiante, pero cuando se sentó y pidió un té y un vaso de agua el muy notas, toda la tramoya se vino abajo, este es un pelele pensé yo enseguida. Bueno y el gobierno ahí va, dando tropezón tras tropezón y sales a la calle y no buscas amor, como en la canción, sino que ves unos cuadros que espantan, la sociedad está mal y el gentío peor, la gente no habla, musita, eso sí, pasa mucho desnucado móvil en mano y va dando tumbos como todo. La res está mal, malita, y desde el este llega la amenaza, aunque esté lejos e ignorada y en el interior, mal tiempo, y ya no hace buen tiempo ni en Canarias.  

 Las obligaciones van haciendo mella en la gente pero el lunes o el miércoles habrá espantada para descansar. Unos se van al pueblo y otros, al mar. En Madrid se intuyen apretones de turistas en las calles céntricas. La belleza no procura dulces sueños sino que hay que ir detrás de ella sin descanso. Lo bueno y lo bello exigen un esfuerzo. Me leo la historia de un niño pijo de EEUU de los años 50. No me acordaba ya de nada (lo leí hace años). La vida me rodea con el mismo esplendor que la eternidad. Es verso este muy subidito de moral pues la eternidad es el paso que damos para vivir en la gloria. La gloria no es de este mundo. Por nosotros los escritores es sonora la vida, se llena esta de una ficción mágica, de un invento colosal que hace pasar el rato y hace funcionar a las neuronas. Dejemos que el escritor diga y hable. En el fondo de su corazón creativo habita la belleza y la bondad.

Yo no sé qué demonios hace la estatua de Quevedo

en la glorieta de Quevedo. Que me lo expliquen.

 Estamos en la España del despropósito, del insulto más fino fabricado por los diputados. Es penoso. La corrupción no solo económica sino moral, política e institucional nos está llevando a un procés en toda España, no solo en la Cataluña indepe. Eso es lo que quiere la casta política catalana, que su problema se extienda por toda España. Ya la gente no habla de la amnistía por miedo a levantar suspicacias entre la otra gente con la que se comunica. Los catalanes se están llevando el gato al agua porque han convertido su ambición política en tema de toda España. Por una cantidad de votos en el congreso, dominarán los designios de un gobierno corrupto y autoritario que ya denigra a los jueces para conseguir sus propósitos. Es una pena que dependamos los españoles de un partido proporcionalmente poco votado y de un delincuente golpista. Hay quien niega el golpe, pero fue un golpe de estado, fue querer romper España. No quisiera ver otra vez a Puigdemont todo el día en la tele.

España se desgobierna, España es un títere

en manos de gente aviesa.

 La pequeña luz deshabitaba mi corazón para dejarle un hueco irreversible. Los pantanos de la existencia dormían exhaustos. No quería vivir así, en la soledad enojada. Mano a mano con los amaneceres lentos, tibios, dolorosos. El alma se hacía sentir en forma de miles de minutos esperando nada. No tenía entre sus manos más que el alivio torpe de su reloj solitario. Son muchos días, son muchos nervios estancados. Mirar por la ventana a los olmos trae la desidia a su espíritu. Está cansado. Está obligado a vivir, a arrojar su vida a las feroces horas del día. Es una cerrazón oscura, es un dolor inmenso, es la dureza del aislamiento. No para de pensar en Dios y reza. Rezar se ha convertido en la solución a sus penas. Reza solo, reza lo que sabe, reza convencido. Son las paredes las que marcan su oración a lo alto y santo.

El rumor se acallaba muy dulcemente

cuando se dirigía a un ser supremo, a un elevado señor.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Exhala la plaza un olor a existencia no deseada. Yo estoy allí, sentado en el banco, oliendo. Es un olor extenuante creado por políticos infames, corrupciones de todo tipo, engaños, competencias absurdas, abusos de poder... Y por la vida, la pura vida. La gente anda de aquí para allá sin rumbo fijo. El campo estará verde. El asfalto es duro e inmisericorde. Hay personas a las que le va bien, no piensan, no padecen porque tienen poco en la cabeza y bostezan con el bostezo enorme de los inconscientes. No es fácil ser feliz en esta negrura de asfalto y anaranjado ladrillo. No mola la ciudad, no mola el espacio que me acoge. O mejor será decir que me escupe. Estoy algo gordo. Deberé andar esta tarde. La vida se me escapa de entre los dedos como una cosa tonta.

Si no existiéramos, las cosas serían inútiles y absurdas.

Pero es que no existimos, solamente sobrevivimos.

 Una balada en otoño, canción triste de melancolía. Vamos pasando, pasando, con nuestros arrebatos y nuestras defecaciones mentales. La vida suele estar en otra parte que no aquí, al pie de la acera. Todos deseamos vivir ese anuncio que vemos en la agencia de viajes. Todos sufrimos de envidia por el que puede y nosotros, no. Hay un camino flanqueado de chalets que me conducía a un instituto. Los viernes por la mañana lo recorría muy feliz. Todos vamos en una barca destartalada y sin rumbo hacia no se sabe qué, cuando morimos. La muerte nos acerca a otro mundo más feliz según la doctrina cristiana. Seamos cristianos aunque sea difícil pues lleva premio. No es oro todo lo que reluce. Son las 7 de la mañana en Managua. Estoy gordo, he de andar, he de andar.

Yo contemplo, tendido aquí, soñando

a Dios que me dará buen trato si le amo.

 Voy a escribir aquí, en este blog, hasta que se me canse la muñeca. Tomé agua, esparcí las penas encima de la mesa de la cocina y vine a contarlas. La vida es una inconmensurable fila de tonterías que asoman a mi vista tristes y obcecadas. Estoy en vena, como dice Caulfield. Vivo sin saber si vivo, en una cercanía con la tristeza. La pena más grande es que no se me entienda. Hay gente muy fácil de entender: persiguen el dinero y los abrigos caros, exclusivos, únicos. Yo ando por allí, por ese bosque llamado Walden aunque metido en mi casa. Solo vivo de mi imaginación lectora que es fecunda. No me gusta la ramplonería que cruza las aceras de modo infértil para el alma. No tengo ganas de salir. Estoy gordo. Necesitaría andar y andaré hoy adonde sea.

Un árbol brillante y enorme da la sombra adecuada

a un mísero hombre que chilla su triste devenir por el mundo

 Te tomas un café, bebes unos vasos de agua, sales quizás a la calle. Digo quizás porque sales en cuerpo, no en espíritu. Ves a alguien conocido y quizás hables con él. Te comunicas. Digo quizás porque es un diálogo material, no sensible. No ves el mundo de las ideas, tan placentero sino el de lo físico, el de lo palpable. Las palabras brotan de esa persona y no dan aliento alguno, es mero trámite. Toda la calle no sabe decirte lo que buscas. Buscas acaso un encuentro que te ilumine el día. No encuentras más que gente vacía que no te escucha en realidad. Es bastante desalentador no poder comunicar tus problemas a nadie. Sabes que no deseas que lo tuyo sea suyo, pero hasta de eso dudas. La vida te empuja por la calle a ningún lugar, no hay lugar en la ciudad que sea tu lugar. Preferirías estar en lo alto de una montaña paseando por un camino hasta la cumbre y allí ver los pinos cómo respiran, cómo suplican el agua.

Las flores de los balcones son un tibio mensaje

que no expresan la soledad del viandante.

 Tengo escrito un libro de poemas en que la protagonista es la acera. Esa que aguanta las pisadas ciudadanas a todas horas. El corazón es un templo hecho a medida del corazón. Debemos vivir en armonía pero el mundo es muy grande para ser armonioso. Hay guerras, hay envidias, hay soberbia, hay incomprensión del otro. Es la mañana. La dulce forma del sol alumbra felizmente la Tierra. En el parque, un abuelo envuelve a su nieta en amor. Lo único que sé es que no sabemos nada, que nadie puede saber cómo conducir este caos en el que está inmerso el mundo. Se busca la paz. El metro encierra en sus laicas bóvedas vagones llenos de gentes creyentes o ateas y los dirige a un destino particular. Viva el metro, viva la comunicación inteligente de las masas, pero, ¿en qué creen esas masas? Todo es una vociferante tierra de ciudadanos que no se entienden.

Tú estás en ese taxi parado, deseando llegar a tu destino.

Pero hay destinos más arduos a los que no se va en taxi.


 Quizás las firmes convicciones lleven a creer que uno todo lo sabe. Yo, sin embargo, me instalo en la incertidumbre. No sé nada de este mundo. Este mundo es incomprensible, es un misterio. Llorar en el polvo del verano es así muy común. No tengo certezas. No sé qué es lo mejor. No me dejo llevar por la ignorancia pero sí por la duda. Daría lo que fuera por que este mundo tuviera la sencilla composición de un pajarillo que anda entre las ramas. Y, aun así, ese mundo resultaría también muy difícil de comprender. Los afectos, las envidias, las soberbias, las tercas aficiones llevan a este mundo a su ininteligibilidad. La Tierra está dominada por las creencias de los seres humanos y esas creencias son impenetrables. Yo dudo; otros creen quizás en el dinero y les va bien.

Ebrios de sequía, sea el agua un misterio deseable.

para que no adoremos falsos dioses.

 Hoy buscaré en vano a mi dolor consuelo. No es un dolor físico sino mental porque me siento mal acomodado en la vida. Las aceras de la vida rebosan de absurdos transeúntes haciendo ruido. Las gentes van de allá para acá sin saberse dirigir por la verdad. Aunque me surge la pregunta de qué es verdad en este mundo tan extraño. La verdad debe ser algo en lo que creamos con firmeza. ¿Es verdad el dinero? Para muchos, así es. No ven más allá del metal. Con el metal consiguen todo en lo que creen. Por lo tanto, los avaros creen en el metal. Otros creen en una eterna revolución que anda hacia la dictadura del proletariado. Los comunistas tienen a la verdad agarrada por el mango. Yo solo sé que voy a pasar un fin de semana muy largo, muy largo, con una idea de verdad más etérea, más ascética, más anímica.

El arco iris brilla ya en cielo pasado el chaparrón.

Cree en algo bueno, cree en algo eterno, cree en algo superior.

El hombre siempre sueña más vida que la que tiene ante sus narices. Quiere descansar un poco, disfrutar de sitios únicos como una arboleda fresca o una hamaca frente al mar del Caribe. Alegres margaritas de primavera escasa brotan aquí y allá manifestando el poder de la diosa flora. No estamos para florituras pero esta semana santa todo el mundo irá a sitios a dormir a pierna suelta. Una forma juvenil atraviesa de cuando en cuando nuestra casa, abre las ventanas y una luz dichosa nos acerca a la naturaleza fresca del mes de abril. Nadie se ha muerto por ir una vez sin dormir al currelo. No digas que no a este jugoso caramelo. Por una vez, solo por una vez, olvida las ganancias y gástate el dinero. Estoy un poco gordo, debería hacer más ejercicio y comer menos. Ya llega el puente, no te tires de él, sino acepta que no irás a ningún lado. La vida se refugia como una rana debajo de un guijarro. La vida es color verde, verde esperanza.

A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas

para que todo el pueblo hable al verse allí por la mañana.


 

martes, 19 de marzo de 2024

Vuelvo a decir que escribo estas cosas en este blog para que pase el tiempo. Es el único cometido de estas líneas. No creo que estos escritos tengan algún valor porque esa es su utilidad: que el reloj dé los minutos. Mi hermano y yo trabajamos durante 20 años. No es ni mucho ni poco, pero ya no podíamos más. La vida es dura y la vida es más dura cuando se tiene una enfermedad. La gente llama y eso a ver cómo estás pero no hace nada de valor. La gente pasa cuando te pasa algo. Yo también paso cuando el problema no es el mío. Pero si me llamasen para hacer algo, yo creo que acudiría. Todo es así: indiferencia de todos cuando te va mal y acuden cuando das algo. Por el interés etc. No he visto una sociedad tan putrefacta como la que hay hoy.

Eres tú, mariposa, el alma de estas tierras solitarias.

Tus alas ventean la luz de la mañana.

 El único propósito de escribir esto es el mero paso del tiempo. Son las 12 y 10 y quiero que pase el tiempo. A las 12 y tantas, ya habré terminado este escrito. Y ya podré fumar a gusto. Las iluminaciones de los sentidos a lo mejor tienen la facultad de abrirnos un poco la imaginación, pero el que no sabe de nada, no se ilumina con nada, no asocia esa iluminación con algún conocimiento que pudiera tener porque no lo tiene. Yo hice una carrera universitaria en la que aprendí un montón de cosas y conseguí tener apego a la lectura. Leo y he leído mucho, recuerdo algunos pasajes de novelas muy bonitos, muy deslumbradores y cuando mis sentidos se iluminan, sé asociarlos a una sabiduría que yo me he ido gestando con los años.

Estudia un poco de joven

y sabrás algo de viejo.

 Esta era una señora que iba por Madrid como la que va por un pueblo. Se sabía todas las líneas de metro y autobús y tan pronto aparecía en Príncipe de Vergara como paseaba sus huesos por la Plaza Mayor en cuestión de minutos. Se lo pasaba pipa usando el transporte público. Un día, en el Retiro, resbaló con una cáscara de plátano y se rompió un hueso. La llevaron prontamente al hospital más cercano y la llenaron de yeso la pierna. Estuvo unos días en el hospital y la fue a ver su marido, sus hijos y sus amigos. Ella deseaba enormemente montar en el metro otra vez a oler ese olor a cerrado y a hierros que frenan en cada estación. Y, cuando se recuperó, hizo una travesía por el metro que la llevó por mil sitios pero subterráneamente, escondidamente, debajo de la superficie terrestre. Y fue feliz. Y no se lo contó a nadie.

Coge el metro, móntate en un autobús, coge un taxi

y piérdete en Madrid.

 Las cosas en su sitio, la gente en el otro, las calles para recorrerlas. Tutti bene. Es un decir que la gente es muy rara. No llega mucho más allá esta expresión. Qué bien sé lo que quiero. No hace falta ya más que estar donde uno quiere estar. Lo bonito de la vida es reírse un poco de ella. Y de ti mismo. El fin de nuestro anhelo llega pronto. Vamos a estar callados por una eternidad. Por eso, hay que hablar y quejarnos y hacernos notar. Siempre con la prudencia de no herir sentimientos. Estoy muy gordo. Voy a comerme un gazpacho para ver si me sereno. Luego, iré a andar otro poco a ver si veo a alguien con quien derrochar palabras sin cuento. La vida pasa, es lo que sabemos y notamos. Ríete, sé feliz como si fuera navidad. Ande, ande, ande. La vida es un accidente a veces torpe que nos sucede.

Tus rodillas de amapola seca cubren el camino

para llegar adonde el tiempo da la vuelta.

 Arriba te dejaron como una triste canción a ti dedicada. Y lo pasaste mal. Ahora los amigos son otros y respiran diferente. Mientras la sombra pasa de un blanco amor a corazones nuevos, yo decido retirarme de las cosas. Este libro destila melancolía, vuelve lo nuevo en memoria de lo viejo, todo lo haya extraño. Yo soy un desterrado por la peste que fulminó vidas. A la sombra del nogal milenario, yo leía unas prosas profanas y delirantes, yo me escabullía de la vida. Estoy muy gordo. Debería andar, pasear un poco hacia el campo de fútbol y quizás leer la prensa a ver qué dice. Negras aves del cielo, hojas del árbol que nacen furiosas, todo es expresión de Dios, que todo lo hace nacer y vivir. No hay poder alguno que me quite la idea de que hay un Creador. Lo hay, sin duda. Si no, no me explico este mundo. Ya el pastor sale del pueblo y conduce el ganado a los frescos pastos.

Escuché la rendición de mis huesos, los vi ir muriendo

para que surgiera otro acomodo en mi vida

 Definitivamente, escribiré solo para mí. Lo que me surja de mi corto entendimiento. Tiempo y distancia, ahora todo está junto. Yo ya no paseo por la calle principal a bailar, allá arriba del todo, cruzando la carretera. La belleza no procura dulces sueños. La belleza se cruza y se escapa con la misma facilidad. No hay ya motivos para la risa. Una poesía gota a gota no ofrece la misma satisfacción que las risas de antes. La vida ha cubierto de cadáveres su historia, la ha vuelto silenciosa como los muertos. Estoy muy gordo, debo andar, debo beber agua, debo dormir menos. Ya no hablo con los mayores, ya no río con aquellos que no se sujetaron al aire. Ya no hay nada más que la misma edad para todos. Una peste ha señalado a todos.

Murieron tantos justos, tantos pobres 

que Dios está triste, allá en unas alturas que no vemos.

 Si miro el tiempo de atrás, me veo en un pequeño pueblo pero vivo. Ahora ese pueblo está dormido, atravesado por las crisis, diezmado por las enfermedades, casi muerto. A veces oculto mi cara como se oculta el dinero en la cartera. En esta frente nacía un pensamiento que se ha tenido que arrugar como un papel escrito y despreciado. Lo mismo es decir que no me quieren que decir que soy culpable. Qué sería del vuelo remansado que hubo antes, de las cosas que decíamos en la mesa. La muerte espera siempre, no dice ni una palabra pero ahí está, muriéndose con nosotros. La pena me recorre la sien y me hace pensar pensamientos un tanto absurdos, un tanto olvidados, un tanto inútiles. Pero todo se andará. Nos haremos viejos todos y la vejez socorrerá a la verdad para hacerla más bonita.

Las nubes van hacia la puesta

y destellan de luz atravesada: eso es el destino.

 La vida me rodea y me hace más grande como en aquellos años en que la felicidad me cabía en el cuenco de la mano. Yo no pedía mucho y todo me era dado. La muerte era un accidente en la primavera. La muerte no me decía nada. Las mañanas pasaban incólumes y bonitas como flores abiertas de par en par. En un trozo pequeño de fatigas me fui haciendo cristiano, amable y sincero. Los días se hacían de una miel extensa y cristalina. Yo era ese ser especial que con todo transigía. Los abuelos fundaron la tierra, la vida pasaba a los hijos y nietos, a los que tenían la fe quebrantada, a los que exigieron y mandaron demasiado. Me estoy poniendo gordo, muy gordo y necesito andar por ahí un paseo largo.

España grave, quieta en la esperanza,

se levantará un día de estos pidiendo justicia.

lunes, 18 de marzo de 2024

                                         GENTE QUE NO SABE ESTAR


Voy a empezar por Pablo Iglesias que insultaba a sus alumnos. Cómo vas a confiar en un tío que habla con una piedra; que canta la banda sonora de starswars en un mitin; que se pone a llorar como un crío cuando la entregan la cartera ministerial; que entra en el congreso y ocupa los puestos de delante sin importarle el protocolo de la cámara de representantes; que debate en un congreso con la intelectualidad de un poetastro de quince años; en fin... Cómo te comes que su mujer infame a los jueces llamándoles machistas cuando el cincuenta por ciento prácticamente son mujeres; cómo te tragas que no reconozca su error y rectifique en la ley de los cojones que favorece a los violadores; cómo no el revolverse de tripas al oír a esta tipeja histriónica e histérica... Cómo no avergonzarse de Zapatero cuando no encontraba sitio en la foto de líderes europeos (¿estaría pimplado?) o de Sánchez en el saludo al rey que se coloca detrás de él para recibir también los saludos y tiene que venir un operario a retirarle, cómo comprendes el gesto de ajustarse el pantalón delante de su Majestad, cómo no exasperarse ante esa presentadora repitiendo como un loro " eres un icono "; cómo no cabrearse viendo a un tipo hablando en las Cortes con la mano metida en un bolsillo con unos aires de chuloputas que espanta o amenazando al estilo Vito Corleone... Si todo esto no te da repelús, bienvenido al mundo en que todo da igual, vale todo y luego no te quejes, tranquilo majete en tu sillón.

Hasta las entrañas en el abdomen se querellan.

Quien bebe a crédito se emborracha doblemente.

 España toda aquí, lejana y mía. No es España la que duele porque el pueblo tiene ojos y oídos con que ver y oír. Son sus dirigentes absurdos que no quieren la paz sino el enredo. Pero ya se llevarán la respuesta un día de estos. Cantamos todos al mañana, al futuro sin mentira, al bienestar del pueblo. Los soles que giran en el espacio, todos ellos, son un bien colectivo que surgirá de entre las lejanías y alumbrarán un día alegre y sin fisuras. Todo está en nuestra mano pero me da que nos tienen confundidos. Hablad de las escuelas y de los hospitales, no de acuerdos con criminales. Hablad del futuro de los niños y no de los que quieren comer aparte. Hablad de los problemas mentales de la gente y no de viejos dirigentes que condujeron a la gente a la separación y el odio entre familias. Todo es una gran mentira, una distracción para no hablar de los problemas reales: el paro, la educación, los suicidios...

Por el sur no existía ni luz, ni agua, ni ceniza

para unir los corazones ya rotos.

 Algo de aquel momento queda en estos palacios. Es difícil lidiar con el sol que quema las entrañas. Se acerca la hora de ir viviendo sin asideros, sin la fe del conjunto, sin la mano tendida. ¡Cuanta vida en el alma! Se separa la presunta unión de los corazones para que esos corazones sufran solos. Es una pena dicha sin convicción apenas. Quizás es mejor alejarse de un león que quiere carne. Pero siempre encontrarás otra pieza de teatrillo aún más patética. Solo se trata de tener al hermano cerca. Nos separa una vida del color del desierto. Así lo ha querido la soberbia del que estuvo mandando. Las mañanas me topo con las palabras que dicen soledades pero mejor es estar solo que con apariencias de personas absurdas. Mi acera ya ha dicho que se pisotea su verdad todos los días. Habrá que agachar la cabeza, decir que sí a todo y tirar para adelante.

Desde aquí yo contemplo, tendido, sin memoria,

las luces que un día fueron, hoy verdad irrisoria.

 Es descorazonador vivir en la ignorancia de las cosas. No me entero de nada, como me dice un amigo. Cruzo un desierto y su desolación sin nombre. La soberbia conduce al aislamiento. Impone tanto la figura de la ambición que ella sola se da de bruces contra un muro fabricado de incomprensión. Las alas de la mañana se verán cortadas por un sinfín de indiferencia. Los pájaros del amanecer pían contra la soledad. Un turbión de nubes envueltas en la decepción cruzan el cielo. No veremos el futuro con facilidad. Los escapismos cruzan la vía del tren y no llegan a ningún lado. Esta es la historia, caballeros, de un impostor que quiere hacerse pasar por perdedor. Los bueyes surcan una paz que no todos quieren. Me lo voy a pasar bien aunque sea en el desconocimiento. Las abejas siguen trabajando y trabajando. No hay nada nuevo bajo el sol. Todo está visto hace ya mucho tiempo.

Lloré atravesado de vertiginosas sombras.

Y me quedé absorto en la mañana sin saber qué pensar.

domingo, 17 de marzo de 2024

 Hay un país para el desengañado. Lo habitamos los que buscamos la verdad y no la hallamos. Los falsos y mentirosos viven en otro dominio hecho de patrañas y les va bien porque en esta vida perra, la gente compra la mentira sin preguntar. Hoy canta el pueblo una copla, la va llenando de vino y gargantas roncas. La vida es como se puede no como se quiere. A eso hay que atenerse. La madrugada pronto dio paso a la sequedad de trato, a la callada por respuesta, a lo escondido. Si no cuentas, parece que mientes de alguna manera. La calle está llena de un empedrado triste, de un olor nauseabundo, de un dolor admitido. En un jardín te he soñado, te lo he dicho con la pasión de un hombre sincero pero no apareces, no apareces.

Para saber quién es quién

pregunta por su intimidad.

 Solo ofende el que puede. Una conversación. Uno que se cree alguien y es un desperdicio humano. Es muy falso. Dicterios al gobierno reaccionario. Le hace sentir a uno mal esta puta política de ahora. Dicterios al gobierno progresista. Dicterios en el alma contra un ser que es una mentira completa. No te das cuenta de nada, dice. Pero yo, a lo mío. Leeré el periódico esta tarde, sección libros. Luego, nada más. Quizás un paseo. El dilema ya está solucionado. Ya no hay dilema. Por los largos corredores hay un mujer que chilla, que lleva un cántaro de hierro, que alucina. No hacer caso. Tomarlo como un frase sin sentido. Eso es. Lo mala que es la gente ya lo sabía, pero me tengo que cerciorar, no confundirme. Hola y adiós a partir de ahora.

Es un ser banal, materialista, despectivo,

ufano de ser quien es. Así que no vuelvo.

Calidad del cuerpo pintada por pinceles. Imagen tras la realidad, imagen perpetua. Los cuadros de Velázquez perduran y perdurarán. Es arte, es una composición inteligente. Pero la mentira se ha hecho arte: lienzo en blanco, 10.000 euros. Así en todos los aspectos de la vida. El trepa consigue premio. El mentiroso, también. Es bonito madrugar y decir por las mañanas: buenos días, buenos días. Así ves al astro rey que se levanta de la noche y te alumbra si no hay nubes. Así la energía del mundo se cuela en tu alma. Hoy he estado en la segunda sala del amanecer. Hoy camino que camino, voy pensando, voy atando unos cabos sueltos que se atoran en mi cabeza meditativa. La vida me sale cara, pensar en la vida sale caro porque la vida está estropeada. Es mejor pensar en la poesía, que mejora un poco la vida esta que llevamos de falsedades y mentiras.

Te ajustas a lo que hay y no sales a la calle.

La lava te tragará y no podrás hacer nada.

 La piedra es la piedra. Es duro luchar contra ella. La mentira se adueña del espacio público. Hay que distinguir. Pero no me interesa la política que está tan sucia. Me gustaría más crear un metáfora, una comparación con solo una parte. El osito de peluche se sabía todos los trucos. Las nubes que pasaban solo tapaban el sol, no creaban agua. Me eché a caminar y el camino se volvió camino. La mirada de agua pronto empezó a llorar por lo que estaba pasando, pero yo le dije: esto es el reflejo de la calle y se calló y no lloró más. La pena es que no solo son ellos los que engañan. Engaña la gente que todo lo oculta y tergiversa. No es culpa nuestra que nos mientan. Es de toda la humanidad que ya no sabe vivir sin la mentira, se ha acostumbrado a ella. La mañana nos dice que todo ha cambiado para mal. No se puede ser sincero en esta vida llena de hienas. Tengo el jersey sucio. Y tengo la sensación de que la gente ya no va a ser sana jamás.

Me cuantas que ya no crees en el hombre 

y te digo: ¿quién cree en el hombre hoy?

Se precipitó al mar todo lo bueno que había entre nosotros. El hombre compite con el viento. Más mentiras no nos harán mejores. Quizás me tenga que disfrazar de arlequín para decir estas palabras. Un hombre guapo invita a no creer en demagogias baratas. La canción suspendida en el tiempo propugnaba la dicha entre la gente. Pero con mentiras. La era del jabalí blanco ya pasó. Ahora estamos en los recovecos de lo falso. Qué mundo hay aquí abajo, todo prosa profana, todo utilitario, todo lleno de coches aparcados. No hay creencias duraderas, todo es baladí y de paso. No me sale la metáfora, no me sale la imagen sencilla. Voy a ver si espabilo de una vez a la poesía. La lucha interna no para de darme quehacer. Hay que leer, pensar y rezar para que no se acumulen las ignominias. La suerte está echada. Ya lo público no volverá nunca a ser lo de antes.

Me alcanza el obús en plena cara, en pleno pensamiento

para decirme que yo mismo estoy en entredicho.

sábado, 16 de marzo de 2024

La peor bajeza humana es cometer un error (antiguamente pecado) y echar la culpa a la víctima. Y, además regodearse en ello; de malnacidos está el mundo lleno y se cuentan por millones sus tropelías. Antes se decía que revienten, y era una expresión bastante común. Pero paso de exacerbarme con comentarios tristes.

La primavera está en ciernes y lloverá, el agua dará espíritu a las plantas del campo que rebosará de colores y alegría, habrá pasto abundante y los ríos sonarán briosos.

Sol y agua, agua y sol y bailará el perro y el pastor. La vida está ahí, a la vuelta de la esquina, para que sea disfrutada. 

Aún queda resquicio para el silencio y la contemplación, para un paseo largo y reconfortante y para unos cigarrillos charlando en compañía. El tiempo se hace lánguido en estos días que hay que aprovechar porque así lo aconseja el buen temple de la estación.

A la vera del camino

hay una fuente de piedra

y un cantarillo de barro

-glu-glu- que nadie se lleva.


Busca en tu prójimo espejo;

pero no para afeitarte, 

ni teñirte el pelo.


Antonio Machado

 Andar concita problemas, recuerdos, rumias y semblanzas. Andar conecta con un trayecto. El tiempo que va plateando mi pelo no anda así como así. Se va a ir llenando de placeres y viajes y dulces pensamientos. Me tumbo y enciendo mi mente. Recuerdo las escenas del camino, recuerdo mi infancia, recuerdo mis paseos por Madrid. Cómo hemos cambiado. Los rufianes quieren ser señores pero no les sale. Más bien alargan su sombra por las gentes acertadas. Apabullantes rosas con su perfume se cuelan por la ventana al despertar la primavera. No soy solo el que dice que estamos llenos de barbarie alrededor. Lo dicen los periódicos. Tantos asuntos de abusos, tantos gilipollas. Tengo que hablar contigo. ¿De qué? No sé. Pues no salgas de tu cueva entonces.

Qué insistencia en vivir que viene casi sola cuando eres feliz.

Qué dolor de corazón cuando se hace invivible.



 Al fin, una pizca de paz. Estos días se repiten como la aurora, como un anuncio en la tele, como el sabor de las lentejas. Dormir no es la solución. Como quien espera el alba, así estoy yo sin ti. Más triste que un torero, como un pato en el Manzanares. En el tablero su destino, quiere salir airoso de este entramado de intereses. El tesoro no llegará a manos bárbaras. La cabeza no deja de pensar y no me decido. Eres de aquí, solo de aquí. Aquí quiero morir, en estas calles donde acompañé a mi hermano en su locura. Como un desaire final, como el deseo de dar carbón para que queme la conciencia. Dormir no es la solución. La solución es estar despierto y dar mucho las gracias. Yo no soy aquel que ayer decía las rosas y los jazmines. Yo soy este que brama como res metida en el toril.

Hoy me reprocho el gusto por la palabra.

La gente no mima su lenguaje, no le abastece de vocabulario.

 Busco la poesía y la poesía me da esquinazo. Hoy he visto las hilachas del amanecer. Me gustaría expresarme bellamente, dulcemente, imperiosamente pero no me sale. Hoy, en la tarde callada, voy a recorrer unos pocos kilómetros. Hoy, en el mediodía caluroso, voy a charlar del mundo. Hoy, en la mañana más escrupulosa, voy a invocar a Talía. Para buscar mi infancia debo buscar una bicicleta robada al albor de un verano. Para saciar mi gusto por las playas y el mar, debo soñar con un viaje en autobús. Me mezco en los embates de las nubes y las olas para ser yo más intenso. La tragedia de ser enfermo mental trajo la intensidad de vivir con unos ideales. La ataraxia como fin es deseable después de todo.

Quien vive amó. Y ama con su corazón a todos.

Amar no solo va en una dirección sino que llega a muchos.

 Todos estamos metidos en un saco, en el saco del tiempo. Agua clara y olivos centenarios. Es el paisaje que no cambia mientras nosotros cambiamos. Hace mucho calor todos los días del año. La sequía pertinaz acabará por dar la razón al que clama al cielo unas gotas de agua. La primavera va descalza sobre el mar, tiñe al mar de un verde agotador. Los atardeceres convierten en plata los pájaros. El matinal tesoro nos ofrece el verdor de los pinos. Los álamos me miran con envidia de mi movimiento. El agua del grifo es el mejor invento para la sequedad de la garganta. Oigo músicas brasileñas, de mucho son, de mucho ritmo. El furor estival todavía tarda pero llegaremos pronto al calor desmesurado. Soy un poco la sal y un poquito la arena. Me gusta el perfume de claveles. La estrella que me persigue espero muera estos años por delante.

Ganamos la vida, profesamos un amor a los nuestros.

El tiempo nos va poniendo en su sitio.

viernes, 15 de marzo de 2024

 De pie en mi propia roca miré la tarde que caía tranquilamente. El sol no tiene prisa por ponerse. El sol es sabio, va despacio. Se puede aprender mucho del sol, esa constancia milenaria, cachazuda, diaria. Los grillos en verano aceleran su canto. La gente de mi alrededor oculta párrafos, sonetos, algunos versos. Yo quisiera vivir en una cabaña al lado del mar, salir a pescar por las mañanas e ir a la carnicería a comprar carne picada. La vida a veces se ofrece; otras veces, has de ir tú mismo a buscarla. La sensación de estar rodeado de tontos se incrementa. No hay sur por ningún lado, ese sur que palpita y tuerce el destino de cualquiera. No digas más: tienes unos amigos ricos, con barco. Oh, qué cosas tienes. Parece mentira pero nos dejas anonadados. Sigue tu camino. Yo no tengo más que redes y una barca para ir a pescar.

Se sabe y no se sabe, es ahí la cuestión.

Stultium numerus infinitus est.

 El oscuro vacío de su vida no contada le puede mucho. No es hora ya de dar el pecho a los demás. Ya se ha fabricado un secreto muy metido en su existencia como para ponerse a hablar de qué hace. Ni mirto ni laurel. Es una cosa fantasmal. La vida va pasando y todo se va enredando en una fantasía que va a menos. Es muy pobre, es un tonto de la ocultación. Pobre, lo que tenía que contar ya no interesa a nadie. El olmo, con su altura impensada, es la antorcha del día. Hay unos olmos que dan a mi ventana y yo los miro profundamente, con cariño de amante de la naturaleza. Los olmos se yerguen como espadas sin filo, como hombres en pie de guerra, como la verdad que buscamos todos. Luego, veo al vecino, tan bajito, tan triste, tan aburrido. Da pena el vecino. Qué raro el vecino. Qué harto está el vecino de contar las mismas cosas.

Mira por dónde viene uno que no sabe ni leer.

Es normal. En este país es normal que la gente no lea.

 Natura maiorum signum Dei est. No me acuerdo de las palabras que pensé anoche que iba a poner aquí. Una novelita en tiempo presente continuo no estaría mal para centrarme. Lo que pasa es que no sé muy bien qué contar. No sé si acudir a mi pasado anterior u otro pasado más cercano. Lo que sé es que en verano no me centro para escribir nada. O aprovecho esta semana santa para pensar qué podría contar o me pilla el estío sin historia. Las palabras que tan difíciles salen de algunos, a otros le surgen como de la nada. Siempre hay que ir al término medio. Dar la información adecuada, ni pasarse ni quedarse corto. La vida es muy corta como para quedarte con secretitos absurdos sobre tu vida. Si quieres ir de misterio, la gente de tu alrededor pensará que eres un bicho raro. Y seguramente, lo seas. Por no hablar, por no responder a lo que te preguntan. La pena es que al final, si vas de ser impenetrable, la gente te huye y no quiere hablar contigo ya más. Y si vas de cotorra imparable, también te abandonan. Ya digo: la verdad está en el término medio.

Nadie sabe quién eres ni lo que haces:

la gente pasa de ti como de la mierda.

jueves, 14 de marzo de 2024

 Estoy solo y miro por la ventana cómo van los árboles que parecen que me miran, los árboles intensos que pronto se llenarán de hojas. Psicosis de baja intensidad, cúmulo de escritos, contestaciones ambiguas, dolor de ser enfermo. Se juntan los comienzos con los fines, la novela no tiene fin. Cordura al borde de la caída, momentos de sinsabor. Lejos de vestir el uniforme, más allá del horizonte. Te pido que te corrijas, te pido orden en tu vida. El mayor rasgo de tu personalidad es la nobleza, de eso no hay duda. Como sin ganas y me doy una vuelta. Ropajes antiguos me incitan al recuerdo: esa tienda de capital de provincias que parecía tan moderna. Yo no soy el que fui ayer, pero seguro que mi deseo de espiritualidad se saciará leyendo los escritos sagrados.

Eres tú, humana primavera, dulce brotar de los sentidos

los que me dais la fe de creer, el consuelo de ayer.

 Va a pasar un tiempo divinamente inútil, así para siempre en mi vida de ahora. Los sueños me traen plenitud del momento pero pronto desciendo a la realidad torpe que trae el día. Temo la locura en otros y no tanto la tristeza en mi alma. Lo malo, si poco, no tan malo. Espero que la calma se reavive esta tarde para no tener que oír voces ni insultos. Quiero saludar a tantas cosas amables: los amigos, la luz azul del cielo, esta casa que me acoge y lo bueno que hay en ciertas personas singulares que hay en mi vida. El matiz sutil que hay en el vivir a gusto, cuando todo parece hecho para el bien, ya se está resintiendo. No hay dicha que dure mucho tiempo. Haré una llamada después de la reunión para saber si todo se ha perdido o sigue resurgiendo la dicha en mi existencia. Único es el día en que todo sale bien.

La escala de perfección con que Dios nos guía

no está exenta de peligros, de desaires, de engaños, de locura.

miércoles, 13 de marzo de 2024

 Hablo a solas, para mi interno rumiar de las cosas. Ando y se deshacen en pasos mis pensamientos. Un pensamiento central: yo mismo y mis circunstancias, como dijo el filósofo. Pronto arreciarán las nubes con su carga, se desprenderán de su lluvia amable y querida. Yo, en casa, mirando mi interés. Habrá días en que me abatiré en elucubraciones menores, pero habrá un solo día en que actuaré. Un documento performativo firmaré. Y he viajado mucho y he parado en muchas estaciones y he visto muchos chicos y chicas sentados mirándome. Pero ahora, los que miran son aviesos desnudados por la vida, pobres de dientes podridos y locos con ganas de molestar. Me haré viejo, sí. Pero no me haré tonto.

Estoy solo con mis sueños; los sueños me dicen

que no me entretenga con las moscas que pasan.

Detrás de mí hay ejércitos que no concibo ni en sueños. Un solo soldado de ese ejército me ayudará a enfrentarme al egoísmo de esos que están merodeando como comadrejas tristes. La vida se agota en mis años, todo va pasando de padre a hijo. Todo va pasando como una bola de nieve enorme que se parará al borde del camino y se consumirá en agua purísima. Yo quiero ser puro como la nieve, que nadie me contamine. Me fumaré un cigarrillo deseadísimo cuando pronuncie las palabras exactas frente al reloj de la sala. Hoy, a tantos de tantos, usted dice. Sí, yo digo eso y quiero que se cumpla. Ok. Se cumplirá su deseo. Un apretón de manos y  a celebrarlo en un buen restaurante. Sin vino, por favor. La acera ya se ha llenado de gente que desea, que aturulla, que agobia al más pintado. Alejémonos de ellos.

Yo quiero irme lejos, muy lejos, a la otra punta de la península

y allí, meditar qué es mi vida, qué son las horas, qué soy yo.

 Prepárate, va a estallar el obús. Ya no tengo miedo a nadie. Yo buscaba en mi mente las huellas de mis primeras lágrimas pero ya no estaban allí. Los recelos pasados quedarán arrumbados contra el muro. Señalan con el mentón a mi figura pasajera y le dicen: sigue tu camino. Yo lo sigo y pretendo olvidarlos para siempre. No quiero verlos ni oír su conversación triste, llena de acusaciones y limitaciones torpes. Los amigos de color celeste me esperan el sábado en el baile. Llegaré,  jugaré y venceré y volveré al camino llano y conocido. La radio se llena de voces sonrientes y me anima la vida. La vida se llena de risas esperanzadas y muelles como un sofá muy grande donde tumbarme. El laberinto de la mente ya se está señalando con el hilo de la doncella para poder salir.

Leves, mojadas, melodiosas,

así son las voces nuevas de mi garganta que pugnan por salir de mis labios.

 Los ligeros paisajes dormidos en el aire me atraen como las moscas a la miel. De la meseta castellana a la tacita de plata. Y atravesar la bahía en catamarán. Qué lujo para mis ojos. Un recuerdo exquisito se me transfigura en mi mente. En coche, tragando kilómetros. Es una fábula de contornos ociosos y lúdicos, con música en el radiocasete. Dale caña torete. La transformación de las calles con sus aceras para que pase mi cuerpo en fieras ondulaciones. Eso es lo que quiero. Una sola voz. Una sola voz poética que me defina. Hallar la memoria de las cosas y que esa memoria me dé ganas de vivir. Pero, ¿se hará realidad ese viaje a lo bello y a lo bondadoso? No lo sé. Solo sé que la vida está pasando para bien pues yo ya olvido y dejo en suspensión a los que no forman parte de mi cercanía amorosa. Vivo solo, vivo con mis seres queridos. Vivo desafiando mi propia vida.

Tú respiras este aire puro, que llega de las montañas del norte.

Y así, piensas que bastan dos personas para hacerte feliz.


martes, 12 de marzo de 2024

Con buen dispuesto entendimiento, me desentiendo de aquellos que gastan rencor, que no saben aceptar la libertad del otro a hacer lo que quiera. Los penosos espectáculos a los que asistimos durante nuestra vida nos da vergüenza contarlos. En una terracita de Madrid, sin embargo, nos sentimos bien, contando de qué va ese libro que leíste, de esa persona buena que conoces, de aquel aguafiestas del que dices: mejor no hablar. Va la ternura derramada por encima de esas personas con las que paseas, con las que hablas de estrellas fatídicas, con las que tienes cosas en común. Las demás personas sobran, sobran tanto que ni siquiera están. Del pecho arriba me sube una dulzura. Me apresto a pasar el día sin pensar en muchas aberraciones conductuales. Con la pena de vivir es suficiente.

Un deseo te trajo aquí, madura ya la mañana.

Y olvidaste qué te indujo a olvidar a tanta gente.

Soy leve como el aire que mis labios pronuncian. Nos juntamos mucho los que nos queremos. Nos es grata la presencia de unos y de otros, pero solos vinimos al mundo. Una tímida pausa para pensar en los demás; después, estar con los épicos días en que hubo que bregar con una estrella funesta. El recuerdo se vuelve fuerza, la memoria acentúa el amor que nos tenemos. No todos nos quieren, no todos están. Un astro fijo iluminando el tiempo. Todo ayer fue comienzo de la bondad, todos los días nos acordamos de mirar la estrella que nos reúne frente al fuego. Quisiera que el espíritu llegara a mis altas sienes, reuniera en mi corazón todo un esplendor de luz y amor. Qué hacer para que la oración me lleve alto, alto y tocar las nubes con mi mente. Me esforzaré en pedir a Dios que no vuelva la locura a interrumpir mi vida. Llevaré en mi alma esa estrella, recordándola, amándola, pues es así como nuestras vidas se han mostrado.

Ante la floración fuiste testigo tantos años.

También fuiste testigo de la paz recobrada.

 Prepara tu esqueleto para el aire. Quedamos los que quedamos. A los cien años todos calvos y con huesos en exposición. Si miro atrás en el tiempo, todo son quejas de mi ser que ha pasado por el mundo. Las acciones que he llevado a cabo no son satisfactorias. Pero se puede hacer un pequeño homenaje a todos esos momentos en que salimos del atolladero los pocos que nos queremos. La habitación exprime su aliento consumado, lo vuelve aire encerrado y lo expulsa por la ventana muy allá, donde da la vuelta el viento. No hay mucho de lo que hablar, el sufrimiento nos hace libres y sabios. Motivos para sufrir he tenido y los he ventilado como he podido. Quizás ahí esté mi fortaleza. Los recuerdos de mi cuerpo sollozante quedan ahí, en la retina de mi memoria. Deseo actualmente ser espiritual, creer en algo sólido y duradero, amar a quién me amó ya que no amo al que me odió. Todo es un olvido, un olvido de seres nauseabundos.

Mucho tiempo pasó para dilucidar quién me quería.

Los que me quieren por materia yo los apartaré.

lunes, 11 de marzo de 2024

 Ocurre una pausa en medio del camino. Los ecos de una vida pasada feliz viene al ahora y todo lo puede. Mi juventud fue dichosa en cuanto alcanzó a sortear tiempos difíciles de enfermedad y delirios. Los tiempos de mi vida se suceden y no hallo grandes tragedias. Pero hora es de vivir ahora, de pasarlo bien en estos instantes que me ceden el camino y la ventura. Se llega al río por el camino, se vuelven los días de soles primaveras actuales. Otro motivo para vivir sin pensar qué no hice antes. No hice grandes viajes, grandes asuntos vivos. La acera que piso es la de antes, se han ido por el retrete muchos deseos que yo tuve. Pero, ya digo, es hora de soñar con algo nuevo, con vivir la vida según venga. Dios me ayudará a servir a la vida y a los demás.

Buscando amigos o ignorados amantes 

me perdí y no llegué a ser eso que quise.

domingo, 10 de marzo de 2024

 Es la lluvia sobre el mar, abierta la ventana. Ojalá los vientos me dirigieran al sur, donde todo es indolente y tranquilo. Y allí, habitar el tiempo, el espacio, la vida. Los seres que andan en las calles y dan vueltas y socorren a las ancianas que se caen al suelo desean el mar, anhelan las olas olorosas a brea y a sal. La luna trasciende sus deseos de pisar la playa e invocar a Dios con el agua enfrente, ese agua inmenso y lleno de crustáceos y peces y ballenas. El mar es ese infinito que reta, que maravilla y asciende los deseos puros de Dios. Ojalá no se ensuciara el mar, nadie lo tocara nunca, nadie lo ofendiera. Oscuros designios hacen que el mar esté lejos, esté arrostrado frente a la arena sin mis pies pisándolo, sin mi cuerpo atravesándolo puramente. Yo desearía el mar, pero está lejos, inaccesible por un tiempo.

La tierra es imposible, a ella te arrojó la suerte.

Pero hay que trascender la vida, llenarla de mar.