jueves, 31 de agosto de 2023

 Los que viven felices no reconocen sus errores, pues reconocerlos sería desagraviar al prójimo al que se ha hecho daño. Van fastidiando la vida a los demás cometiendo delitos contra ellos y, cuando se les recuerda lo que hicieron dicen: ah, eso. Y siguen a lo suyo. Lo suyo puede ser robar, incordiar, obligar a alguien a hacer algo contra su voluntad, etc. Son lo que se llaman, modernamente, narcisistas o psicópatas, pero ellos, a lo suyo, a joder al prójimo como si el prójimo fuera un títere. Son tan soberbios que solo creen que existen ellos, que los demás son una especie de muñecos con los que jugar y divertirse. Pero les sale la jugada mal al final porque serán menospreciados a la larga por todo el mundo que conoce sus fechorías, que ha sufrido su desdén arbitrario y soberbio. En fin. Todos los queremos lejos a esta legión de gente que afea la vida, que daña el paisaje con su sola presencia.

-Parece una mosquita muerta esa que viene por ahí.

-No la conoces.

 Hay gente desagradable, de la que todo el mundo huye. Ya sea por su continente chulesco o imperioso o por sus hechos, que dan que hablar. Esta gente que se queja de todo, intenta mandar en todo y en todos, se hace muy repudiada. Tienen mucha soberbia y, si han hecho a alguien daño, no lo reconocen y siguen a lo suyo, a meterse donde no les llaman. Pero hay una cosa que se llama fama y, como estos cojan fama de que todo lo rompen y lo descuartizan, ni los quiere ver nadie ni oírlos, por el temor que existe a que quieran arreglarte la vida. Y es que no los quiere ver nadie ni en pintura por si la pintura se echara a andar. Son gente altanera, soberbia y realmente asquerosa, de la que maldecirás haberla conocido.

Huye, huye de esos que te dicen que tienes una mancha en la camisa.

Huye porque encontrarán otras manchas más adelante.

El corazón es de uno solo y así late, a la manera del que lo encierra tras sus costillas. Hay gente con suerte, a la que ni la enfermedad ni la mala fortuna les atañe, casi siempre están felices y alegres. Y si les pasa cualquier cosa saben disimularlo, porque, a la par de gente con suerte, son sibilinos para hablar de sí mismos. No se sabe nada de ellos ni ellos cuentan nada de sí mismos, como si comunicarlo trajera el infortunio. Son gente, por lo común, que se hace desagradable a los demás, pero ellos dicen, como el poeta: ande yo caliente y ríase la gente. En verdad son gente con suerte pues nada les afecta ni les pasa. A lo mejor se quedan calvos y se ponen un peluquín tan a propósito, que nadie les nota nada y parecen más jóvenes que con su pelo natural. Hay mucha gente así, no cabe duda.

Andando, andando se encuentran cosas,

la vida se nos pasa como cualquier cosa.

Qué tendrá el pollo o qué comerá, que se reduce a un tercio de su volumen en la olla. Se queda en nada. Le he añadido, como a todo guiso que hago, pimienta blanca y tomillo. Espero que esté bueno pues todavía está friendo o cociéndose, no sé. He echado dos cabezas de ajos pues a mí los ajos me encantan y un chorro abundante de vino blanco. Huele bien, así que mejor sabrá. Le he dejado a fuego suave y que se vaya haciendo. Pronto, Paco y yo a comer. La vida surge detrás de una esquina para apuñalarte la mañana o la tarde, siempre es así. La vida se empalaga de un dulzor fuerte para otros, no para mí. El corazón de cada uno late, precisamente, para cada uno y no hay más que decir.

Abracadabrantemente surge el miedo a vivir.

y dura es la batalla, dura es.

La verdad es que he encontrado el pasaje en el que Sancho se burla en demasía de su señor. Iban de noche los dos y oyeron gran ruido y Don Quijote creía que se trataba de una gran aventura. Cogió Sancho un gran miedo de esos ruidos y ató las patas de Rocinante de modo que Don quijote no puede ir a la aventura. Salió el sol y descubren los dos que se trataba de unos batanes (artefacto hidráulico). Sancho se burla y Don Quijote queda corrido (avergonzado). Pero tanto dura la burla de Sancho que Don Quijote le arrea en las espaldas, que si le da en la cabeza le mata. Está muy bien montada la "aventura" esta y así da muestras Cervantes de ser un gran narrador, manteniendo el suspenso hasta el final. La verdad es que yo creía que el pasaje en cuestión sucedía porque Sancho se toma a la ligera algún precepto de la andante caballería o se mete vulgarmente con la querida Dulcinea y de ahí, la furia de Don Quijote y el mandarle callar a Sancho. Pero no es así. Si yo fuera Cervantes, habría aprovechado la larga lengua de Sancho para enfadar a Don Quijote con alguna metedura de pata. Y no quita que sí exista ese lance entre los dos pero yo no lo he hallado. Seguiré leyendo a ver si encuentro ese episodio en que Sancho pierde la compostura que debe a su amo. Y después, cómo ruega a su amo que le deje hablar pues si no, muere de hastío.

Luchar y luchar contra esta nube negra que se ha puesto

en torno a mi cabeza huera de alumbramientos dichosos.


Hoy toca hacer un pollastro al ajillo. El pollo era grande y le pedí al carnicero que me lo partiera en trozos pequeños para guisar. Ya le he salado y dejado a la intemperie, al aire de la cocina, para que se temple antes de echarlo a la olla. También he pelado dos cabezas de ajo y habrá que pelar los dientes del mismo para luego cortarlo y echarlo a la olla. Con esta tarea mataré el tiempo de una a dos. Ya saben en este blog lo partidario que soy de matar el tiempo, estamos condenados a matar el tiempo. Todos. No solo los que nos aburrimos en la vida diaria. Todos tenemos tiempo o tiempos que matar. Voy a leer el Quijote antes de meterme en faena a ver si encuentro el pasaje en el que Don Quijote le arrea a Sancho en la cabeza por hablar de más y así mato otro poco de tiempo.

Aplauden las nubes y el sol

a un día reposado y feliz.

miércoles, 30 de agosto de 2023

He estado todo el rato tumbado porque dicen que la relajación es buena para la depresión pero no he dejado de pensar cosas deprimentes: mi familia, los días iguales, la frustración de no haberme divertido este verano, mi propio menosprecio, mi falta de ganas de hacer nada, no saber disfrutar de la vida, no estar alegre. Luego he intentado revertir esas ideas negativas: mi familia es como es, nadie la va a cambiar, es como un club privado de gente especial, no debo menospreciarme pues hay gente peor que yo, que reniega de todo. Los días iguales no los puedo cambiar pero puedo hacer pequeñas cosas que me saquen de la monotonía. Este verano ya ha pasado y si no estoy alegre es porque tengo una enfermedad mental que me lo impide. Después de todo, tengo más coraje que algunos que no sufren esta enfermedad y no se ríen ni para atrás. Ya tendré ganas de hacer cosas en septiembre cuando todo se normalice. Pero no estoy bien. Me lo noto. Confiaré en el tiempo y en mi propia inteligencia para acabar con este estado.

Nubes pasan por el cielo, nubes altas 

que no conciernen al suelo.

He vuelto a oír una canción de Perales. Ha sido la banda sonora de este verano cuando Paco y yo acudíamos al parque a pasar la tarde. Se llama la canción "gente maravillosa". Paco ha tardado en recuperarse a la salida del hospital. Mi padre y yo hemos estado de acompañantes de esa recuperación. Paco no quería ver gente, no quería salir a la calle. Yo me desesperaba algunas veces pero allá por mediados de julio, Paco ya estaba recuperado. En ese estado no podíamos viajar y no lo hemos hecho. Ahora yo estoy depre. Anhedonia se llama. No disfruto de la vida. Todo me da igual. Veremos cómo salgo de esta como Paco salió de su estado mental malo. La verdad es que si alguien notara un 15% de lo que yo noto anímicamente, no podría vivir tan fácilmente.

Querida tristeza, de ti me enamorao 

y quiero estar a tu lao.

En la carnicería había un carnicero guasón que decía que si íbamos en septiembre al pueblo, más que otra cosa nos tendrían que matar a palos los del pueblo. Qué gracioso. Luego se ha metido con los suramericanos. Que vienen del tercer mundo, de aldeas perdidas. Bueno. Con no hacerle caso... Luego, hemos venido a casa a guardar los productos cárnicos. Se amontona agosto y ya llega septiembre. A ver qué hago este mes que viene. Estoy un tanto desencantado con todo, incluso con este blog que sirve de poco para la tristeza. Yo escribo y escribo y la tristeza no se me va. Ay de aquellos que reniegan de los que padecemos una enfermedad mental. La tenían que tener ellos a ver cómo opinaban luego.

No es fácil vivir

si algo poderoso te lo impide. 

No tengo libro que leer. Cogí prestado uno de la biblioteca pero no llegué a leer más que unas páginas. Iba de un ligón que vivía de su madre. Sin embargo, he leído muchos empieces de libros en la biblioteca. Hoy iré otra vez. El cuaderno donde apunto si el libro es bueno ya se me está agotando. Ayer lo pasé mal por unas melancolías que me dieron relacionadas con no haber ido a algún sitio este verano. Pero bueno. Hay cosas peores en la vida que no haber visto la playa un año. Paco dijo ayer en la asociación que está deseando ver a la psiquiatra a ver si le baja la dosis de una pastilla. Vaya preocupaciones las de mi hermano: pastillas, tripita, algún otro dolor que le surja. Así es mi hermano el hipocondriaco. En vez de preocuparse de pasarlo bien está obsesionado por una pastilla.

martes, 29 de agosto de 2023

 He hecho la comida y me he tumbado. Medio dormido no sentía tanto la depre. He estado relajado ya que dicen que es bueno para la tristeza. Luego, he ido andando a Las Rozas. Me acosaban ideas negativas todo el camino. En la asociación, he estado un tanto ausente. Dice Paco que un día malo no lo es del todo si dentro de él está la esperanza de que al otro día estarás mejor. Será así como dice, a ver mañana qué tal. Me voy a tumbar otro rato pues no entiendo nada más. Esta enfermedad es asquerosa la mires por donde la mires y me doy cuenta de que la gente que no sufre nada de la mente, es imposible que entienda nada de lo que me pasa. La gente no sabe qué suerte tiene de no sufrir de la mente.

No todo es gratis.

Quizás necesite hablar con alguien, no lo sé. Quizás se me vaya esta tristeza desembuchando palabras una tras otra como la paloma dice cosas mientras corretea por la ciudad huyendo de los pies de los viandantes. Quizás no esté yo tranquilizado por el vientecillo de la libertad que corre hoy por las calles, quizás no supere yo a mi alma mientras las aceras bullen de pasos que van y vienen. La vida se oscurece un poco dentro de mí, como si me vigilaran, como si me torturaran con el pincho incandescente de la curiosidad. Toco una canción en mi cabeza y suena mal, de acordes repetidos. Huelo a barrotes de prisión de muchos años, mi sabor es al hierro duro de la mañana insomne. Me siento amenazado por mi propia sangre, sangre de mentira que cae de mi cuello al suelo. Sangre absurda que no sabe querer, sangre falsa de color amarillo.

A través de lo oscuro, de las obligaciones deprimentes

cabe la luz de hablar con los demás.


Hoy por la mañana estoy depre y no sé por qué. Quizás porque no había planeado la ocupación después de levantarme. He ido a comprar pan y me he desfondado anímicamente. No sabía qué dirección tomar, qué hacer. Esta tarde iré a la asociación a charlar a ver si se me pasa este pesar. Al pensar que tenía que guisar este jueves, me he sentido mal porque apenas tengo ingredientes. A lo mejor tengo que ir a la carnicería por filetes y chorizo para guisar, asunto que me fastidia grandemente. Hoy hay huevos fritos y jamón picado. Escribo esto para pasar el tiempo y darme ánimos de alguna manera. La verdad es que se me va pasando según escribo y me fumaré un cigarrillo y a lo mejor, voy con los de Colón.

Y solo deseo sonreír a la luz de cada nuevo día

para no llorar de pena junto a mí.

lunes, 28 de agosto de 2023

Estoy viendo el baloncesto España-Brasil. Muy ajustado. Ya va el cuarto cuarto. Uno debe hacerse cargo de unas formas de vida que crean desconfianza. Con la desconfianza en los demás no se va muy lejos. Pero está montada así la cosa. No hay información y no hay palabra, así que se suceden situaciones falsas e ininteligibles por parte de los que crean confusión y los que deben preguntar porque no saben. Gil de Biedma era un juerguista en la España franquista y Carlos Barral era un marinero poeta que creó la editorial Seix Barral, donde publicaron los del boom latinoamericano. Ojalá hubiera yo publicado algo que me diera dinero pero por ahora no me hace falta. No he cobrado aún y eso me da igual porque ya cobraré. La vida se somete a caprichos absurdos y cansa. Pero es así.

Si no te dan la hora

no sabes si es precisamente, la hora de comer.

 Quiero celebrar las horas en que vivo

y no decir, como el poeta,

que viene otro día sin ganas de vivirlo.

No he ido a la playa en todo el verano.

No he disfrutado del viento de Levante.

Pero aquí estoy, escribiendo versos

claros como el agua.

Y es dolor casi el que sufro

por no haber hecho kilómetros en busca del sol,

ese sol que me hubiera matado

la envidia del broncíneo color de las pieles ajenas.

Los poetas debemos descubrir una verdad

con nuestros sonoros versos.

Una verdad dicha de modo tranquilo, acusando

vicios como hizo Horacio, como hicieron tantos.

Una verdad persiguen mis versos,

la verdad de un agosto sin gente, la verdad de las playas no vistas.


Lo que escriben los poetas no sé si cambia el mundo. Ni sé también si la labor de los periodistas hace algo para la evolución histórica de la Humanidad. Lo que si sé es que los poetas y periodistas, hoy en día, deberían volcarse en la denuncia del destrozo de la Tierra y también en la pérdida de valores humanos. Ya todo vale, no rendimos cuentas ante nadie. Destrozamos la vida de mucha gente a base de imponer la nuestra y no sentimos ni un ápice de culpa. La culpa ya es desterrada como tal. Ahora se llama responsabilidad con lo hecho. Pero si lo hecho es un mal, pues creo que sí debería aparecer la culpa y, concienciados de la misma, debería haber un arrepentimiento y un deseo de reparar el daño efectuado. La culpa no se acepta quizás por tener una base religiosa, pero la culpa debe existir cuando se ha hecho daño a otra persona o a multitud de personas. La culpa de occidente es no dejar vivir a esas naciones que intentan salir del estado de postración en el que están. Los poetas deben rastrear con sus versos esos fallos de la Humanidad y sacarlos a la luz. Los periodistas deben buscar la verdad que nos hará libres.

Hoy es el pan del tiempo que nos hace

y así, hay que vivir lo que sea hoy.

domingo, 27 de agosto de 2023

He conseguido rebajar mi consumo de tabaco. Han puesto en la tele una peli que yo ya había visto. José Enrique Martínez preparó la antología de poetas españoles de posguerra. Si no hubiera izquierda no habría derecha y viceversa. Corre fresquito por la ventana. Pronto me voy. La vida es una, la de uno replicada en millones y millones. Una persona misteriosa no da datos. Caramelos de menta reparte la chica del tabaco por la taberna. Gil de Biedma creo que se crio en Barcelona, como Barral. Los coches y la mucha gente es lo que cría este mundo moderno. Andrés Garcilupe podría ser un personaje creado por mí, pero aún está en el tintero. Hoy no leo, mañana sí. Los puentes que se tienden crean el amor, los misterios crean la desconfianza. En fin, la candorosa amiga de Humberto Hoz también podría ser un personaje mío pero no me doy a tales excesos.

Nunca saliste a recibir al amigo que, blandamente, ofrecía su voz

y así, las puertas eran de hierro, demasiado fuertes, demasiado lo que ocultaban.

He ido a tomar el aperitivo. Una cerveza. Sin nadie con quién hablar y no me he llevado tabaco. El Gerona ganó ayer al Sevilla en casa del Sevilla. Al venir del aperitivo, he subido los 40 escalones de la escalera de dos en dos, por hacer algo de ejercicio. Félix Grande tocaba la guitarra flamenca. El otro día vi en la tele a un tipo que bajó todo el Misisipi desde las Rocosas a Nueva Orleans. Casi muere en el intento. Ricardo Molina es un as del soneto. A mí me gustan los mejillones grandes, con mucha carne que morder. La estantería está llena de libros, unos muy entretenidos y sabrosos y otros no tanto. El Cádiz empató a uno con el Almería. Dos puntazos que ha perdido este equipo a lo tonto. No ha llovido en todo el verano. Ojalá cayera algún que otro chaparrón. La andadura estará bien para romper el tedio del día.

El embrollo diario es más simple 

que la verdad.

Me he levantado tarde este domingo y me siento un poco depre, inseguro. Espero que a la tarde me encuentre mejor. Tengo pensado andar después de ver la película. Hoy no hace mucho calor. Al revés, hace fresco que trae el viento. He ido a comprar leche al supermercado. Blas de Otero nació en Bilbao y su padre se arruinó. Debió este hombre hacerse cargo de la familia. Trabajó de minero y en el campo de Castilla. Vivió en Majadahonda bastante tiempo. A lo mejor en la Biblioteca FU, tienen algunos libros de este poeta. Gabriel Celaya nació en Hernani, un pueblo creo que vizcaíno. Luchó como soldado republicano. Se enfrentó al franquismo. Un título de este poeta es "Cantos íberos". Yo he leído algunas poesías de este poeta, Celaya, y me han gustado. Son sencillas.

Pero mira en la ventana el alba 

te invita a vivir sin ganas otro día. 

sábado, 26 de agosto de 2023

Ha estado el día nublado por fin. Ha hecho también mucho viento. Esto parece el anuncio del otoño. Dice Paco que la vida es muy breve. Es cierto. El Cádiz ha metido un gol en la segunda parte al Almería. Blas de Otero trabajó con los mineros y también trabajó por los pueblos castellanos. Blas de Otero quedó huérfano de padre y madre muy pronto. José Luis Cuerda nació en Albacete y dirigió una película que lleva por título "Amanece que no es poco". Es verdad. Si vas y vienes y no mueres, ¿qué más quieres? La vida es un plomo que nos ata a las aceras, a las puertas y a las escaleras. Oyendo la radio algo se aprende y leyendo, más. Ya digo, la vida es breve y no hay que soliviantarse por nada. 

Ayer estuve con el "Tú decides" a una excursión. Lo pasé bien con ellos. Me tratan amablemente, me rio con los chistes y ocurrencias que dicen, me siento bien con ellos. No en vano, los enfermos mentales desarrollamos un empatía con aquel que sufre o no entiende este mundo porque los enfermos mentales sufrimos y hemos sufrido en la soledad. En la soledad pues nadie viene a ver qué tal estamos en realidad. Se limitan a hacer una llamada estos "seres queridos" que ni nos quieren ni son queridos. También llaman "a ver qué ha dicho la psiquiatra" y nada más. Los "seres queridos" míos no merecen este nombre. Mi padre sí se metió en el problema y fue a ver a Paco y se preocupó de nosotros, pero ¿"mis seres queridos"? ¿Qué hicieron? Nada. No hicieron nada. Por eso no son queridos, son más bien seres insensibles ante la desgracia. Son gente egoísta y de poca empatía con los demás: así no pueden ser "mis seres queridos". Hay otros seres queridos que sí me demuestran que me quieren y yo los quiero a ellos.

Piensa quién te quiere

y quién dedica tu tiempo a ti.

He ido a dar un paseo y me he encontrado con mi soledad de paseante. Al final del paseo, me he echado un cigarrillo. He ido pensando en la caducidad de las cosas. Somos prescindibles. Todo quedará, nosotros, no. Somos como una recta tangente que toca un círculo por un tiempo determinado. Por eso no hay que obsesionarse con las cosas materiales de este mundo. Pero hay gente que sí, que acapara cosas. Se cree como las cosas mismas, que va a durar toda la vida, no tiene esa conciencia de ser perecedero. Estos que son así dan muchos problemas porque se ciñen a las cosas, se apoderan de las cosas aunque no sean suyas y crean conflictos a los demás por culpa, precisamente, de todas esas cosas a las que creen tener derecho sin tenerlo. Estas personas no ven más allá de las cosas, no entienden la vida. La vida es despreciar todo aquello que nos estorba, pero estos, no, adoran todas las cosas, mueren por tener cosas. Cuando sean viejos verán que todo lo que acumularon, todo ese castillo de cosas no les servirá de nada. Las cosas no irán con ellos. Ella no faltará a la cita, las cosas permanecerán, ellos no.

Alcanzan algunos a ver la luz en vida

mientras otros pelean en el mundo en la oscuridad.

 Hace tiempo que leí "La voluntad", de Azorín. Me llenó de una gran admiración lo que cuenta porque es el propio Azorín el protagonista junto a otros personajes no menos atractivos. En este libro aparece la figura de una monja que enloquece y muere en un convento. Aparece la figura de un sabio arqueólogo que tiempo después, en Madrid, lejos ya de Yecla, sufre los males de una enfermedad mental. Se da a entender en la obrita esta que, si eras un hombre con reputación, no te metían en el manicomio, sino que se transigía con esa enfermedad que tenías. Azorín lo pasa mal en Madrid, todo va mucho más rápido que en el pueblecito donde nació, pero sabe sobrevivir y convertirse en un periodista y escritor de gran talla. Azorín fue un tipo inteligente y se adaptó a lo que había en esa época. Fue gran amigo de Pío Baroja, aunque don Pío aparece en la novelita de forma tangencial, en ese grupo junto a Maeztu que quiso cambiar España y no les dejaron.

Una maldición que recorre el mundo, un disparate de la mente

surge aquí y allá sin deseo de encontrarle remedio.

 Yo leí en su día "El baile de las locas". Es muy bueno ese libro. A una chica que ve muertos, la encierran en un manicomio con las otras mujeres recogidas por tener enfermedad mental. Un hermano de la que ve muertos, planea su escapada junto a una enfermera del centro. El baile de las locas alude a un acontecimiento que había en París, en un manicomio en el que se juntaban miembros de la alta sociedad y las propias locas. Me parece que el doctor Charcot dirigía ese centro. El doctor Charcot influyó en Freud para que este desarrollara su teoría sobre la histeria en las mujeres. Luego, Freud estudiaría otras psicosis y plasmaría sus hallazgos sobre el inconsciente en su prolífica obra. Cuando leí ese libro que cito arriba me di cuenta de que las enfermedades del espíritu son las más duras de llevar. Y me di cuenta de lo mal que se pasa cuando tu cerebro anda mal.

Un montón de dilemas no resueltos,

una manera dura de vivir, una desazón intermitente.


No sé si tienen algún valor estos párrafos que escribo para comunicar ¿qué? A veces no comunico gran cosa, a veces estos blogs son descargas de algo que me está estorbando en mi corazón, de cosas de escrúpulos míos, de cosas de poca monta que daban vueltas en mi cabeza. Otras veces sí son asuntos que vale la pena reseñar como aviso a la gente que no se da cuenta de cosas que yo, al leer la prensa, la radio y la tele me doy cuenta porque soy sensible a esos asuntos. La vida es como un montón de noticias que hay que atender y procesar y actuar si te afectan de manera brutal. No quieren los poderes fácticos que nos enteremos de ciertas cosas. No quieren los poderes que seamos espíritus críticos. Todo el mundo se revolvería si supiera que el mundo está muy mal montado, que la vida es muy corta pero la vida del mundo debe tender al infinito. Y parece que ese infinito está condicionado por hechos que van en contra. Debemos luchar por el futuro de la Tierra, pues es ella la que nos sobrevive como ciudadanos del mundo. La Tierra, si no crees en Dios, es un bonito motivo por el que luchar. La Tierra, donde debemos caber todos.

Pero el caos se cansa, torpe y perezoso

y surge la luz y los sonidos amables y tranquilos.

jueves, 24 de agosto de 2023

Este calor horroroso, esas noticias de incendios en países como Grecia, que lo arrasan todo, esas riadas de lluvias torrenciales, esos deshielos tan fuertes allí donde reinaba el hielo y el frío...¿Adónde vamos? No hay ni mosquitos por la noche ya, nos estamos cargando el planeta y el planeta responde con fuerza. Esto último se dice mucho últimamente en las conversaciones normales, es como un tópico conversacional. Todo el mundo tiene en la boca la conciencia climática y planetaria de que todo está yendo mal. A la Tierra se la esquilma de materiales para producir móviles. Para producir móviles se gastan muchos recursos. Hay o habrá sequía en muchos sitios, la gente no imagina un mundo sin agua que corra del grifo, pero, ¿pasará eso? A lo mejor sí pasa. No llueve, esa es la realidad. Hemos tenido varios otoños e inviernos muy secos. En fin, sigamos diciendo que el clima y la Tierra están muy mal porque yo creo que es la realidad. La superpoblación del mundo también es motivo de conversación. Todo el mundo quiere cosas. Todos los niños quieren su ordenador. Todos queremos vivir bien, con toda una serie de cosas a nuestra disposición. Los materiales no son infinitos, no se recicla convenientemente. Lo eléctrico ha de saber reponerse también pero no sabemos cómo. Otro temor que hay es una guerra mundial. En fin. Vamos a la deriva y, dentro de 50 años no sé en qué estado estará el mundo. Como no se cambie el modo de pensar...

La vida es sencilla, es de pan y amor.

El hombre la complica y así pasa.

Hoy ha dicho el telediario que, por causa del calor, España perderá turismo. Ya hay muchas ciudades en que pasa eso. Ha salido una mujer empleada en un hotel que decía que no habían llenado ni la mitad del hotel. Los turistas elegirán destinos como Finlandia o Inglaterra. Es normal que a nadie le guste pasar un calor desmesurado, con el agua del mar de la playa a 29 grados y ningún sitio donde estar bien que no sea el hotel que tiene aire condicionado. La noticia opuesta es que este año hemos superado todos los récords en lo que se refiere al turismo. ¿A quién creer? Yo creo que los alemanes o ingleses que estuvieron en la península en julio dicen a sus amigos que España no es un buen destino turístico precisamente por las olas de calor, los incendios o todo eso junto. Yo, si fuera inglés, me iría a la campiña, no a Valencia a pasar calor horroroso.

El agua limpia del manantial

se ensucia pasando unos cuantos kilómetros más allá.

Según mi cuñado, todos tenemos nuestros intereses. Lo malo es que nuestros intereses coincidan con los de otros y no haya una unión que haga que dos luchen por sus intereses juntos, sino que esos intereses compartidos sean motivo de lucha porque esos dos hayan dejado de llevarse bien. No sé si en mi familia cada uno sabe su interés pues la familia está rota y cada uno va a su manera, no hay intereses comunes, no se comparten intereses que podrían ser comunes y así, ayudar a la familia a unirse. Mi familia no se comunica, no se ve, no se sabe uno de los otros. Mi familia ha dejado de ser una familia hace mucho tiempo. Incluso unos han ofendido a otros por acciones demenciales o poco tolerantes y así vamos. Yo no espero mucho de mi familia y si imperara la razón en nuestra familia otro gallo nos cantaría, pero en mi familia ha imperado la sinrazón, el agravio y el robo. Así no se puede avanzar.

Para uno que dice mentira, hay cien que dicen verdad.

He estado oyendo la radio por el ordenador. En Cadena Ser, hablarían de unos temas como el del parto (lo que hay que hacer y no hacer en un parto). En onda cero estaban hablando de Astorga, de todas las capas arqueológicas que tiene esa ciudad. Yo ya he ido preparando los ingredientes del arroz: los guisantes, el tomate, los ajos, el arroz. Tenerlo todo pronto y a mano antes de empezar es de una ayuda importante. He tenido que fregar la sartén, donde hago el arroz. Esta tarde iré a la biblioteca, lugar donde se está fresquito y hay un montón de libros. Cada media hora o así, en la biblioteca, me bajo a fumar un cigarrillo. Luego entro y noto el frescor del aire condicionado. Me gustaría ir a Astorga como me gustaría ir a Cádiz, pero no voy a ningún lado.

Este dibujo acaso interroga

a mis meninges odiadas, a mi cerebro cansado, a mi dolor.

Un día que veníamos Paco y yo del Norte de España, paramos en un pueblo a tomar algo. Un bar a la entrada del pueblo olía a paja, a siega.  Estábamos en Castilla. Yo me quedé alucinado porque ese olor lo había olido yo siendo un niño en mi propio pueblo. En ese bar, yo regresé en el tiempo a mi niñez. Ahora, los pueblos que fueron agrícolas, ya no lo son. Son un sucedáneo de la capital, con sus niños pijos, con su coche para desplazarse a todos los sitios, pero sin siega ni olor a paja. Los fines de semana, los pijos del pueblo cometen muchos excesos que pagarán caro después, cuando cumplan cuarenta años. La vida de los pueblos ya no se reconoce, todos con su móvil, todos con músicas extrañas, la plaza del pueblo aburrida y solitaria la mayor parte del día.

La plaza, la torre de la iglesia ya no ve tractores cargados,

ya no hay vacas por el pueblo ni olor a paja. 

Hacer un arroz es diferente de hacer una ensalada campera. La ensalada campera se hace casi sola, mientras que un arroz exige mucha más dedicación. No me veo yo haciendo el arroz a la milanesa, aunque tengo todos los ingredientes. Al final, haré el arroz a regañadientes. Ya he pelado los ajos, falta picarlos. Es como cuando hacía yo exámenes, creía que me iban a salir mal, aunque lo llevara bien estudiado. Yo he sido siempre pesimista por naturaleza. A veces pienso que esta Humanidad no tiene remedio y otras veces, que hay mucha gente buena por el mundo que hará que precisamente este mundo tire para adelante. El votante de derechas no tolera ciertas cosas a su partido, no como el votante de izquierdas, que todo lo perdona porque no tiene valores. Los de izquierdas relativizan todos los escándalos del PSOE y los siguen votando, pero la España buena seguirá creyendo en la familia y la felicidad y la alegría de vivir. Esto no lo digo yo, lo dice Los Santos. Me voy haciendo a la idea de preparar un arroz a la milanesa: ¿qué puede fallar?

Los árboles que miran al norte

reciben más frescura, más humores dulces, más abrazo de Dios.

Estoy preocupado porque fumo mucho. Este verano de no salir y no hacer nada ha provocado que yo me ponga a fumar como un descosido, quizás por puro aburrimiento. Son muchas horas de estar en casa sin hacer nada y entonces me doy al cigarrito. Cuando escribo un blog, me fumo un cigarrito. Si empleo diez minutos en escribir un blog de estos, entonces fumo mucho. La vida se sustenta en vicios. Unos cogen el vicio de beber, otros el de fumar y otros el de ir a los lupanares. O quizás los tres juntos. Hay gente para todo. Sigue haciendo calor y yo voy a oír un poco la radio a ver qué dicen del tiempo y de los calores infernales. El dinero no vale para cambiar de hábitos. Para cambiar de hábitos hace falta una gran concienciación, vaya palabra.

Atrapar el viento, vivir lejos de estos ladrillos

sería genial si no fuera porque estoy atrapado en el blues.

 Hoy voy a cocinar arroz a la milanesa. Necesito escribirlo para creérmelo. Se pica ajo y cebolla y se sofríe. Se echa tomate. Se echa pimentón. Se echa carne de cerdo y guisantes. Se echa el arroz y, por fin, se echa el agua en la que se cocinará todo. Esperaré a la una para guisarlo todo. Por la mañana todo se vuelve cuesta arriba, hay que hacer cosas que a lo mejor no quieres hacer. Como este arroz a la milanesa. Hay que imaginarse una y otra vez a mí mismo cocinando ese arroz que no tengo ganas de hacer. Hay que mirar ingredientes, a ver si los tienes todos, a ver si alguno ha caducado, como la pastilla de carne o los guisantes. Hay que pelar ajos, picar ajos y picar cebolla. La vida es muy dura para un cocinero inexperto como soy yo. He mirado la receta en internet y parece fácil pero hay que hacerlo, no sirve quedar a mirar. En la cocina, hay que aplicar la ley de un programa de inglés que decía: "the more you put into, the more you get out". O sea, cuanto más echas, más sacas". Así que echaré todo lo que pueda a ver qué saco.

Pucheros, ollas, sartenes, media vida se va entre ellas

y otra media, comiendo lo que sale.

 Todo refrán tiene su refrán en contra, así que no hay que hacer mucho caso a los refranes. Los refranes se basan en una realidad rural, muy básica que sirve para ahorrar explicaciones más racionales. Se aprenden y se sueltan de manera que sentencian una verdad no analizada. Por eso se enfadaba tanto D. Quijote, que todo lo razonaba, con Sancho, que repartía refranes como el que reparte algo no muy bien pensado. Los refranes se aplican a muchos aspectos de la vida pero de nada sirven con la realidad de la vida que es superior a todo conocimiento axiomático que se lanza sin pensar. El refrán ya está dejando de ser un recurso válido a la hora de hablar porque ese conocimiento rural y básico del lenguaje se está perdiendo. Los refranes aluden a cosas antiguas que ya nadie entiende y por eso, ya no se usan. Los refranes quedarán como reliquias lingüísticas que ya nadie usará en un futuro porque han perdido la conexión con la realidad moderna que vivimos.

Perdido en una mañana demasiado clara,

me ausento de mí mismo, convocando letras y sarmientos de agua.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Vengo de la biblioteca. He leído el arranque de cuatro novelas. Así sé este invierno cuáles merecen la pena. He estado luego con mi padre, que estaba viendo a Chuck Norris cómo da patadas. Hoy está haciendo mucho calor. Paco se iba a la calle porque se aburría en casa. No sé que me ha dicho de mi sobrino y una empanada y de que iban por Tordesillas. Ahora voy a merendar un poco y, cuando caiga la calor, a lo mejor me voy a andar. En la casa hemos puesto la refrigeración y se está bien. Paco dice que, a lo mejor, en octubre vamos a ir a algún lado, a hacer un viaje por ahí. La vida se atraganta con las horas calurosas y no sabemos que hacer con ellas: ni con la vida ni con las horas calurosas.

Te ven unos ojos blandos y opacos, 

tus gestos desmesurados no me gustan.

Con esta oración, harás que eso que deseas ocurra, dice un rollo de internet. La vida está llena de tontos por todos lados. Unos que pretenden engañar y otros, los engañados. Curiosa palabra engañar. He buscado su etimología pero no la he encontrado. Ahora, un político nos ha engañado a todos porque él no mentía, sino que ha cambiado de opinión. Según sean las necesidades del poder, así van cambiando de parecer los políticos. Lo que antes era impensable, en el poder es totalmente factible. Y, según una ministra, no es lo mismo una persona hace dos años que ahora en la actualidad. No es la misma persona, no.

La vida da muchas vueltas y en esas vueltas se va dejando la verdad arrollada, la salud y las ganas de vivir, quizás.

Si quisiera dormir hasta mi muerte,

si quisiera borrar este hoy de mis ojos.

El dolor de vivir es fuerte si ayer es igual que hoy. Si no coges el coche y te vas lejos a ver otros paisajes, la pena de vivir lo mismo te pone depre. El año que viene vamos a viajar, parece, y lo vamos a pasar mejor que este año, que ha sido un verano atroz. A lo mejor en invierno vamos a algún lugar donde esparcir nuestros pasos por doquier. La vida de ahora no merece mucho la pena pero me lo paso bien leyendo en la biblioteca libros de escritores jóvenes o de escritores ya muertos hace un siglo. La pena de no vivir experiencias bonitas es que envidias a todo aquel que ha corrido un poco mundo, que ha cogido el coche para descubrir sitios nuevos, que ha tomado el tren para largarse de Madrid. El otro día estuve en el Retiro y lo pasé bien.

Provincianos antiguos vuelven a la tierruca

y ven los signos del tiempo por donde vayan.

Pienso a veces en mis novelas y relatos escritos, qué será de ellos. Los tengo por aquí, algunos en forma de cuadernos con anillas. Algunos los presenté a premios literarios sin fortuna; otros los di a leer a algunos amigos. Los cierto es que solo tengo publicada aquella novelita biográfica. En fin. La gente que me rodea no es para críticos literarios. Mi hermano saca muchos defectos de las historias mías que ha leído. A lo mejor, cuando yo sea viejo, me gaste un dinero para publicar más obras mías pues ahora las editoriales no publican sino pagando. Pero no veo mucho sentido en publicar mis obras. Son como tantas obras que hay en la biblioteca y nadie lee. Eso me recuerda que esta tarde iré a la biblioteca a pasar un rato, a matar el tiempo.

Ahora te conformas con el paso del tiempo en la misma geografía

de ayer, de hoy y de mañana.

Yo he leído tres obras de Honoré de Balzac: "Eugenia Grandet", "Papá Goriot" y "Médico de aldea". Balzac escribió a lo largo de su vida lo que llamó La Comedia Humana. Las dos primeras obras manifiestan un análisis de conductas humanas llevadas al extremo. El egoísmo humano sin tapujos. Lo que hacen los humanos con su propia familia. La tercera novela es la demostración de una fe absoluta en la ciencia y el poder que tienen los profesionales para cambiar el mundo. Las profesiones vocacionales son muy importantes en nuestro mundo. Por eso hay que formar muy bien a los jóvenes, para que sean muy buenos profesionales. Porque pueden cambiar una aldea pero también el mundo.

Y eso es lo que tengo que decir de este escritor francés del siglo XIX.

Aullidos, aullidos en mi cabeza:

vete y no vuelvas, que tus pasos sean definitivos.

 Se había despertado tarde y se había afeitado y acicalado y se ponía enfrente del ordenador pensando en una madrugada cogiendo el catamarán que va por la bahía de Cádiz a Cádiz capital. Este pobre hombre que pensaba estas cosas sí había tomado esta embarcación un verano acompañado, una tarde, y había sido una fiesta andar por las calles de la tacita de plata. Ahora, escribiendo en su blog, piensa que no ha madrugado en todo el verano por efecto de las pastillas que toma por su enfermedad mental y que quizás nunca, nunca más, madrugará en El Puerto de Santa María para ir a Cádiz cruzando su hermosa bahía. Y estaba tan lejos todo aquello en el tiempo y en el espacio, que no rememora sin dolor esa bahía y ese frescor marino que él vivió con dulzura y emoción.

Era todo ello de una nata blanca y pura

Era todo ello de la textura de lo bueno que ya no volverá.

 Hay una teoría psicológica que dice que los que son capaces e inteligentes y hacen cosas virtuosas, lo tienen por poco y son muy escépticos sobre su propia obra. Sin embargo, las personas menos capaces, que quizás hagan un trabajo más sencillo y normal, están muy orgullosas y tienen lo que hacen como una tarea que les llena de emoción y satisfacción y orgullo. Yo debo de estar entre las primeras porque lo que he hecho y lo que hago no lo precio un higo. No sé la importancia que tendrá escribir en este blog. A veces lo veo absurdo pero sigo escribiendo. Mis ideas las veo como ideas que ya expresaron otros antes que yo y por eso, no las aprecio. Esta teoría psicológica puede que sea cierta pues ha habido escritores que han querido quemar sus obras o las dan al olvido, no se preocupan de ellas. Yo ya no sé muy bien por qué escribo, sino por pasar el rato. Todo lo que me haga pasar el rato lo aprecio en esa medida.

Pasaron dos horas de insatisfacción,

mientras la brisa marina entraba en la bahía de Cádiz como una diosa.

¿No os habéis fijado en que, cuando salen los políticos en la televisión en un consejo de ministros, por ejemplo, salen todos sonrientes y con una vivacidad propia de niños que juegan? Yo sí me he fijado. Viven felices quizás porque son los que mandan, los que hacen leyes, los que molan, los que tienen un sueldo muy bueno, los que tienen poder. Luego, se saltan las normas democráticas, abusan de las instituciones, solo para permanecer en ese poder. Inventan cada día un sarcasmo dirigido a los políticos de otro signo y son felices a ver qué ocurrencia dicen esa mañana en que les preguntan por cosas del estado, de las finanzas, de la república, de los pobres, etc. Se creen importantes y lo que dicen es también muy importante, pero no solucionan gran cosa al final de la legislatura. Ni los precios, ni la vivienda, ni prácticamente nada importante cambia. Entonces, ¿por qué esa felicidad, ese frenesí de políticos gilipollas, como si jugaran en vez de gobernar para el bien del pueblo?

Hay una política: el egoísmo puro de los individuos.

Luego, hay otra política: decir sandeces todos los días.

Hay gente que es atea y de izquierdas. Esta gente cree mucho en la política como ciencia o práctica que soluciona todas las cosas. Luego hay los creyentes, que creen en Dios como el que salva las vidas a los desesperados de este mundo. Ninguna de estas tendencias soluciona la vida a nadie en este mundo. Una cosa es hablar de pobres y ricos y desear que esa diferencia cambie, que es lo que hace la política de izquierdas o se supone que lo hace. También la religión ofrece un más allá a los que sufren en la Tierra (los últimos serán los primeros, dijo Cristo). Pero estas dos posturas no salvan a nadie de sufrir en la Tierra. Ni Dios ni las políticas llevadas a cabo por los de izquierdas salvan de sufrir por una enfermedad. A mí me pasa eso: tengo una enfermedad y no se me quita pensando en las políticas de izquierdas ni en Dios. Puedo rezar, puedo esperar a que un gobierno se apiade de los enfermos mentales y que nos traten mejor a los enfermos mentales pero no va a ocurrir nada. Camilo José Cela, en una famosa novela dice: "hay en la vida unos que van rodeados de rosas y hay otros que siguen el camino de los cardos y de las chumberas". ¿Qué política arregla esto? ¿Qué Dios cambia las desigualdades entre los hombres? Ninguno. Hay gente que tiene un sino y a lo mejor está arrojado a la calle. Ni la política ni Dios le saca de la calle. Y encima tiene que aguantar miradas de conmiseración cuando no de asco de los demás.

Y decían todos que el  reino estaba ya aquí, con voz de mentira,

el reino definitivo, el reino que nos haría iguales

Prácticamente me acabo de levantar y estoy como un delantero centro que no marca goles, como unas nubes que no son capaces de llover, como el niño que no tiene juguetes, como el viajero que se ha quedado cojo y no puede proseguir su camino. Es como si en mi corazón hubiera una sequía de paisajes nuevos, una desazón por estar siempre en el mismo sitio a la misma hora. Monotonía del verano en casa sin salir. El calor es la excusa para permanecer encerrado, pero también es el calor ese dolor de vivir sin aire que respirar, aire limpio que solo se obtiene desplazando el cuerpo y el alma a regiones un poco más ilusionantes, inspiradoras de algo nuevo. Esa es mi vida por ahora. Una sinrazón, un dolor de estar quieto y mudo de rutina, un sinsabor y una ansiedad propia de los animales encerrados que han roto todos sus lazos con la naturaleza salvaje.

Morían con un sueño atado a sus mentes,

morían de sed de ver cosas nuevas, olímpicas, reparadoras. 

martes, 22 de agosto de 2023

Son casi las dos de la tarde. Si yo escribiera una novela de personaje plural, tendría que dedicar un poco de espacio narrativo a cada personaje. Por ejemplo, si cuento algo de un barrendero o de una niña de la alta sociedad, he de ubicarlos a los dos biográficamente. El barrendero puede haber venido de un pueblo de León, donde tuvo mala vida. La niña pija puede ser de Madrid, nacida en una de las calles principales de Madrid. Luego, habría que hacer una biografía comparativa, de carácter moral de cada uno de ellos. A lo mejor es más indecente la niña pija que el barrendero, vaya usted a saber. Es lo que se lleva en las novelas, descubrir las injusticias sociales. ¿O no? ¿Y si se presentan a estos dos personajes de manera objetiva, sin reparar en sus orígenes y en su catadura moral? Así, la novela se parecería al espejo que dijo Stendhal que es una novela. Reflejar superficialmente la hondura vital de los personajes y lo que hacen en la novela. Todo me debe dar igual. Para juzgar ya están los lectores. Pero, ¿si yo libro al lector de enjuiciar a los caracteres que aparecen en mi novela? Solo cuento cosas de ellos por entretenimiento. Así, los pongo tomando café, paseando u ociosos. Y así no hay manera de juzgarlos. Pero eso sería si yo escribiera una novela de personaje colectivo.

A pan duro, diente agudo.

En agosto, frío al rostro. Pues será en otras latitudes. O habrá sido en otras épocas. La verdad es que ya, a estas alturas, está España harta de calor. La casa está vacía de emociones, la casa muere de melancolía. La belleza del mundo está hecha de su miseria. Unos por poco y otros por mucho, hacen igual de daño a su prójimo. El aceite está muy caro, demasiado caro, a 8 o 9 euros la botella. Ir al supermercado es una tarea de héroes. No sé lo que está pasando en España, pero sus políticos no se dan cuenta de nada, metidos en sus tiroriros particulares. Resulta que el gobierno depende de partidos nacionalistas, esos que quieren una nación de naciones. Qué progresismo más grande es ser único y especial, distinto a todos los demás, destacando la diferencia de un pueblo frente a otro, la desigualdad más chabacana. En fin. ¿Para qué ha votado la gente? ¿Para que los menos impongan sus condiciones a los más? Menuda mierda.

Haz amistad, pero con moderación.

Ya queda poco para que se acabe agosto, pero parece morir matando el perro de este mes. 39 grados han anunciado en Madrid. Cada uno tiene sus manos alrededor de sí mismo. Cada uno es responsable de lo que hace, pues. No sé si ir con los de Colón. Así me distraería. Voy a ir cuando acabe este blog. El mundo es una pelota que rueda y rueda y muere gente a cada paso, a cada día que alumbra el sol. La pena de este mundo es que somos perecederos, como los yogures, no estamos aquí siempre. Quien se pone en camino, espera ladrones. Lo malo está a la vuelta de la esquina, siempre hay que esperar lo peor a ver si sale lo mejor. Yo soy muy pesimista, siempre imagino tragedias, tragedias que a lo mejor ocurren o no.

El planeta invisible gira, gira dolorosamente

y no se puede parar. 

 La casa está a oscuras, las persianas bajadas. Hemos dado el aire condicionado el día que sube la tarifa de la luz. No tengo nada que contar, pero cuento que estoy en casa evitando el calor, simplemente evitando el calor. Todavía hay ecos de la victoria de las mujeres en el fútbol. Mi libro de refranes reposa a mi lado izquierdo, almacenando sabiduría popular en un tocho de 300 páginas. Los muertos ya duelen menos, hace ya tiempo que murieron y la memoria humana es limitada. Hoy comeremos de lo que haya en la nevera y un par de huevos fritos. La vida hoy está más comedida, más severa, más aguafiestas que nunca. El calor. Siempre el calor triunfando sobre todas las cosas en este mes de verano. He oído la radio. Hay un concurso. Lo he dejado. La casa está a oscuras, pero no hay moscas.

El río ancho no hace ruido.

Lo malo de no escribir es no tener nada que escribir. Estoy en horas bajas. Hace mucho calor. Eso justifica estar metido en casa. Se debe de estar muy bien en esos pueblos de la cornisa cantábrica, medio lloviendo o nublado. Los voluntarios del "Tú decides" están en León, al fresco. La vida no da mucho aquí metido en mi habitación. Me preocupa la sequía a la que no se hace caso. Luego vendrán las medidas, pero ya será tarde. Debo fumar lo mínimo. Esta tarde iré a la biblioteca, a pasar un par de horas o tres. Parece que se formará gobierno. Parece un tumulto de estúpidos esto de formar gobierno. Vaya días para formar una posición política estable. Me voy a tumbar y oír la radio. El día no da para más.

Un extranjero es ciego aunque vea.

Hoy me he levantado tarde. Tendría que haber ido a comprar pero no tenía ganas. Le he mandado a Paco unos recados (pan, huevos y aceite). El aceite está por las nubes. Hoy comeremos de sobras que hay en el frigorífico. Me produce mucha melancolía este mes de agosto sin vacaciones. Hoy iré a la biblioteca a pasar la tarde. Como dice la canción, la vida debe de estar en otra parte. A ver si vamos al pueblo o algo porque si no, nos aburriremos todos los días. Ayer en la biblioteca lo pasé bien, leyendo libros y anotando mi impresión sobre ellos. Bueno, la vida es esto que hay a mi alrededor: casa, calle, casa, calle. La enfermedad de Paco nos ha hecho polvo a los dos. Somos lo que somos, no lo podemos evitar. A ver al año que viene si vamos a algún lado.

Álamos y ríos de España que lucís verdor:

¿qué podría hacer yo?


lunes, 21 de agosto de 2023

Hoy, nada más levantarme y tomar un café, me he ido a que me pongan la inyección mensual. Los enfermos mentales debemos tener cuidado con nuestra medicación. Es algo fundamental. Mi hermano Paco también ha ido hoy a la farmacia, a pedir pastillas. Luego, he ido a comprar pan y me he encontrado con mi hermano. Se forman unos grupos de desocupados en la plaza. Uno nos conoce y dice: "gemelo", pero yo no hago caso. Esta gente vive sin trabajar ni hacer nada, encima se emborrachan con cerveza. Luego, entro en casa y escribo esto. Esto que escribo no tiene mucha validez, es tan prosaico como un garbanzo, es tan sencillo como un billete de tren, es tan pobre como un mendigo es pobre. Pero lo escribo y me canso y ya no escribo más.

Abatidos los árboles por la sequedad del tiempo,

dan verdor, sí, pero con desesperación de su savia.

domingo, 20 de agosto de 2023

Han puesto en la tele una peli de mucho misterio y tensión. La trama está muy bien trazada. Voy a ver si puedo resumirla. Una huérfana quema la casa de adopción y mueren sus padres adoptivos. Esta huérfana llega a Los Ángeles de California tiempo después diciendo a una empresaria, que tiene un local de belleza, que su novio la ha abandonado. La verdad es que no está con ese novio sino que la han despedido del hotel donde conoció  a ese "novio". La empresaria acoge a la huérfana en su casa pues una amiga está de viaje. La huérfana manda romper las piernas a la recepcionista del local de belleza. Entonces pasa la huérfana a trabajar de recepcionista en el local de belleza. Cuando llega la amiga de la empresaria, la mata y la entierra en el jardín. Mata al "novio" que estaba deseando no volver a verla. Una empleada de la empresaria empieza a sospechar de la huérfana. Descubre la policía al novio muerto. Descubre la empresaria a su amiga muerta en el jardín. En la última escena, aparecen de noche en el local de belleza la empresaria y la huérfana y la empleada que tenía mosqueo que está k.o. en el suelo. La huérfana pretende quemar el local pero la empleada lo impide. Sale al final de la película una escena en la que aparece la huérfana, que se escapa de la policía, a la que una viejita quiere socorrer. 

Si refirieran la verdad en las películas, los locos no serían asesinos, sino personas hechas polvo con su enfermedad que unos días están deprimidas, otros con angustia y otros, con ansiedad. O con dificultades para dormir, trabajar y hacer cosas que una persona sin enfermedad mental haría normalmente. Una persona diagnosticada con enfermedad mental, si está concienciada con su enfermedad, no bebería y así, no puede echar la culpa al alcohol de cualquier barbaridad que la gente hace cuando bebe alcohol. Es ya un tópico en las pelis poner locos como gente calculadora que va matando gente. La realidad es que se trata de narcisistas o psicópatas. Esos sí que amargan la vida a los demás precisamente porque no sienten nada por los demás. Son egoístas puros. Pero los enfermos mentales damos más lástima que otra cosa. Y estamos condicionados por una enfermedad, no por una locura, como ponen en las pelis.

Viaja con nosotros a otro mundo,

un mundo sin sonrisas y mucho dolor.

sábado, 19 de agosto de 2023

En muchas novelas y en muchas películas solo tratan del amor llamado sentimental por la psicología. O sea, el amor de un hombre por una mujer. Así, "Ana Karenina", "Madame Bovary", "Fortunata y Jacinta" o "La regenta". Actualmente, quizás se traten amores homosexuales, tan de moda ahora, que se habla de eso, de "derechos" de los homosexuales, no habiendo en absoluto esos derechos. Nadie tiene derechos especiales por el hecho de ser homosexual. Un homosexual es un ciudadano más. En esos títulos de novela que he citado, aparece el nombre de una mujer y no sé muy bien a qué se debe, como si las mujeres llevaran el peso del amor sentimental. No sé de otras novelas que lleven el nombre de un hombre. Bueno. Lo que quería decir yo al respecto es que a todo el mundo se le llena la boca al hablar de ese amor sentimental histórico entre mujer y hombre y se le olvida que en la vida hay muchos tipos de amor igual de digno y válido (amor paternal, fraternal...) y además existe la amistad. Un libro buenísimo que habla constantemente de la amistad es "Los tres mosqueteros". Sin embargo, llama siempre más la atención hablar de Romeo y Julieta, cuando Romeo y Julieta es una historia bastante absurda a mi modo de ver. Lo que quiero decir es que el ser humano expresa su amor no solo en otra persona de diferente sexo y desconocida en un principio, sino que también desarrolla su amor en la familia y amigos. A ver si, de una puñetera vez, dejamos de hablar de amor en términos sentimentales exclusivamente.

Una guerra encubierta es más nociva que una abierta.

viernes, 18 de agosto de 2023

Comportarte con los demás como quieres que los demás se porten contigo. La Ley y los Profetas. Nuestro Señor Jesucristo. El sol y la luna, el mal y el bien, el dolor y el placer, la paz de espíritu o la negrura de la conciencia... El alma es grande y pequeña, llena de matices y gruesa, libre y esclava, sencilla y grandiosa... Sólo Dios puede llenar el alma de plenitud, el dinero corroe memoria, voluntad y entendimiento. Los orientales dicen Ohm para rezar, los israelitas salom y los cristianos Dios. Todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Así los occidentales nos acordamos de Dios cuando nos herimos o nos sorprendemos: decimos, Dios, Dios, Dios, incrédulos de lo que vemos o de lo que sufrimos. En el cine los matices del alma son gruesos y nos despistan un poco, pero la buena literatura es de digestión perceptiva lenta y pausada y nos arroja una buena consideración de las ignominias y proezas del ser humano.

 Si me pagaran por escribir ya habría ganado un pequeña fortuna, pero lo que escribo es gratuito, efímero y casual. Voy a recordar mi infancia por escribir de algo. Yo fui muy feliz en el pueblo, en los veranos en los que íbamos todo el mes de agosto. Íbamos de pesca por la tarde, en bicicleta, con todo el calor de después de comer. En el río pasábamos muchas horas. Luego, jugábamos al futbito en el frontón del pueblo. Siempre había un equipo que ganaba siempre. Los demás debíamos esperar nuestro turno. Nos metían los goles muy deprisa y durábamos poco jugando. Después de cenar, nos juntábamos en la plaza a charlar y a hacer chistes. Con mi primo, oíamos un partido del Atleti y nos acostábamos muy relajados del día pasado en el pueblo.

La calma es infinita en la inmensa plaza.

Allí dormí mi alma, allí pasó mi infancia.

Debo estar una hora sin fumar. Ya se han cumplido 10 minutos desde que fumé el último cigarrillo. Lo que voy a contar lo podría contar un aprendiz de escritor, un joven que ama las letras pero no tiene dotes para armar una historia con un principio y un final. La historia que contaría este neófito narrador podría ser así: Raúl es inefable. Es una persona que, cuando va al mercado o a la cafetería, todo el mundo desea que le salude afablemente y cuanto más tiempo transcurra en ese saludo beatífico, más honrada se siente la persona. Raúl es inconmensurable en su simpatía, en su transcendencia social, pues Raúl despacha prebendas y favores a todo el mundo. Raúl es la persona más agradable que puedes encontrar en el mercado o en la cafetería. Raúl es dios a ratos. Raúl es muy querido. Raúl trabaja en el ayuntamiento. Y se deja admirar por las mañanas pero por las tardes juega al golf. El golf es su deporte favorito.

La huida del destino es imposible.

Esta maldita sequía parece que no tiene fin. A ver cómo viene el otoño. Unos dicen que vendrá un otoño fresco. Otros, que vendrá caluroso. Dice el refrán que septiembre o seca las fuentes o se lleva los puentes. En fin. Hoy he leído una entrevista en El Mundo a la mujer de Aznar, Ana Botella. Me ha parecido bien lo que dice y lo que hace o ha hecho. Tiene una fundación de carácter social. Dice que ha encontrado trabajo a 14.000 personas. También oí, hace tiempo, una entrevista en la SER a un cura que habían hecho obispo. Y también, en la SER, una entrevista a Fito Páez. Estuvieron bien las dos. También he oído repetidas veces este verano una canción de Perales que dice: "hoy he encontrado en El Mundo gente maravillosa" De todos modos, la vida se reparte mal entre la gente. Unos viven muy bien y otros no tanto.

La España de charanga y pandereta,

cerrado y sacristía.

jueves, 17 de agosto de 2023

Miguel era un gran hombre porque pesaba más de cien kilos. Miguel quería trabajar pero no podía. Siempre había algo que se lo impedía. Este hombre iba por la calle cojeando porque tenía una rodilla mala. A este hombre le daba igual Pascual que Pascuala. Tomaba muchos cafés Miguel y así iba engordando. Se le veía en los bares de cuando en cuando. Poco dinero tenía Miguel casi siempre. Y pedía que le invitaran de diciembre a diciembre. Miguel es un gran hombre que va con sucias camisas y tiene muchos amigos que le meten muchas prisas. Este hombre condenado tiene un móvil que echa humo. Siempre hay uno que le llama o Miguel llama a uno. Miguelito, Miguelito, piérdete un poquito.

No tires piedras más que a los árboles frutales.

Ya no voy a hablar del mes de agosto, ni nada. A ver qué me sale. La vida en la ciudad es muy divertida a veces y otras, un verdadero aburrimiento. Si vas al cine y ves una peli buena, como este verano que he visto una que se titula "Libres", pues bien. Pasas el rato entretenidamente. Si te rodeas de tontos, haces tonterías como hacen ellos y lo mejor es dejar de lado a los tontos. Si te cruzas con algún sabio (de los que hay poquísimos), aprendes y disfrutas de buena compañía. Puede ser sabia la que te encuentres y a lo mejor es más divertido incluso. Me está saliendo un churro de blog, pero ya voy a continuar porque se pasa el tiempo, escribo y mato un rato. Los sabios, digo, son muy escasos. Porque poca gente tiene curiosidad por saber cosas. La gente es recia y mostrenca. Y he dicho.

Era el último amor.

Y cállate y no preguntes.

Las doradas vacaciones (que mis niños vean el mar) llevan a la gente a endeudarse. Un endeudamiento proporcional a la calidad de las vacaciones. El que se va a Mallorca, despilfarra, ya que una semana en un piso vale 3000 euros. Y así casi todo. Los que se van a Andalucía van a una chicharrera continua pues en esa comunidad se alcanzan todos los días de 35 a 40 grados. Así que los que han ido de vacaciones se deberían buscar una esquinita donde no corra mucho el aire y ponerse a pedir. Es trágico, sí, pero sus niños han visto el mar. Y eso no tiene precio, dicen ellos. Pero yo digo: vaya si tiene precio. Y muy alto. Y así toda España ha estado en el mar. Claro. España tiene costa mil quilométrica. Pero después de que pase agosto, ya todo el mundo pisa tierra firme. Menos algunos, que tienen mucho que deber y el poco dinero de su bolsillo no le ata a la tierra. Pero sus niños han visto el mar.

Mira qué gentes van y qué gentes rompen el horizonte

zoquetes, zoquetes empedernidos que rompen la noche.

Todos los fontaneros están al borde del mar. Y los abogados. Y los tenderos. Y toda España. No es un buen invento suspender un mes todo el mundo sus ocupaciones y dejar las ciudades en stand by. Se tendrían que repartir los meses de junio a agosto las mareas humanas que se van de vacaciones para que no hubiera esta estampida de gente. Estampida que deja a los que no salen con el culito al aire y la envidia engordando. Luego dicen que Madrid está sola y se aparca bien, pero son tristes consuelos para el que se queda. Es una locura que en este mes no haya ni administración, ni abogados, ni gente que arregla el grifo de la cocina o el retrete. Es una locura. Pero la aceptamos como tal. El mundo está un poco loco en agosto.

Oh qué premura para coger el coche y largarse

Oh qué demencia recorre sus venas, qué ganas de correr después del otro.

No sé muy bien de qué escribir. No sé si este agosto lánguido da para mucho. Tengo cociendo patatas cortadas y 6 huevos para hacer una ensalada campera. Cuando saque de la olla este material, lo voy a dejar enfriar hasta la una del mediodía. Luego, añado la verdura que consta de un pimiento verde, un tomate gordo, cebolla y un pepino debidamente aliñados con aceite, vinagre y sal. Y eso es todo. El mundo gira y gira sin parar pero yo no giro con él. Yo debo de estar en una esquinita arrugada del mundo. Aunque no debo quejarme. Lo que alucino es la de gente que se ha ido de vacaciones. Lleno en todos los sitios. ¿Dónde está la crisis? Luego que no hablen de que no tienen dinero. Se lo han gastado impunemente en las vacaciones. Y Paco y yo aquí, en casa, aburridos.

Enhebrada se queda la aguja del viaje.

pero no da puntada, no.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Ha salido en el periódico un pueblo de Teruel llamado Griegos en el que no hace calor en verano, sino frío. Todos van abrigados en esta estación que ya va dando su fin vacacional. Y es que se nota el montón de gente que se ha ido. Están las tiendas cerradas, muchos negocios también. Dicen en la tele que se ha ocupado casi el 100%. Voy a hacer ensalada campera mañana. Se cuecen las patatas con los huevos. Se pica en un bol las verduras (tomate, pepino y pimiento) y se añaden a las patatas. Este capítulo del año yo lo calificaría de calamitoso para mí pues no he hecho nada que pueda reseñarse no siendo las clases de autoescuela que he dado. Ni hemos salido de Majadahonda ni un día. La excursión a Las Presillas ha sido muy bonita. Pero nada más.

Yo quería que me revelaras el secreto de la vida

para no andar errante mi espíritu.

martes, 15 de agosto de 2023

Hoy en día la gente, los que pululan por ciudades y pueblos no van en pos de la delicada felicidad sino del vasto divertimento. Hay que juntarse para hablar, para reírse de los demás y para comparar los precios de las bragas o de los calzoncillos. Cuando se busca esparcimiento todo vale, vale el anular al amigo de al lado, simplemente porque así no me aburro. Vale hacer chanzas de los cojos, los ciegos y los "tontos", es superfragilístico y espialidoso dar consejos que para mí no vendo, hablar de ropa, de este y de aquél, de cómo está la vivienda, de política sin entender ni informarse, de las fake news, de grandes mentiras y encumbradas falsedades... Todo el que se divierte con los demás ha de encajarse el disfraz del gran mentiroso para mostrar un antifaz plausible ante la borreguería reinante. Me imagino a todos estos chatorrantes de palabra fácil siendo los protagonistas de la gran obra de Dante : allí se les castigará con candados en la boca, se les pinchará con pequeñas lanzas en el culete para que cesen de su posición sedentaria de parlamentarios y los diablillos les escupirán en la cara para acordarse del continuo mofarse en el mundo de los vivos mortecinos que van quedando.

Pronto iremos los de la asociación a La Miñosa, de Guadalajara. Allí no hacemos gran cosa que no sea charlar, oír música y tocar la guitarra. También vamos de paseo y visitamos un pueblo de la Alcarria, por donde pasó Camilo José Cela. El año pasado fue Atienza, un pueblo muy bonito, medieval. La vida nos trae y nos lleva y a lo mejor nos quedamos en el mismo sitio, pero lo andado tiene la potencia de cambiarnos, de transformarnos. Hoy voy a caminar. Caminar de un lado a otro arrastra el alma, aviva el seso, llena los ojos de algo nuevo siempre. Andar no solo traslada el cuerpo sino también los ojos que se llenan de avisos de la naturaleza, de sensaciones nuevas, de alegría y felicidad y humor. Andemos, pues, andemos y vidas nuevas viviremos.

El camino extendido como una alfombra

espera el paso de una delicada sombra, de un cuerpo vivo, de la luz de los ojos abiertos.

Aunque hoy no quería hacer nada, he frito dos morcillas, hemos comido y hemos conducido un poco para practicar. Ya voy más suelto con el coche. Oigo por la radio que toda España está cuajada de verbenas y que la gente baila y baila sin parar estas noches, además de comer paellas gigantes, patatas con costillas y otras ofertas culinarias que se gestan estos días de desmadre colectivo. En fin. Yo voy a ir esta tarde a ver a los de la asociación y a pasármelo lo mejor posible. Son las 4:40. A las 5:00 me piro vampiro andando a Las Rozas. Además de dar un paseo largo, veo a mis amigos. He fumado hoy muy poco. La vida sorprende a veces poniendo ante uno tu propio yo puesto del revés.

Los pinos se me quedaron mirando, los pinos de la montaña

y me dijeron quedito: qué cosa más extraña. 

Hoy estoy fumando muchísimo menos de lo normal. Me he dictado a mí mismo que pasara una hora para fumar y lo he cumplido. Me he levantado tarde, a las 11:30. Hasta las 12:30 no he fumado. Mis pasos por la Tierra están contados y agotados. La vida no me ofrece mucho. ¿Será porque tengo una enfermedad mental? No lo sé. Suenan canciones de esa tal Rosalía. Suenan las canciones de los que ya regresan de vacaciones. Se acabó el dinero, se acabó la playa. Yo pienso apuntarme a una asociación que me lleve a la playa el año que viene. La vida al lado de uno que ama la sucia rutina se hace pesarosa y triste. Procuraré no depender de él para nada y ser yo el que me marque mi aventura.

La barca estaba allí del otro lado del río.

Me monté por fin y lo crucé y todo un batallón de risas explotaron.

Hay gente a la que le va la marcha del día a día, todos los días iguales. No sufren por cambiar de aires. No cambiar nada es su lema. Todo cambio, para ellos, es un problema. Por eso estoy yo aprendiendo a conducir, para hacer lo que me dé la gana cuando sepa conducir, no estar pendiente de uno que ama la rutina, la sucia rutina. La vida es más que despertarse y hacer lo mismo un día tras otro. La vida es cambio y si no cambias te quedas como un tonto que no se entera de nada mientras a tu alrededor, todo cambia. Por eso, cuando coja confianza con el coche, me daré paseos para allá y para acá sin contar con nadie, con nadie de los que aman la sucia rutina, el mero paso de las putas horas.

La carretera le llamaba. Le llamaba la carretera

y no le iba a decir que no.


 

Por estas fechas siempre me entra la envidia de los que viven la fiesta. Y yo aquí, en esta ciudad aburrida y sin gente. La verdad es que hoy me he levantado desganado y triste y así voy a seguir todo el día. Son ya las 12:45 horas del día y no he hecho nada. Será que lo pide mi cuerpo en señal de protesta. El estado de fiesta es disfrutar de la música y el baile y no hacer nada tampoco. Que todo te lo den hecho. La comida, la cama, etc. Solo vivir para divertirse. Eso es la fiesta. Diversión, risas, sexo ocasional y bailes son la gracia de la fiesta. ¿Dónde estará la fiesta? Lo he visto por la tele: pueblos que cuadriplican su población estos días. Pueblos que cenan todos juntos y luego bailan y cantan y beben. Yo no bailo, ni bebo, ni canto. Yo no hago nada.

Escribo algo, no sé qué, no entiendo nada.

La juerga lo arrastra todo al cabo de la noche.

Hoy no voy a hacer nada. No sé qué hago escribiendo porque mi intención es no hacer nada. Le echo la culpa a mi hermano de que no vayamos a la fiesta al pueblo, de que no nos movamos del sitio, pero mi hermano no tiene la culpa de nada. Hoy, ya digo, no pienso hacer nada, solo ver pasar el tiempo y fumando lo mínimo. No sé si dar un paseo porque dar un paseo ya es hacer algo. No creo que haga yo nada en esta mañana de solazo, de claridad infinita. No sé por qué estoy escribiendo esto pues la idea que tenía para hoy es no hacer absolutamente nada. Voy a dejar de escribir para pasar a la inactividad más absoluta. Ni voy a fumar por no hacer nada. No sé si no hacer nada es una forma de quejarme de esta vida que llevo, no lo sé. Pero no voy a hacer nada.

Hago un verso, este verso

para no decir nada, nada.

domingo, 13 de agosto de 2023

Hemos comido padre, mi sobrino, Paco y yo. Hemos hablado de la familia. Ha estado bien. Mi sobrino nos ha comunicado que su pareja, María, y él esperan una niña. Le he dicho a mi sobrino que son valientes, que qué bonita noticia. Luego, hemos hablado de anécdotas sobre gente del pueblo, gente que ya murió. Mi padre también ha dicho que una niña es algo bonito en la familia pues hay muchos varones en ella. Y luego me he venido a ver la película de antena3 y no la he llegado a terminar porque era muy mala. Mañana hemos quedado Paco y yo con mi hermana. Le he dicho a mi padre que vaya y hable con mi hermana, a ver si liman unas asperezas y se reconcilian un poco. Y eso es todo por el domingo. Luego, a la tarde no sé si Paco quisiera coger el coche e ir a algún sitio o pasearé cuando caiga la calor.

Caía en el lago la luz de un titán amable.

Caía sobre ellos la fuerza de los espíritus buenos.

sábado, 12 de agosto de 2023

Ya se va acercando el 15 de agosto, fin de vacaciones de muchos por falta de remanente. A la vez, viene un frente anticiclónico que va a barrer del mapa este verano tan asqueroso. Ya no será nada como antes, digo de como estos dos meses de calor que hemos tenido. Pronto vendrán tormentas y aguaceros a la piel de toro. Hoy por la tarde he ido a Madrid. No había gente. El caso es que me he comido una cosa muy rica hecha a base de puré de pistachos. Muy rica ha estado. He subido de Moncloa a Quevedo. De allí, he bajado por Alberto Aguilera otra vez a Moncloa. He visto a un hombre que hablaba solo. Le ha ayudado una mujer que pasaba por allí, le ha preguntado si quería algo. He visto a un hombre muy alto y fuerte llevar a un niño atrás, a su espalda. He visto a un negro y a una rubia con pinta de turistas que entraban en un portal. He visto a un mujer muy guapa en el metro.

Los ojos lucen como faros dentro de la tierra.

Ojalá pudiera yo descifrarlos.

viernes, 11 de agosto de 2023

Acabo de llegar de las Presillas de Rascafría. Lo hemos pasado genial. Yo, por fin, he hablado de libros con Sara y de otras muchas cosas cultas y variopintas. También he hablado de mis libros con Gorri. A lo mejor puedo publicar "La africana". Ya veremos. Me he bañado en unas aguas frescas y dulces como el almíbar; hemos reído y soñado con nuevas rutas, con nuevos acontecimientos ahora que tenemos a "Sara" con nosotros. He sido feliz con esa gente de "Tú decides", hemos abierto el corazón unos con otros, hemos descansado de la rutina de agosto... La vida a veces te sonríe y esta vez me ha sonreído de verdad. Espero pasarlo bien más veces.

Agua, agua, agua que se filtra al sentimiento

dejando el poso fresco de una amistad.

jueves, 10 de agosto de 2023

Mañana voy a las presillas de Rascafría con los de "Tú decides". Iremos en la nueva furgoneta que se ha comprado la asociación. Espero pasarlo bien. Hoy, sin embargo, me he levantado con el pie izquierdo mentalmente hablando. Creo que soy una persona que no conoce la fiesta ni los viajes. Que tiene una existencia plana y aburrida. Todo por la enfermedad maldita. Paco no se inmuta ni sufre ni la mitad que yo por no poder hacer cosas interesantes, por no poder ir a la playa en la que debe estar el 90% de la población española. Me da envidia de esa gente que se va y no vuelve a Madrid hasta finales de agosto. Qué suerte tienen. Bueno. Mañana voy a Rascafría.

Una niña entera se baña en el agua fría.

Dolor del agua, el cuerpo inagotable siente la vida. 

miércoles, 9 de agosto de 2023

Hoy, miércoles, 9 de agosto de 2023 el calor es el protagonista de la jornada. Un calor seco y tórrido, un calor sahariano por su procedencia, un calor que ahuyenta a la gente de las aceras como si el diablo anduviera suelto. Un calor que me recuerda a la novela "Ébano" de Riszar Kapuscinski, novela autobiográfica que cuenta sus aventuras en África y siempre hacía un calor incapacitante allá donde iba este polaco. Me la leí cuando Paco estuvo ingresado y fue una de las mejores lecturas de mi vida. Hace un calor muy duro, que casi golpea los hombros con su rudeza. Hace un calor infernal, riguroso y firme como si cayera fuego del cielo. Hoy la gente no creo que salga de casa ya en toda la tarde pues estas horas de 5 a 7 seguirá el calor con nosotros.

El ojo de un pez sobre la arena, lúcido y plateado

recorría mil veces la luna y el sol de este misterioso planeta Tierra.

No se me quita la sensación de que somos vulnerables. Yo lo soy por una enfermedad que tengo, una maldita enfermedad que te puede volver impredecible y loco. Mi hermano también la padece así que somos doblemente vulnerables. Pero la gente es vulnerable por cuestión de dinero, porque el dinero es un bien escaso, no se consigue con facilidad. Los ricos no quieren ponérselo fácil a los pobres, así que los pobres tienen que sudar tinta para poder vivir de su sueldo. A nadie le gustan oficios como camarero, tendero y esos oficios no vocacionales, pero alguien debe hacerlos. Esos que los hacen viven mal. ¿Por qué han de vivir mal los camareros y cajeros de supermercado? ¿Por qué tienen que echar tantas horas como dicen que echan? La solución sería que la sociedad fuera un tanto más caritativa, más generosa con el trabajador, pero no. No es esta una sociedad amable sino fea con el que sufre. Ojalá la gente se diera cuenta de lo triste que es echar muchas horas en un trabajo que quizás no guste. En fin. El trabajo en España sale barato, demasiado barato.

Liviana piedra de granito fuerte nace en la sierra

y aguas brotan de la montaña azul.

Tengo la sensación de la debilidad del ser humano, de lo prescindible que es en el mundo. También observo la precariedad en que viven algunos, que trabajan por un sueldo que se les acaba antes del mes. El dinero no sería la solución sino el buen reparto del dinero, cosa que no va a existir nunca. La gente vive empleando mucho de su tiempo en el trabajo y este no les ofrece la seguridad que cabría esperar. España yo creo que es la playa de toda Europa, con todo muy barato para que sigan viniendo guiris. Mientras no se pierda esta percepción de España a precios irrisorios no va a haber trabajos que den cierta seguridad al trabajador. La vida del trabajador en España es un eterna lucha contra el jefe, contra el sueldo y contra uno mismo. La España de la pandereta ha dado paso a la España explotada con la excusa de que vengan muchos turistas que se gastan 150 euros al día. La España barata, la España de espectáculo nocturno al lado del mar no da para los españoles que trabajan muchas horas mal pagadas.

Piscinas, agua de mar, bañistas, guiris

y ese aire azul constante.

No se nubla ni para Dios. Esta claridad del cielo continua nos va a volver locos. Yo preveía para agosto alguna tormenta pero se ve que no, que no hay ni siquiera un amago. Sin otro horizonte que un rostro que se mueve enfrente de mí, como un guiñapo triste, como un dolor de vivir hecho de cielo añil. Parece este sol el sol del desierto que dura dos meses. Parece como si Dios quisiera castigarnos con un cuento que siempre es el mismo, repetido día tras día, el cuento que se acabará quizás en septiembre. Más allá de la frontera del espanto, no hay más que gente que se desplaza de un lado a otro. Es un tormento alado que viene del cielo y se posa torvamente sobre las mentes que habitan un suelo muy cansado. Son vastos jardines con sol de justicia, con el desierto colgando de una mano tirana, es el sol de una vez que cae sobre los cráneos encendidos de la Tierra.

Te mueves en el lecho esta noche tranquila

para que el sueño te coja y te lleve muy lejos.

martes, 8 de agosto de 2023

Hemos estado Paco y yo a la práctica de conducir. Dice Paco que estoy muy verde. Luego he ido a la biblioteca a leer los periódicos. No me he centrado mucho pero he leído la tercera de ABC que hablaba del "fastidium" romano, que es el asco que sienten unos por otros que no son como los unos. No tengo claro qué es lo del fastidium ni lo del asco, no me he enterado bien. Dentro de una hora, más o menos, me iré al jardín a ver a estos de la asociación. He ido a ver a mi padre antes de ir a la biblioteca y se ha quedado dormido. Hablaban en la tertulia sobre los altercados en N. York por unos jóvenes. Estamos educando mal a los jóvenes, no quepa duda. Por unos pocos que siguen la senda adecuada, hay otros que se conducen como borregos.

Surcaba el mar un barquito nuevo,

la vela al viento, el timón sereno.


 Hay que escribir. Con esos amigos que he retratado como he podido, íbamos a jugar al futbolín a un bar y también a jugar al billar. Menudo rollo. Me imagino a Petra y a Darío por las noches, en el piso alquilado: cómo gozarían hablando de los demás y despellejándonos. Bueno. Todo eso acabó y espero no echarme a la cara ni más pedigüeños, ni más enfermos mentales ni más sudamericanos. A ver si hay en Majadahonda un licenciado en filología y podré charlar con él de cosas del oficio que básicamente son leer y escribir. Hay que escribir. Para estudiar a Lope en condiciones habría que estar un año y yo lo daba en menos de un mes junto a Quevedo, Góngora y Cervantes: qué despropósito. Así nos va en España. Que ni los licenciados como yo conocemos la obra de los ingenios que hubo en España.

El pajarito canta y no sabe que canta.

El ignorante ignora y no sabe qué ignora.

 Hay que escribir. Hay que escribir de lo que sea para pasar la mañana. Hablaré de Lope de Vega. Yo no sé mucho ni de Lope ni de Góngora. No los leí mucho ya que entran todos en la misma época y hay que estudiarlos todos a la vez. Y encima, leerte el Quijote. Yo me leí el Quijote en la carrera. Seré uno de los pocos que se lo leyó porque yo vi muchos que iban con resúmenes. Me gusta recordar ese pasaje en el que D. Quijote le pega con la lanza en la cabeza a Sancho por meterse en asuntos que no le concernían. Entonces D. Quijote veta la conversación a Sancho. Y Sancho dice unas leguas más allá del camino: "déjeme hablar o me vuelvo a mi aldea". Yo sé poco de Lope y poco de Góngora, no los he leído mucho porque, ya digo, había que leerse el Quijote. Lope fue el que triunfó personalmente en el teatro de su época. Calderón de la Barca, dicen, se puede asemejar a Shakespeare. Lope escribió cerca de 300 obras de teatro. En un día, podía escribir una. Bueno. Dejemos a Lope y a Góngora, que pertenecen al siglo de oro de las letras y en el próximo blog hablaré de otra cosilla.

Mira por dónde andan los ciegos iluminados:

ven los milagros antes de que aparezcan.

 Voy a describir a esos 4 amigos que dejaré de ver al cabo del verano. Usaré un nombre ficticio. Uno de ellos es Darío. Darío va siempre con un lamparón en la camisa. Es muy efusivo, da siempre los buenos días o las buenas tardes y da la mano con mucha fuerza. Darío es un hombre que siempre está pendiente del móvil. Tiene los teléfonos de un montón de gente. Si estás tomando algo con él y le llaman por teléfono, ya no te hace ni caso. La madre de Darío le llama muchas veces al móvil. Es una relación de amor-odio. Darío empieza: "sí gordita, sí gordi. Ya iré luego a verte. Sí gordi". Y se la quita de en medio hasta que vuelve a llamar. Y, entonces, otra vez lo de gordi. Tiene tantos amigos Darío que a veces queda con dos o tres una misma mañana o una misma tarde. Darío vive de alquiler con Petra, la peruana y a veces, se acerca a comer a casa de su madre. Tiene dos hogares y dos coches que usa según quiera su madre o no. Darío es muy católico. El catolicismo le permite tener muchos amigos católicos como él. Yo conocía a Darío de antes.

Petra es peruana. La conocí a través de Darío pues vivían de alquiler los dos en casa de otra sudamericana. Petra es informática. Petra ha estado medio año hablándonos de su padre y de su hermano que se quedaron allí en Lima. Petra es inteligente. Tiene primos diseminados por toda la comunidad de Madrid. Cuando ya se atrevió a hablar de sí misma, habló de que el marido del que se divorció era ludópata. Para hablar de esto se tiró medio año. Petra es muy celosa de su propia historia. Petra atrajo la atención de Víctor, que estuvo porfiando con Petra a ver si se la llevaba a la cama. A Víctor yo ya le conocía, como a Darío. No me gustan ninguno de los dos.

Mi exnovia lleva mucho tiempo que, cuando me ve, no saluda, no dice buenos días o buenas tardes sino que me salta enseguida: "voy al gimnasio" o "estoy hablando con Gonzalo". Y no saluda y me desprecia. Hasta que el otro día, va y me dice: "pareces el cobrador del frac" al acercarme a ella. Pues ya no me lo volverá a decir.

Me pone negro tener que depender de mi hermano para desplazarme. De ahí que intente yo conducir. Si fuera por mi hermano, no saldríamos ni un día de casa. Ayer, por ejemplo, Paco se estuvo todo el día en casa sin salir. Mi hermano ama la rutina, se lo pasa bien haciendo todos los días lo mismo. Dice que para el 21, iremos al pueblo. Menos mal. Yo le he estado apoyando desde que salió del ingreso. Estaba raro. Le duró todo junio un estado extraño de manera de ser. No era Paco el que salió del hospital. Era otro. Y hemos estado así, con eso de que "esto va poco a poco" por lo menos un mes. Y encima, el domingo que fuimos a El Escorial, se atreve a echarme todo el momio y criticarme duramente. Yo me veo dependiendo de él para moverme y él vive su vida aparte de los demás, sin sentir nada por los demás.

Pendiente del sol que salga,

de noche espero la madrugada.