viernes, 28 de enero de 2022

Paco y yo no oímos ni el eco de gran parte de la familia. Bien es verdad que llamó mi sobrino para saber de nosotros. Pero aparte de esta llamada, nada. Cada uno por su lado; no hay visitas, no hay llamadas. Nos podría pasar algo que ni se enteraban. Pero bueno. Hay ciertos miembros de mi familia que los prefiero lejos más que preocupándose de Paco y de mí. Son tan ignorantes que lo pondrían todo peor. Eso es lo que siento. No sé si me equivoco. La verdad es que si les pasara algo a ellos, quizás ni Paco ni yo nos enteraríamos de nada porque son muy ocultos todos estos miembros de mi familia. Cuentan las cosas cuando ya ha pasado un mes o dos o no las cuentan de ningún modo. Nunca he entendido este ocultamiento. Paco yyo seguiremos así todo el tiempo hasta que llegue el verano en que se montará la operación de ir al pueblo. Entonces sí nos veremos y veremos qué ideas y que actos preparan estos de mi familia. 

 Hoy he leído a Juan José Millás. Hablaba de los excluidos, de los que están fuera del sistema. El gobierno parece no tenerlos en cuenta. Ha decretado el Ingreso Mínimo Vital y una ayuda para el alquiler, pero parece que no es suficiente. Este gobierno hace leyes que luego son difíciles de llevar a cabo como la ley de vivienda y la reforma laboral. Sus socios le traicionan y no votan a favor. La ley de vivienda no ha sido aceptada por los jueces. Este gobierno es muy inoperante, todo lo tiene que discutir cien veces antes de llevarlo a cabo. Bueno. Espero que en la ley de vivienda no aparezca la expropiación como forma de luchar por la vivienda de los demás. El que quiera una casa, que se la compre o se meta en una de protección oficial, como las llaman. Mucha ley de vivienda y luego no hacen casas públicas para el que no pueda pagar. Mucha ley y luego no hay recursos para gente pobre. Cáritas lo sabe bien, sabe al dedillo el problema de la vivienda. Que el gobierno pregunte a Cáritas y tendrá una solución al problema de la vivienda.

Hoy, al tomarme café en un bar, el camarero me ha dicho que escriba la historia de un secuestro. Se ha puesto a perorar sobre cómo debería yo llevar la historia (con mucho suspense). Luego, he ido a andar. Al venir, he estado con mis padres. Les he preguntado si han dormido bien. Parecían un tanto disgustados y no sé por qué. Mi madre se ha puesto a hacer sopas de letras y mi padre no hablaba. Les he dejado el periódico para que leyeran y me he venido a casa y me he fumado un cigarrito. Como dije en otro blog, la calle es un museo: gente mayor que anda, ninis que beben cerveza y hombres de negocios que hablan de dinero y de proyectos por el móvil. Me acuerdo ahora de Perico. Está arrestado. Quizás solo vaya al hospital y a dar un pequeño paseo mientras lucha contra el desorden de su cuerpo. Ve las novelas turcas por la tarde. Es como un soldado que lucha. La vida, a veces, no nos da tregua y hay que cavar una buena trinchera desde donde ver venir al enemigo. Pues en la trinchera estaremos hasta nueva orden. 

jueves, 27 de enero de 2022

 Hoy no he leído nada de "Fortunata y Jacinta". Con haber triunfado con las empanadillas me doy por satisfecho. Como ha sobrado mejunje, el sábado haré otra tanda. He visto por internet la vida de un tal Juan Madrid, novelista y periodista español que dejó su familia a los 17 años. Lo sabe todo sobre los bajos fondos. He leído algo sobre Onetti, otro escritor raro uruguayo que escribió una novela muy famosa pero de poco éxito lector. He fumado un cigarrillo pero no creo que me enganche. Llevo 5 días sin fumar y seguiré sin fumar ya todo el día sexto que es este jueves. Todo en la vida es a manera de lucha. Lo dijo el autor de "La Celestina" y también lo dijo Marco Aurelio. Yo, dejando de fumar y mi primo Perico luchando con la locura de sus células corporales. Perico dice que está "arrestado" y así debe ser hasta que venza a su enfermedad. Ha habido una chica joven del Atlético de Madrid que ha vencido al cáncer. ¿Por qué mi primo no puede? Claro que puede porque es un gran soldado en la adversidad. Ganará la batalla.

Ya he hecho unas empanadillas caseras. O sea, yo he preparado el mejunje con cebolla, tomate y atún. He frito las obleas, de las cuales solo se me ha desgobernado una que he tenido que tirar pero las otras quince han pasado por la sartén y ahora solo tengo que esperar a Paco para comerlas. Los hombres y las mujeres de hoy en día pasan por muchas pruebas que les manda la vida o Dios o el destino o la energía (mejor todavía). En esta vida hay que superar pruebas como la está superando Perico, mi primo, allá en Segovia. Perico tiene una santa paciencia capaz de doblegar la revolución de su cuerpo. Perico tiene mucho aguante y es un buen enfermo que sigue las directrices que le marcan. Vencerá al lado de Rosa y Jimena. Vencerá porque Perico es más fuerte que los caprichos de su propio cuerpo. Y ya, hablando de otras cosas, diré que parece la calle un museo hecho de gente, gente que anda, que pasea al perro, que toma sus vinitos, que habla de cosas más mundanales que celestiales. En fin, la calle es un museo.

Debería tener imaginación para rellenar unos 7 u 8 blogs para pasar la mañana pero yo no estoy en las mismas condiciones en que estuve (ansiedad y nervios) para hacerlo de nuevo. La ansiedad y los nervios han desaparecido. El chatarrero se anuncia con un megáfono instalado en la cabina de su camión. Cuando llegan a una obra, el chatarrero y su mujer se bajan y echan al camión cualquier cosa de metal. Los bares están dando desayunos a tutti plen: barritas con aceite y tomate, croissant a la plancha y bollos de todas las clases. Los notarios acuden a desayunar en el bar y son concisos en su conversación. Los albañiles dan más voces, son más del vulgo que los notarios. Las que trabajan en las tiendas cuentan las horas que las quedan y cuentan ya los días que quedan para las vacaciones de verano a ver quién se va en agosto. Los taxistas entran en el bar y salen rápidamente otra vez, solo toman un café solo a toda velocidad porque en la parada están haciendo cola y ya les llaman para correrse de sitio. En fin, en la mañana hay de todo. De lo malo, de lo bueno y de lo regular.

miércoles, 26 de enero de 2022

 Hoy me está costando dejar de fumar. Deseo echar un cigarrito y Paco me conmina a no hacerlo. No creo que lo haga y me acostaré pronto para que así pase el día rápido. He ido al podólogo. Me ha cortado la dureza que tenía en la molla del dedo gordo. Me ha hecho daño un rato pero lo he soportado. A Anselmo le quedan todavía cuatro horas para dejar el bar donde trabaja y luego ver a sus chiquillos (nena y nene) y jugar con los juguetes que trajeron los reyes a principios de mes. Es una gozada ver a Anselmo girar el coche teledirigido. Pero mira, a Anselmo todo se le vuelve del revés: ya está la viuda armando bronca porque si no, no sabe qué hacer. Hoy es el café, que estaba muy frío. Ayer estaba ardiendo. Menudo rollo. Bueno, entre Anselmo y Juanito la han domesticado. Ya no chilla. En fin. Vuelve Anselmo al lado de la caja, soñando con derrapes del coche teledirigido. Mira al reloj: las 5:55. Ya queda menos. Ya queda menos. Ahí viene Julián. A ver qué le cuenta hoy.

martes, 25 de enero de 2022

 Son las 15: 05 de la tarde y sigo sin fumar. Me acuerdo de algunos sitios donde he estado. Por ejemplo, me acuerdo de la estación de autobuses de Albacete, donde varias veces hice descanso antes de seguir ruta hasta Valencia o Denia. Recuerdo Denia. Aquella tienda que había enfrente del hostal donde me compré el libro aquel que me leí estando allí. Recuerdo de Denia la lejanía de la playa según íbamos en el autobús. La lejanía y la largueza. Qué larga era la playa. Recuerdo lo mal que lo pasé yo en Denia. Y también lo bien que lo pasé. Es un gran pueblo Denia. Recuerdo Oporto. El calor que hacía en Oporto la primera vez que fui. El graznido de las gaviotas, la pequeña habitación en la que estábamos, la orquitis, el concierto de "Siniestro Total". La vida del pasado puede venir al presente y hacernos dar marcha atrás en el recuerdo, rememorando. Yo sueño con carreteras a las que recorrer haciendo kilómetros. Me gusta andar las carreteras, me gusta ir de un sitio a otro. No llegar. Llegar me gusta menos.

lunes, 24 de enero de 2022

Son las 7 de la tarde y no he fumado cigarrillo alguno. Para distraerme de fumar, me chupo un cigarrillo de plástico mentolado. Voy a ver si aguanto la semana. Luego dicen que es más suave. Hoy he merendado una coca  cola y un pastel de zanahoria. Al llegar a casa he cenado sardinas anchoadas y aceitunas negras y verdes. Luego me como una manzana y un yogur y me voy deprisa a la cama. El día no da más de sí con esto del covid, las restricciones y todo lo demás. Antes, las gentes estaban por la calle haciendo el tonto pero por lo menos hacían algo. Ahora, por las noches no hay nadie haciendo el tonto ni el listo ni nada. Están metiditos en sus habitaciones o sus pisos compartidos o su piso alquilado y ya no salen ni para mear. El otro día me encontré con un taxista en el ascensor y me dijo: está muy mal el trabajo. Y yo le contesté: "claro, ya la gente no hace el tonto de noche". Y es la verdadera verdad. Ya nadie trasnocha un martes o un sábado siquiera. Ya nadie hace el tonto frente a una barra aburriendo a la camarera. No, ya no lo hace. Peor para los taxistas.

Son las 11: 40 de la mañana y no ha pasado nada. No he fumado. He ido a la Policía y he pedido que me renueven el DNI. Pero se necesita pedir cita. Luego he ido a una clínica de podología y me han dado para el miércoles por la tarde a las 4. Después de que pase esta cita con el podólogo, pediré cita para la policía. La vida va dando tumbos de allá para acá y de acá para allá. Cuando la vida da un tumbo muy cerca de nosotros nos pone perdidos de inmundicias varias: vergüenza, temor, miedo, desconfianza, dolor de vivir, envidia, pena... Así que es mejor que la vida no dé vuelcos o tumbos sino que vaya lineal y pasemos de la vida todo lo que se pueda para casi no sentirla, no sufrirla, no le llevemos al lado de la piel sino un poco más allá, donde no pueda hacer daño. Y así la vida será un mero trámite como el de sacar el DNI en la comisaría de policía. Eso es: la vida como mero trámite. Por ejemplo: hoy voy a Sevilla pero por puro trámite. Hoy como lentejas por puro trámite. Hoy me divorcio por puro trámite. Y así.

domingo, 23 de enero de 2022

Son casi las 7 y no he fumado nada. Es curioso. Dan la impresión que no existen. Ni mis sobrinos ni mi hermana ni mi cuñado. Es ideal. Es mejor que no existieran a que se manifestaran como suelen hacerlo, con algún problema o lío que jode a los demás. Qué a gusto así, sin la familia alrededor. Mi hermana seguro que tiene alguna gilipollez entre ceja y ceja y no dudará en exponerla cuando pasen unos días. Mi cuñado siempre ha estado metiendo confusión en la familia. Mi hermana y mi cuñado han cometido tropelías contra mi hermano y contra mí. No es tarde. Pero ojalá dejen ya de joder al prójimo y se olviden de hacer el imbécil de una vez por todas. La última estupidez, la mudanza que no existió y también el saltarse el turno de estar con mis padres y pedir las cosas de forma imperiosa ("por supuesto que vais vosotros con padres") en vez de por favor. O sea, que la señorita pone las leyes y se las salta cuando le da la gana. Pero se lo dije. Se lo dije dos veces ante su cara de odio. Son mala gente.

 Son las 5 de la tarde y no he fumado. Bebo agua y chupo un pitillo de plástico. Tengo una actitud pasota ante el mundo que me rodea. El mundo está lleno de delitos que hay que obviar para tener un vida normal. Mis propios familiares han cometido delitos contra mí, qué no harían otras personas ajenas a mí. No sé. Hay que olvidar agravios, pasar un poco de todos los imbéciles que se confabulan contra uno y dejarlos ahí, en la cuneta del olvido para que no sean nada para mí. Yo no los quiero en mi vida. No los veo, no sé nada de ellos. Mejor. Cuando aparezcan otra vez en mi vida no quiero que me resuelvan nada, que no se metan en mi vida en absoluto, que me olviden para siempre como me están olvidando todos estos meses (en navidad nos hemos visto de casualidad). Desde que hicimos la mudanza de Segovia de los tíos no nos han llamado, ya no les interesamos, ya no valemos para ellos. Mejor. Mejor no verlos en todo el año. Nos veremos en verano pero para decirnos nada.

 Son las 3 de la tarde y no he fumado en todo el día. Hoy va a ser el segundo día que no fumo. Como chocolate y bebo leche con café con frecuencia pero no fumo. Ayer, leyendo una novela, un personaje dice que Dios ama el que el hombre reniegue de su felicidad, que sea abnegado y renuncie a sí mismo para darse a los demás o algo así. Yo últimamente conozco poco lo que es la felicidad. Me muevo en un ambiente más bien deprimente que otra cosa. Con mi hermano no conozco las expansiones del ánimo, las alegrías por fiestas o por celebraciones de algún tipo. Llevamos una vida aburrida sin alegría de ninguna clase. Si a esto se le puede llamar abnegación, pues abnegados estamos mi hermano y yo. Con esto de la pandemia es que ya no se ve ni gente por la calles o por los cafés. No es que en mi vida no haya alegría, es que además la crisis se ha extendido por toda la ciudad y ya no vemos a la gente que veíamos antes, ya no nos reímos, ya nada. Si nos damos una vuelta con el coche tampoco vemos mucho más que lo que vemos por Majadahonda. En fin, qué se le va a hacer

sábado, 22 de enero de 2022

Vengo de estar con mis padres. Hemos visto una película del oeste. Iba de las guerras que tuvieron los yanquis contra los indios. Sigo sin fumar. A ver si de esta va la vencida. Estaré meditando tumbado en la cama. Tengo una especie de pasotismo grande. He estado limpiando la cocina un rato. "Rayuela" cuenta la relación de la Maga (así llamada a una señora que está con unos intelectuales) con el protagonista de la novela. Esta novela se puede leer seguida (fragmento por fragmento) o por un orden establecido por Cortázar. Yo creo que esta novela no es muy conocida pues no es popular, es muy culta. Horacio, el protagonista, es muy filosófico y también evoca la música de los años cincuenta de manera cultista. Bueno. No creo que este blog vaya a pasar a la historia por su novedad y su forma narrativa o por su contenido. De hecho, este blog solo sirve para anunciar que sigo sin fumar y espero aguantar así hasta dejar totalmente de fumar. Me levantaba por las mañanas con la boca reseca y me empezaban a dar dolores de pecho muy malos. 

He comprado en la farmacia una especie de esparadrapo para una dureza que tengo en el pie. Es de tente mientras cobro el esparadrapo este. Tendré que ir al podólogo un día de estos. Ya me voy acabando "Fortunata y Jacinta". Me está llevando su lectura unos tres meses. Estoy intentando dejar de fumar por enésima vez. Lo he intentado porque un amigo de Paco y mío, llamado Becerra, lo dejó de un día para otro, dejándolo simplemente. Me llamó la atención la sencillez con que contó que dejó de fumar y yo esta mañana no he fumado nada aunque mientras bebía una cerveza hace un rato, me daban muchas ganas. La vida pasa tranquila mientras tomamos un café con un amigo, mientras paseamos a algún rincón de la ciudad, mientras matamos el rato dando golpes a la arena con un palito. Tengo a mi lado el "Poema de mio Cid" y "Rayuela" de Julio Cortázar. Si "Rayuela" no fuera tan cultista me gustaría mucho más. Hay un cultismo innecesario en esta novela que transcurre en París.

viernes, 21 de enero de 2022

He leído algo de "Fortunata y Jacinta". Fortunata se ha reconciliado con Maxi, el sobrino de doña Lupe, con el que se casó. La paliza que pegó el amante caprichoso Juanito Santa Cruz a este pobre boticario hizo encender deseos de venganza en este pobre hombre que luego se mitigaron con lecturas filosóficas. La verdad es que Maxi es un hombrecillo, un enclenque y Fortunata es una mujer de trapío. Hacen muy mala pareja, muy poco conjuntada pero, al cabo, están casados los dos. Le faltó tiempo a la hija del pueblo para juntarse con el rico Santa Cruz. Aparece en la vida de Fortunata, después de que el amante la abandonara, el hombre viejito Feijoo, que también llega a ser amante de la tarasca hasta que decide que será como el padre de Fortunata y prepara la reconciliación hablando con Doña Lupe, la tía, con Maxi, el esposo afrentado y con Juan Pablo, hermano de Maxi. Ya voy por esa reconciliación. ¿Qué pasará? ¿Volverá Fortunata a juntarse con el chulo, con el cruel, con el caprichoso Juanito Santa Cruz? Ya lo veré pues me quedan unas 200 páginas para acabar.

Que Lorca estaba obsesionado con la muerte es una verdad atestiguada en sus poemas ("aunque sepa los caminos, yo nunca llegaré a Córdoba" o el Llanto a Sánchez Mejías (a las cinco de la tarde ya llegaba la gangrena). Sánchez Mejías fue un torero que murió en la plaza y que tenía una cultura importante. A Alberti le dio por el surrealismo en sus poemarios "Sobre los ángeles" y "A cal y canto". Aleixandre es el exponente más claro del surrealismo. Dámaso Alonso sería el poeta existencial por excelencia en "Hijos de la ira". Todos estos poetas son muy complejos porque usan de las vanguardias de los años 20 para expresarse y las mezclan con el tradicionalismo de la poesía en español. Cada uno de estos poetas tiene unas claves para ser entendidos. Lorca, por ejemplo, aunque todo el mundo que le conoció diría que era un genio y que la alegría le rodeaba como un aura, el poeta Lorca, sin embargo, estaba lleno de dudas y obsesiones.

Antonio Machado, el de "mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla", alababa mucho al poeta Jorge Manrique, el de "nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar". No se puede ser tan exactos poéticamente y temáticamente como lo fue Jorge Manrique con sus "Coplas a la muerte de su padre". En estas coplas, se habla de la vida y de la muerte con una naturalidad que puede entender cualquiera, desde el más versado en literatura como el ignorante de la misma, pues Manrique usa un lenguaje muy asequible para todos. Es un poema, además, muy sentido y es, también, una alabanza a los hechos que culminaron la vida de Manrique padre. Antonio Machado reconoce la maestría de su antecesor y dice que no hubo en la Edad Media poeta como él. Antonio Machado también usó mucho la metáfora del camino para transmitirnos lo mismo que el caballero medieval Manrique. Son dos grandes poetas que seguro supieron llegar tanto a los cultos como a los menos cultos.

Ya me he dado el paseo hasta el campo de fútbol. Perdió el Atlético contra la Real Sociedad y queda eliminado de la copa del rey. A la vuelta del paseo, he visto muchos jóvenes estudiantes de un instituto cercano. Ninguno fumaba. Son gente sana. En los institutos vive una comunidad de enseñantes y enseñados. Lo primero de todo, para un enseñante, es dar ejemplo. Puntualidad, bondad y dominio del temario son fundamentales. Hay que transmitir la asignatura con convicción y buenas maneras. La transmisión de conocimientos ha de ser fluida. Cuando yo explicaba los fenómenos lingüísticos más allá de la oración, me sentía feliz porque les estaba explicando a los alumnos algunos conceptos que no se suelen explicar profundamente. Fenómenos como los conectores, la anáfora, la deixis, etc. son conocimientos muy buenos para crear buenos discursos y párrafos acertados en la expresión escrita. La frase debe ser conocida con todos sus accidentes pero también lo que está más allá de la frase y se repite o tiene su lugar en el ámbito de lo externo a la oración.

jueves, 20 de enero de 2022

 He puesto en el Facebook: deseo charlar con una escritora. Mi mail es: ismamh69@gmail.com. Y va un tonto de esos que hay en Facebook que me ha puesto un like de esos. Luego, cuando me lo encuentro en alguna reunión del "Tú decides", este menda empieza con que "tú lo que quieres es follar con la escritora". Y sandeces de este tipo. Es de esos tipos que follan antes y después de comer y luego, otro ratito después de cenar. Este menda dice que es enfermo mental, pero lo único que tiene es una TDH que no le hace incapacitarle para ninguna actividad. Es un hiperactivo, de esos que empiezan las cosas y no las terminan nunca pero follan como locos hasta encima de una moto. En la boda de mi sobrino también había allí unos de estos que viven la vida pendiente de sus pollas y me preguntaron que si yo follaba. Yo les dije una sandez para pasar por alto las inmundicias de esa gente. Les dije que yo no follaba y que mientras, fumaba para distraerme. En España hay gente que presume de cosas que ya ni practican pero están pendientes de cualquier paso que das a ver si es en la dirección correcta: pensando con la polla.

Hace mucho que no veo a mi hermana. Mejor para mi salud mental. Paco y yo hablamos de llevar a mi madre al pueblo en verano. Nosotros no somos partidarios de llevarla pero si a mi hermana se le ocurre llevarla, pues a callar, que no quiero disputas con ella porque acaba todo mal. El caso es que el pasado verano en el pueblo, mi madre casi no comía y se iba de la olla muy a menudo. Ya veremos cómo acaba el sainete. Hoy he ido a pasear al campo de fútbol esta mañana. Luego, he ido a ver a mi madre. Me tomo una cerveza. Escribo en casa ya uno o dos blogs. Hago la comida de ayudante a Paco. Comemos. Escribo mis historias. Tomo café en Panus. Me voy a Las Rozas. Al volver, otra cervecita. Llego a casa. Escribo estos blogs. Así, con una actividad tras otra voy llenando los espacios temporales que nos brinda el invierno. Luego, a las 9, veré el telediario. Y las 10, a dormir. Si uno va llenando sus horas, no se siente como un pelele perdido en casa sentado  en el sofá sin saber qué hacer.

Me he inventado un mundo mucho más equilibrado y justo y feliz que el que hay en la Tierra. Este mundo habita un planeta 20 veces más grande que el planeta que habitamos hoy en día los humanos. En ese planeta, no existe la guerra, no existen los medios de transporte al uso en la Tierra (no existen los coches). Sus habitantes andan, solo andan por el planeta recorriendo sus rincones y sus monumentos. En ese planeta, al que he bautizado Novaterra, no existe tampoco la muerte. Todos los humanos son inmortales. Pero una revolución cambia ese status de los seres humanos y los vuelve a convertir en mortales. Es el neocatolicismo. Los neocatólicos renuncian a la inmortalidad del cuerpo para buscar la inmortalidad del alma y así, desean otra vez morir. Pero el estado de Novaterra ha roto todos los puentes entre el hombre y Dios; sobre todo, la oración. No hay en Novaterra nadie que se sepa el padrenuestro, toda la tradición religiosa ha quedado en la Tierra, asolada por la III guerra mundial. Entonces Cristo se aparece a los novaterrenses y les enseña otra vez el padrenuestro y el conocimiento de los santos y la Virgen.

Según "Alfa y Omega", revista católica que trae el ABC los jueves, a Camilo José Cela le interesaba más el individuo que la iglesia. Camilo José Cela escribió "La colmena", novela de personaje colectivo. O sea, en esa novela ningún personaje destaca sobre los demás. Hay un personaje que es la dueña del bar, que lo dirige tiránicamente sobre el personal que trabaja en él. Hay un violinista en ese bar que se encuentra un billete de cien pesetas para pagar las gafas que necesita su mujer para coser y llevar la economía doméstica a buen puerto. Esas cien pesetas las pierde Martín Marco, interpretado por José Sacristán en la película del mismo nombre que la obra literaria. En esa novela, la hija y el padre de una familia acomodada se dan cita en una casa de citas, que abundaban en aquella época. En la novela sale un loro que no dice más que insultos y blasfemias contra la iglesia y los vecinos se plantean denunciarlo a la policía. Bueno. Ya he escrito esto por si vale de distracción a cualquier lector amable que no tenga nada que hacer que leerlo. Un saludo muy afectuoso.

martes, 18 de enero de 2022

Hace mucho que no hablo de política pero ayer oí decir al líder de la oposición que no apoyará una ley de vivienda que atenta contra la propiedad privada. Resulta que los jueces no admiten esa ley de vivienda. Será, quizás, que esa ley atente contra las leyes de la Constitución. Cada ley que este gobierno socialcomunista quiere aprobar, tiene muchos impedimentos. Porque una cosa son los socialistas y otra los comunistas de Podemos. Me da la impresión de que Podemos se salta la ley porque no cree en la ley que nos dimos todos (Constitución del 78), sino que desea violar la propiedad privada y eso le lleva a que la justicia le prohíba poner en practica las leyes que salen de esa coalición que no se entiende muy bien. Los de Podemos buscan agitar a la opinión publica, como ese Garzón del ministerio de Consumo, u otros que piensan que la Constitución que nos gobierna no vale. ¿Por qué no vale para Podemos la Constitución del 78? No lo sé, pero a estos neocomunistas no les gusta. Menos mal que está de contrapeso a estos agitadores el partido socialista que se supone que es constitucionalista aunque también haga cosas contrarias a la constitución y al decoro político, que es pactar con Bildu. 

Según Vicente Aleixandre, Lorca era un ser sufriente o algo así, aunque desbordara alegría allá donde iba. Jorge Guillén, otro poeta del 27, primero fue el cantor del mediodía y la perfección de la Creación, para volverse luego más escéptico en su poemario "Clamor". Pedro Salinas, poeta no muy conocido de la misma generación, cantó al amor y dijo aquello de que "qué alegría vivir en los pronombres" que yo no entiendo muy bien. Alberti ganó el premio nacional de poesía con "Marinero en tierra" que es un anhelo de mar en medio de la meseta. Alberti fue comunista y dicen que en los poemas de "El mono azul", poesía de guerra, facilitaba nombres de hombres de derechas a los que había que eliminar. A Lorca lo mataron en circunstancias no muy esclarecidas todavía. Alberti fue diputado junto con la Pasionaria en el Congreso de nuestra democracia. Hay dibujos de Alberti en algunas ediciones de la Constitución del 78. El dibujo es una paloma simbolizando la paz. Alberti y Lorca dibujaron mucho en ediciones de libros de esta generación. En Soria, por último, hay una estatua de Gerardo Diego, poeta no muy conocido, que llama a los poetas del sur a que escriban con él poemas bonitos y decidores.

 Hay gente que se toma sus vinitos (lo llaman vitamina) y sus cafés. Son momentos de confidencias y de risas en la mañana. Los taxistas hablan de la crisis en la parada. Hay taxistas funestos que todo lo ven mal: una ruina para el país la política que se lleva. Hay otros taxistas que son más optimistas quizás porque han madrugado y tienen la cartera llena ya a eso de mediodía. A la hora de comer, comen, se echan una buena siesta y ya no van por la tarde a rular por las calles. Dan un paseo con su hijo pequeño (santo Tomás uno y no más) Y luego se acuestan felices por eso, porque han llenado la cartera y podrán darse el lujo de ir a León en Ave y comer cecina y esas cosas que hay en León. Y si no, pues a Barcelona a comer butifarra, que también está muy rica. Y ya no tienen más niños porque ya uno es un dispendio que al cabo del mes se nota en la cartera porque ahora, los niños llevan tras de sí tres kilos de achiperres, impedimenta que hay que trasladar a cada sitio que se va. Si son dos niños, seis kilos de impedimenta que no hay Dios que la soporte.

sábado, 15 de enero de 2022

 Hay en el parque cercano a mi casa un reproducción hecha de metal de una de las páginas más gloriosas de nuestra literatura. Esa que empieza: "En un lugar de la Mancha..." Ya la han vandalizado. Lo llaman así ahora a hacer una pintada en un monumento o algo cultural que haya por la calles. Es que ese parque no es tal. Es una pequeña avenida llamada precisamente Cervantes. Yo me siento muy a menudo delante de esa placa de metal y sorbo un refresco. La vecina de arriba no para de cantar unas canciones extrañísimas a grito pelado. El día está frío, de una frialdad que asusta aunque está también raso el cielo y la pureza del frío parece que va a más por esa claridad del cielo. Hoy estaremos con nuestros padres Paco y yo. Esperemos que sea entretenida la estancia con ellos. Tengo ante mí una "Antología del los poetas del 27", selección e introducción José Luis Cano. ¿Cómo será ese José Luis Cano? ¿Será bajito o grandullón? ¿Tendrá barba o estará afeitado? No hay un foto de él en el libro así que no lo sé.

 Me parece que la locución verbal "pasar de..." en el sentido de no prestar atención a algo que no nos interesa o no nos preocupamos de ella ya está aceptado por la Real Academia de la Lengua. Normal, se usa tanto... No es que la gente use esa expresión, es que la gente pasa de muchas cosas que antes no pasaba. Ahora, un amigo que cae en desgracia ya no puede aspirar a que alguien le dé la mano para levantarse y seguir su camino. Se pasa de Manuel y de Raquel y de la hermana de Raquel porque la gente pasa de ellos, pasa de problemas, pasa de ayudar al que está jodido. En fin, la gente pasa. Yo lo veo normal en un mundo tan problemático en que precisamente, todo se vuelve un problema. No se quieren más problemas que los propios. Pero puede que no sea así. Pude que todavía haya una caridad escondida, una solidaridad que no vemos en los telediarios, con esa bazofia de noticias con que nos salpican las noticias todos los días. Quizás, solo quizás, haya gente que ayude a otra gente.

La gente pasa su vida sin temor a que su cerebro le traicione. Se suele decir: "todos tenemos algo", refiriéndose a los nervios o a la mente que nos sostiene la realidad. Se suele decir también "a este le patinan las neuronas" o cosas así para indicar que el cerebro de esa persona no funciona bien. El caso es que mi cerebro no funciona bien. Deben de ser algunas sustancias o algunas conexiones neuronales que me van mal. Según dice Paco, la psiquiatría es una ciencia médica (por lo tanto, no es exacta) muy joven. Bueno. Si pensamos que fue Freud el que descubrió las enfermedades mentales y el psicoanálisis para curarlas a finales del siglo XIX, podemos decir que no es tan joven. Después de Freud han venido otros estudiosos de la mente que se rebelaron contra Freud y dijeron que la enfermedad mental se asociaba a otras cuestiones que Freud ni se enteró de ellas. Los complejos, los caracteres de las personas, el lenguaje de esas mismas personas, la demencia, etc son cuestiones que no se saben muy bien de dónde vienen todavía. Es como las sales de litio. Se recetan pero no se sabe a ciencia cierta el efecto en el cerebro.

Quizás sean los ciclos de la luna, quizás algún astro que se mueve más de la cuenta, quizás por mis errores, quizás tenga que ver la navidad. En fin. Estos días he pasado nervios y ansiedad, el mal que yo padezco cuando no anda bien alguna cosa en mi interior. Pero creo que lo he superado porque he dormido bien. Alberti, en un poema que se llama "Nocturno" habla de una Roma oscura y habla de sombras y de su propia soledad y su caída en picado en el infortunio de sentirse viejo, solo y enfermo. Yo también me he sentido solo y enfermo estos días. Así, escribí un montón de blogs que quizás, solo quizás, han calmado un poco mis nervios. La vida es una cuerda larga o corta de la que hay que tirar. La vida también es como una jugadora tramposa que juega con nosotros para hacernos caer en el error. Los sentidos nos engañan. Algunas decisiones que tomamos nos engañan. Todo es engaño aquí en la Tierra cuando la desgracia se ceba con nosotros. En fin. Poco a poco iré saliendo de este engaño de la vida en que he caído y me irá mejor. 

viernes, 14 de enero de 2022

 Creo que tengo dos lectores fijos de mis blogs: una prima que vive en Segovia y un sobrino. Mi sobrino le indicó a mi hermano Paco que yo me pasaba con algunos blogs, pero a mí no se ha dirigido nunca para decirme en qué me paso. Otra cuestión técnica sobre los blogs que escribo es si se podría hacer una novela con ellos todos seguidos. No sé cuántas páginas podrían llenar. Y no sé tampoco qué interés tendría el hecho de formar una narración larga de todos estos blogs cortos. Yo no soy partidario de gastar papel para hacer un libro. Lo he hecho una vez y no volveré a hacerlo. Me gusta más la idea telemática porque no ocupa espacio físico y no hay que cortar árboles para componer un libro. Otra cuestión técnica es pensar que nadie ha comentado nunca un blog de los míos. Me parece extraño pues he tocado muchos temas (literatura, sentimientos propios y ajenos, descripción de personas y personajes, etc.) Algún error que yo hubiera cometido o una alusión a alguna circunstancia que coincida con el lector o vaya en contra de él podría suscitar un comentario. Pero no. Bueno. Da igual. Yo seguiré con lo mío.

 Hoy noto que no me hace falta escribir tantos blogs seguidos porque ya no siento tanto nerviosismo y miedo a las horas que pasan como un compendio de tiempo cero que hay que rellenar con alguna actividad. Después de decir esto, pienso en si mis blogs enganchan o tienen tirón para el lector como si fueran empieces de novela que, leyendo uno, tienes que seguir leyendo. Otra cosa que he pensado es que unos 9 blogs de estos se tardarían en leer unos veinte minutos. A mí me sale  a cuarto de hora por blog escrito porque a veces me atranco y no sé cómo seguir porque el tema del blog está difuso o me dejo llevar por otros derroteros que marca el blog en su inicio. Bueno, esto de escribir un blog tiene su ciencia aunque yo me he encontrado con blogs muy trabajados que hablan de cine, música o teatro de un modo profesional y muy profundo. En mi blog, lo que yo persigo es que el que lo lea se halle un poco reflejado en las reflexiones que hago pues un ser humano, creo yo, tiene los mismos sentimientos que pueda tener otro ser humano. No hay nadie especial que sienta de manera especial.

 Hoy Paco y yo hemos ido a Madrid. Queríamos ver cómo había quedado lo de la Plaza España. Estaba llena de máquinas de obras, así que todavía no han acabado. Lo han dejado todo peatonal, eso sí y calzada que pasaba por allí, ha quedado soterrada. Madrid para mí es como un escaparate humano, como una galería de gentes que van, vienen y entre medias, hablan por el móvil o hablan a un interlocutor. Yo oigo, me doy cuenta de lo grande que es el mundo y luego, me vengo para casa. Le he dicho a Paco que estos días yo no veía mucho sentido a mi vida. Dice Paco que ese sentimiento no es duradero y sirve luego para progresar o sacar algunas conclusiones sobre tu vida que antes no tenías (eso es lo que yo le he entendido). Cuando he llegado a casa, he analizado el paseo por Madrid y lo doy por bueno. Cuántas veces, estando aburrido en Majadahonda he pensado que me gustaría estar en Madrid. Ya he estado, me he comido un bocadillo de calamares y me he venido. Lo que mi ojos han visto quizás mis manos lo cuenten un día.

jueves, 13 de enero de 2022

 ¡Cuánta gente habrá que esté pasándolo peor que yo! Pero cuánta gente también lo está pasando mejor que yo. Entonces, con esta ecuación que he hecho en dos frases, estaré en medio de los que lo pasan genial (como ellos dicen) o los que lo pasan fatal (putas, como ellos dicen). Así que no hay motivo para la queja. Paco ha ido a visitar  a nuestros padres y, cuando vuelva, traerá unas cervezas que beberemos y luego, daremos un paseo a lo oscuro de la tarde. Genial, dirán unos. Qué mierda, dirán otros. Pero es lo que hay. Yo no suelo quejarme mucho. Tampoco soy egoísta, como opinan algunos, sino que algo de lo mío también es para los demás. No soy egoísta y sí que conozco gente egoísta y roñosa (rata, como dirían por ahí). La vida nos pone en nuestro sitio a la menor ocasión. El rata se tentará el bolsillo pero nunca sacará ni un euro para pagar y el generoso pronto tiene el billete para que el camarero se cobre. Esa es la diferencia y en cualquier momento se puede comprobar. Una cosa es un egoísta y otro un ser generoso y abierto a los demás.

 La vida a veces es un desafío.

Pareces el patito fío.

Cometes algún desvarío.

Todo pasará porque el paso del tiempo es la llave que cierra cualquier adversidad.

A veces en la vida no encontramos salida.

Pronto la veremos si la tomamos con calma.

Poco a poco, día a día, vamos saliendo como de una cueva muy oscura. Hay gente muy preparada para vivir en estos tiempos tan acelerados. Otros no tienen esa preparación y sufren. El momento actual exige gente sin casi sentimientos y con un egoísmo grande. Es la manera de vivir en este mundo de individuos feroces. Pero la gente que lucha por ser buena persona siempre triunfará.


 Tengo ciertos miedos. Me vienen y me van ciertas ideas de la poca sustancia que tiene la vida a veces. Paso nervios pero he de aguantarlos. Por eso escribo. Me calma escribir. Es como un niño que llora y le dan un palito con el que golpear el suelo. Quizás el niño olvide la causa de su llanto y se concentre en golpear el palito. Así me pasa a mí con esto de escribir. Es una comparación la mar de exacta. Escribir es como el palito del niño. La vida, a veces, viene torcida como una rama que ha sido zarandeada por el viento: unas veces al sur y otras al norte y otras en otros sentidos y la rama ha salido muy torcida. Los enfermos mentales como yo somos como esa rama que zarandea el viento. A veces no sabemos estar rectos ante los embates de los vientos. No digo yo que hay que sentir lástima por los enfermos pero sí tener conciencia de que somos distintos a los demás. A un cojo no se le debe tener lástima, sino ser su amigo en todo lo que se pueda y ayudarle. Así a los enfermos como yo. Ojalá hubiera más cariño y comprensión en este mundo de la que hay. Hay muy poquito de eso hoy en día por culpa del egoísmo que hay entre la gente.

 La profesora indicó el libro pequeño que sostenía con el dedo índice y el pulgar y preguntó: ¿qué es esto? La clase se quedó callada un rato. Entonces la profesora contestó a su propia pregunta y dijo: son cuarenta gramos de papel y de cartón. Nada más. Solo es algo cuando un lector abre las hojas y lee. Y entonces hubo un pequeño debate en clase sobre la literatura en general y sobre la lectura en particular. Yo he aprendido mucho de los libros. Incluso me he ganado la vida gracias a los libros que traían una enseñanza o un entretenimiento o ambas cosas a la vez. Me gustan los libros. Yo he escrito un libro. La vida parece un libro que vamos escribiendo hora tras hora o de día en día. Hay libros sobre la mecánica moderna de los coches, sobre pájaros de jaula, sobre perros mascotas y hay libros también que cuentan una historia, como las novelas de la televisión o las películas. Es más fácil seguir una serie en televisión o ver una película, pero yo creo que la experiencia de leer un libro es mejor que cualquiera de las otras opciones. Leer un libro es muy bonito y enternecedor.

Hemos venido Paco y yo de un almacén de ropa. Paco se ha comprado un abrigo bastante barato. Ahora estoy en casa y una tibia tiniebla se apodera de ella porque está nublado y casi ya va a llegar el crepúsculo, palabra extraña para denominar la anochecida. Es tibia tiniebla, no es intensa, sino que hace que los objetos pierdan su brillo usual y se conviertan en pequeños cadáveres oscuros como si fueran objetos alicaídos, objetos tristes, objetos muertos. Entre estos objetos destaca el libro "Fortunata y Jacinta", que estoy leyendo. No sé si a un libro se le puede llamar objeto. Yo creo que no es un objeto, es un transporte para ver y sentir cosas distintas al que lo lee. En mi pueblo dicen que la gente que lee se vuelve loca. No lo creo. Uno se vuelve loco porque tiene una enfermedad mental. Los médicos lo tratan con medicinas y así el enfermo mental puede llevar una vida más o menos normal junto a sus congéneres. Antes, al enfermo mental se le metía en un psiquiátrico de por vida. Algo hemos avanzado por lo tanto. La vida es una tiniebla tibia u oscura que vemos delante y nos reta a que la comprendamos.

 De los libros más humanos y que más llegan al corazón, está ese que llaman "El guardián entre el centeno". Yo lo leí con poco más de 15 años y, exactamente, me llegó al corazón. No es que cuente cosas grandiosas como puede ser una guerra o la experiencia de un prisionero o la vida de una prostituta o de un camionero, etc. Cuenta la pequeña historia de un chico de instituto que se larga precisamente de su instituto para vivir una pequeña, muy pequeña aventura por Nueva York. Lo que más alucina de este libro es la capacidad que tiene el narrador (un tal Salinger) de acompañar a este chico por un recorrido vital breve pero muy intenso por la ciudad. El pobre chico, su penosa circunstancia, llega al corazón. Este libro se recomendaba mucho para alumnos de instituto como una forma de que la literatura los conmoviera pues este libro lo consigue: te trastorna el alma ver cómo sufre un chaval en una noche oscura de la metrópoli. La metrópoli, algunas veces, se come la personalidad de la gente. Caulfield, el chico del que hablo, es tragado por la gran ciudad.

Esto de escribir blogs me lo tomo como una terapia y una forma de estar entretenido las largas tardes de invierno. A lo mejor, otros pasan estas horas decadentes fumando porros o bebiendo cuba libres en los bares. La verdad es que si escribo algo, es algo que he echado de mí fuera, en otro ámbito, en el ámbito de los posibles lectores que tengo en este blog. Un blog como este, no especializado en una literatura concreta o en un tema como podría ser el cine de los años 50, pongo por caso, digo que este blog solo aspira a reflejar mi tono vital en cada escrito que hago, nada más. No aspiro a que guste mi forma de narrar este blog o los temas que trato. Eso me es indiferente. Yo solo quiero escribir un rato y largar mi humor (malo o bueno) a hacer puñetas; o sea, escribir por escribir para entretener las horas malditas o benditas que llegan y no se van tan fáciles como uno desearía. Para ello, cuento con una serie de temas llamémosles de la vida corriente y moliente y las cosas que trae la vida normal y corriente: tristezas, aburrimientos, gozo de vivir o necesidad de expresar algo. 

 Tengo yo un libro muy pequeñito que se titula "La lingüística". En los dos primeros párrafos se explica para que sirve la misma. Hay que tener un buen conocimiento de la lengua o las lenguas que se estudian para poder formar una gramática o una lingüística de esa o esas lenguas. El estudio de las lenguas es a través del mismo uso que veamos de esa lengua. La lingüística puede ser prescriptiva; o sea, puede decir cómo ha de usarse una lengua y corregir errores que se cometen sobre la misma. La medicina también es prescriptiva: nos mandan unas pautas y una medicina para parar una enfermedad. La lingüística y la medicina no son ciencias exactas. Las lenguas se dividen en sonidos que unidos, forman palabras; las palabras forman frases y las frases, crean párrafos o contenidos mayores que la misma frase. Cuando nos comunicamos, sería bueno tener una idea de lingüística o de gramática de esa lengua que hablamos para no cometer errores que podrían perjudicar al mensaje que intentamos crear con nuestras frases o conjunto de frases.

 Si yo estuviera ahora en Valencia capital, me daría una vuelta por el paseo marítimo, me comería una paella y luego, vería la manera de bañarme en el mar, aunque esté frío este. Es lo que hice allí la primera vez que fui. Es un día muy lejano en el tiempo, pero lo recuerdo muy bien. Sería el mes de junio y en la playa solo estaba yo, no encontré a nadie bañándose. También recuerdo lo mala que estaba la mar en aquel rincón de Oporto en que estaba yo pendiente de bañarme también. La vida a veces nos da sorpresas desagradables cuando es más fuerte el deseo de disfrutarla. Pero poco a poco, cuando la vida se deja, ya estamos disfrutando de ella quizás porque así está trazada para el ser humano: solazarse de la vida, no sufrirla. A ver este año si podemos Paco y yo ir en junio quizás a una playa. La más cercana es la valenciana. A esa iremos y nos lo pasaremos bien porque la vida está para disfrutarla, no para que nos dañe.

 Escribiendo y escribiendo me voy sintiendo mejor. He escrito sobre casos del verbo, sobre poetas desconocidos del vulgo, de algunas emociones que atraviesa el ser humano cuando le da por pensar en cosas profundas de su propia vida, de cómo me siento a veces por mi maldita enfermedad, etc. Ahora ya la tarde va cayendo poco a poco sobre el escenario de nuestra vida. Avanzará la tarde y yo creo que me sentiré más tranquilo, más sojuzgado por la luz que ya se va matizando al pasar de las horas. La tarde trae recuerdos de partidos de fútbol al sol del invierno y trae una luz más tranquila que la de por la mañana. Yo me siento más calmado así, con la luz derrotada por el reloj que señala las tres. El día ya va cayendo, lleva cayendo desde las doce del mediodía, lleva en su luz su propia muerte, la muerte del día por absorción de la luz de la tarde en la oscuridad del crepúsculo. Y todo va pasando muy lentamente, minuto a minuto. Me pasearé hasta al pueblo de al lado y luego, tumbado a meditar cómo todo va pasando, pasando, pasando...

He estado leyendo algunos poemas de los poetas de la generación del 27. Algunos fueron al exilio, pues la facción que ellos defendían, perdió la guerra. Luis Cernuda es uno de ellos que anduvo por México y EEUU. Alberti fue a Roma. Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre se quedaron en España. Lorca fue muerto. En todas las poesías de estos poetas se nota un profundo dolor o escepticismo como poco. Su vida se truncó por la guerra. Conocieron tierras nuevas que no pudieron suplantar a España. La dictadura duró muchísimo. La vida de estos poetas no fue un camino de rosas precisamente. He leído más atentamente un poema de Luis Cernuda y en él se nota la pérdida de ilusión en la vida. Este hombre tiene un libro de poemas que se llama "Donde habite el olvido". Y parece el poeta clamar por ese olvido en el que está: el olvido de la patria, de la infancia, del amor, etc. Todos estos poetas han ido muriendo. Eran todos muy cultos, muy ingeniosos y muy profundos. Yo no veo entre la gente con la que estoy que sepan algo de estos poetas. Son unos completos desconocidos entre el pueblo llano.

 Rafael Alberti escribió un poema en que cuenta la angustia vital de saberse en Roma medio desaparecido o medio perdido en esa ciudad. Parece que intuye la muerte o la vejez, no se sabe, pero da señales de que se siente solo frente a una ciudad muerta y dice cosas como que todo está a oscuras y que ha huido su sombra y que todo parece una catacumba, etc. Con mi formación de literatura creo adivinar que lo que siente Alberti es un miedo indefinido al futuro, futuro que nos hace viejos. El poema se titula "Nocturno" y es, evidentemente, de noche cuando transcurre ese pensar oscuro que tiene Alberti. Todo ser humano, creo, aunque puede haber alguna excepción, ha sentido ese perdimiento alguna vez: al sentirse solo, al sentirse viejo aunque no lo sea aún, a sentirse perdido, etc. Yo creo que al sentir estos sentimientos bruscos y oscuros debemos buscar alguna compañía que nos oiga nuestro sentir y nos consuele de la soledad que estamos atravesando.

A veces tenemos serias dificultades cuando pretendemos explicarnos  a nosotros mismos nuestra propia vida. Por eso, son más felices los que no piensan su propia vida. Pero dice un axioma antiguo: "una vida no examinada no merece la pena vivirla". Yo no sé quién dijo esto, pero sé que lo dijo algún filósofo o pensador. La verdad es que llegan tiempos en las personas en que se detienen a ver qué es su vida, de eso no cabe duda. El ser humano piensa un montón de cosas a lo largo del día y también creo que piensa de modo global en qué consiste su vida. El ser humano no puede estar pensando constantemente qué es su vida porque se volvería loco pero sí que hay, ya digo, períodos de nuestra vida en que analizamos qué es la existencia nuestra y luego, quizás, la comparamos con otras peores para quedarnos a gusto con el análisis que hemos hecho. Es el viejo truco de ver por la ventana a algún vecino y decir: "pobrecito. Se levanta todos los días a las 6 para trabajar." O nos comparamos en algún otro aspecto: "pobrecito. Qué mujer tiene." Hay otros que analizan su vida de modo más descarnado, sin comparaciones y si el resultado de su análisis es negativo, supongo que intentarán mejorar su vida de algún modo.

 No digo yo que no se aprenda un poco de mis blogs, así como que todos los verbos tienen una forma llamada imperativo con la que nos comunicamos con la 2ª persona del singular o del plural para expresar un mandato: estate quieto o estaos quietos. Hay otra forma de expresión que es el indicativo que funciona para expresar cosas de la realidad. Además, hay otra forma de expresión que habla de una posibilidad o algo incierto en el futuro o en el pasado y eso se llama subjuntivo en lingüística. "Hoy llueve" sería indicativo. "Ojalá lloviera" es subjuntivo. Así, este blog puede expresar deseos de mi propia persona y comunicarlos o expresar ideas que tengo o cosas que me pasan y ponerlos a modo de lección para que aprendan otros. Aunque todo es muy improbable pues yo no puedo comprobar si lo que he escrito puede decirse que es una lección o que las cosas que me pasan conmuevan al lector en algún punto. Yo tengo una enfermedad mental y he sido profesor de lengua y literatura. En ese contexto están hechos los blogs que yo escribo. El que lo entienda, me aceptará lo que digo. El que no me entienda lo leerá solo como un entretenimiento.

 Este blog es una forma de expresión. "Oye" y "oíd" son dos formas de expresión que se dirigen a una 2ª persona en singular (oye tú) o en plural (oíd vosotros). Son dos mandatos u órdenes que se mandan al que tenemos presente: "Oye, cómprame una lata de cerveza" y el otro ejemplo podría ser: "Oíd, va a venir el director. Portaos bien." Estas dos formas morfológicas del verbo (llamadas imperativo) sirven para avisar a nuestro interlocutor para que muestre atención a lo que vamos a decir después (que puede ser otro mandato o una advertencia). Pues bien. Igual que esas dos formas de avisar al que tenemos delante, es esta forma de expresión consistente en un blog que trata de que yo me explique de alguna manera lo que siento y transmitirlo a una segunda persona. Si esa persona capta lo que yo quiero anunciar o explicar y luego, se lo toma como un consejo o como una forma de pedagogía de la vida o como una forma de expresión de una persona con ciertas características como soy yo, pues el mensaje ya ha tenido su sentido.

 Ya he hecho una tortilla de patatas y me siento mejor que esta mañana. La vida no da tregua a las horas, hay que vivirlas sí o sí. Ayer por la tarde, cuando anochecía, oí al ruiseñor piar desde algún alto árbol. Los árboles cumplen una función esencial en nuestras vidas: se alimentan de CO2 y respiran oxígeno. Son plantas que, en Majadahonda están por doquier. En las urbanizaciones hay árboles, por las aceras, por el Monte del Pilar forman una masa arbórea muy importante. La vida es mejor vivirla sin pensarla mucho. Es lo que tenemos en común los que la vivimos. Son minutos, horas, días de estar bien o mal pero con idea de pasar el día. Como me decía un amigo vendedor de la ONCE: "y malo si no pasas el día". O sea, que hay que pasar los días como se pueda, con nervios y sin ellos, con mujer o sin mujer, con miedo o sin miedo. Se trata de pasar horas que son días y días que son meses y así continuamente. Bueno, este blog me ha salido muy redundante y de poca sustancia pero bueno, peor habría sido no escribirlo por pereza o por falta de ganas.

miércoles, 12 de enero de 2022

Hoy hemos comido Paco y yo en buena compaña y luego me he tumbado a reposar. Un rato después, a eso de las 3, me he ido andando a Las Rozas. No he sentido en todo el día indicios de ansiedad, esa cosa indefinida que me hace suspirar y me hace tener una prisa que no necesito y me hace sufrir angustia. Ojalá ya esté todo superado y vaya yo bien por la vida como cualquier mortal que se precie. He leído el "Mio Cid" un poco y me ha impresionado de nuevo, como cuando el cid avanzaba con sus mesnadas (ejército propio) por terrenos de Aragón y de Levante. Ha escrito Pérez Reverte un libro sobre el cid llamado "Sidi". El poema antiguo tiene mucha sabiduría literaria, Pedro Abbat es un genio de la narrativa y cómo lía el conflicto de las hijas del Cid y todo aquello de las justas. Queda muy bien todo. Me acuerdo cuando el cid cerca Valencia: "ni se consuela padre a fijo ni fijo al padre. Mala cuita es, amigos, aver mingua de pan". La verdad es que es una gran obra en esas tempranas horas de la literatura española. Y muy realista pero también muy sentimental.

Yo he escrito alguna novela y, por mi experiencia, las novelas se hacen con la realidad. La realidad parece también cosa de novelas y así decimos: "eso es como cosa de novela". Las novelas son una forma de aprender del mundo que nos rodea o mundos de otras épocas que quizás se parezcan a la nuestra más de lo que nos parece. Yo he leído novelas sobre el futuro que tiene cosas que ya se están cumpliendo en nuestro presente, como el control del Estado sobre las personas o la eugenesia (o sea, mejorar la genética del ser humano) o la conquista de las estrellas y otros asuntos que parecen cosas de un futuro que se cumplirá en otro tiempo no muy lejano que veremos o no veremos, eso es según lo que duremos en este mundo. Todos los vaticinios que se hacen en las novelas terminan cumpliéndose. La llegada a la luna ya la contó Julio Verne en una novela. Yo, en mis novelas cuento cosas del presente, pero me baso en cosas oídas, leídas o vistas en mi propia vida. Todo se cumple. La vida en la novela y la novela en la vida.

 Ya voy pasando el rato escribiendo estas cosas que me entretienen y me animan porque descubro que la vida no es una página en blanco sino que parece un cuadro pintado por un loco o un niño que no saben las técnicas pictóricas y pintan según Dios les da a entender. Cuando tenemos uso de razón hacemos las cosas con cierta lógica. En literatura, se hace con la lógica narrativa: presentación, nudo y desenlace. Con los cuadros, hay una lógica de los rostros, de la acción y del espacio en que aparecen las figuras y los objetos. La vida, para cada uno de los mortales que somos, es una página que hay que escribir o un cuadro que hay que pintar para entendernos a nosotros mismos. Los seres humanos pasamos por diversas etapas en nuestra vida y a cada etapa parece corresponderle una narración o un cuadro, son formas de entendernos. En nuestra cabeza se configura un momento de nuestra vida que puede ser feliz o triste según sean las circunstancias que nos acompañan en esa vida. Seamos felices todo lo que podamos y si no, soportemos la tristeza también como podamos. Un cuadro o una narración nos definen como representaciones que hacemos de la vida en nuestra mente.

Hay una forma de hacer poesía o narrativa que es recordando personas del pasado que han tenido problemas como nosotros o han estado en situaciones parecidas a la persona que escribe esas poesías o esas narraciones. Así, el escritor explica su vida gracias a otro personaje histórico que ha sufrido los mismos males que nosotros. Pueden ser males de amor o una enfermedad o una situación de abuso del poder o vete tú a saber qué accidente tiene en común esa persona histórica con el que escribe. Supongo que eso dará ánimos a quien escribe. Pero en nuestra realidad no literaria también podemos fijarnos en personajes del pasado que han sufrido lo mismo que nosotros. Por ejemplo, yo puedo acordarme de un tal John Nash que fue matemático y fue también enfermo mental y lo pasó fatal según la película que hicieron de él por causa de la enfermedad. Pero llegó a ser Nobel. Así, siempre habrá una persona célebre a la que recordar para consolarnos de nuestros males. Fray Luis de León fue el que dijo: "dichoso el humilde estado". Debemos conformarnos con asuntos que ya otros vivieron

 Dice otro poeta, Caballero Bonald, que la poesía sirve para evocar recuerdos del pasado y así sentirse feliz. Bonald quizás sea un hombre que vivió una infancia dichosa y así, recordar con su poesía su infancia, le lleve a recorrer ámbitos de felicidad. Cuando tenemos ya una edad, el mundo se nos hace un tanto penoso: todo avanza, todo se moderniza y nosotros parece que nos quedamos atrás. Quizás para eso sirva rememorar el pasado nuestro y nuestra infancia. Yo podría recordar una bicicleta roja, a mi hermano gemelo y a otros amigos pasando un feliz rato en el juego de pelota, en el río o por la carreteras que llevaban a otro pueblo. En fin, todos tenemos recuerdos que llevarnos a la memoria y, con ellos, construir un presente hecho de tales rememoraciones para poder aguantar este presente que es un tanto obtuso de entender cuando se cumple una edad. Hay gente que tiene una habilidad portentosa para estar al día. La mayoría de la gente de edad no está al día, sino muy sobrepasada por la modernidad. De todas formas, recordar nuestro pasado nos devuelve a una realidad que cabía en nuestras manos, que podíamos mirar sin derrota, que era manejable por nuestra razón.

Carlos Edmundo de Ory es un poeta que tiene escrita una poesía cuyo estribillo es así: "estoy en la miseria". Ayer vi yo un hombre sentado en un banco que me dio que pensar en eso de la miseria pues parecía un hombre sin casa ni cama ni yantar. Pero a lo mejor era una sensación mía. El hombre estaba solo sentado en el banco. Parecía un hombre solitario o solo, que no es lo mismo. Parecía un ser abandonado, que no es lo mismo que solitario y solo. Parecía no tener donde cobijarse, pero bueno, eran sensaciones mías, puede ser que fueran falsas sensaciones. El caso es que me impresionó este hombre, ya era de noche, ya era tarde, ya era hora de estar en casa y este hombre estaba sentado en un banco esperando no sé qué. Eso de estar en la miseria es propio de gente como los cantantes o los poetas que no ganan mucho con su oficio si no son muy famosos, como le pasaba a Edmundo de Ory, que me parece que vivía de pensión en pensión. Luego llegué a casa y todos los pensamientos negativos que yo había acumulado en todo el día sobre mi persona, desaparecieron. Quizás pasó eso al recordar al hombre en el banco, solo, solitario, abandonado.

 Según las meditaciones de Marco Aurelio, que tuvieron eco en Séneca y después en Quevedo, el ser racional no debe temer a la muerte. Es el último accidente de la vida. Cuando ella está, tú no estás, ya has pasado a formar parte del todo, de todo lo creado y te disuelves en átomos o te transformas en otra cosa o vas a los cielos en la tradición católica. Eso es muy fácil decirlo pero la muerte acongoja mucho a las personas porque es algo desconocido para todo el mundo. Es un secreto, es algo no vivido por nadie y vivido por todos, es el paso final que damos a no sé qué lugar. En fin, los estoicos que he citado lo tenían muy claro pero las personas que vivimos en este siglo en el que el ocio y la diversión se tienen como algo superior, es más difícil de entender. En la tele no hay más que sonrisas y sucesos agradables pero la realidad es otra. Debemos convivir con la tristeza y con la alegría del mismo modo, con serenidad de ánimo, no como si al primer día felices en la Tierra tiráramos la casa por la ventana. Todo en su justo medio.

 Ayer me lie a escribir y no paré hasta escribir 9 blogs seguidos. Hoy me he quedado sin argumento. El argumento de ayer era que, al leer yo tantas novelas que se basan en la realidad, comprendía yo que en cualquier momento podemos ser víctimas del destino. Porque en las novelas hay algo que se llama "giro narrativo" que es cuando empieza el cambio en los personajes. Puede ser un giro amable, que conduzca a la felicidad o puede ser un giro narrativo desagradable para el protagonista y otros personajes, lo que les hace andar de cabeza. Yo, estas navidades o un poco antes, he tenido un "giro narrativo" en mi vida que me ha hecho perder la salud mental. Otras veces, la incidencia del sino en nuestra vida es buena y nos hace pensar y decir: la vida me sonríe, qué bien voy. La verdad es que de los infortunios también se aprende. Se coge paciencia, se aprende del error y quizás se vive con más intensidad la vida que antes de que nos ocurriera ese mal.

Como dice Cela en "La colmena", novela de varios personajes: "La mañana trepa como una cucaña, como una colmena." La mañana trepa, eso es. Los que han madrugado mucho a estas horas están cansados de la mañana ya, la mañana ya es vieja. Para los que se levantan ahora, la mañana está fresca como una manzana. La vida es una cáscara donde caben todos los deseos de los hombres y de las mujeres. Solo hay que intentar desear algo con fuerza y se cumplirá. Yo no deseo nada, no pienso más que en pasar el día como pueda, sin muchos impedimentos. Parece que esta mañana me despierto y me levanto de la cama bien, sin muchos quebraderos de cabeza. No sé cómo va a ir el día, pero espero que siga el rumbo de lo ya visto antes, no quiero sorpresas no deseadas. Hoy no escribiré muchos blogs como ayer porque no estoy tan inspirado. Hoy daré mi paseo y tomaré café y trataré de charlar con el camarero de pequeñas cosas, de cosas pequeñas como una moneda de diez céntimos o un corazón de gorrión escondido en una esquina. 

martes, 11 de enero de 2022

 La noche lleva en su seno muchas alegrías recuperadas del día. La noche trae tranquilidad al ánimo, deseos de descansar junto a la gente querida por ti. La noche es oscura fuera pero radiante y alegre dentro de las casas. La noche es el acabamiento del día pero también el comienzo del reposo curador de heridas de todo el día. Es mejor dar a la noche la oportunidad de que nos acoja libremente y nos dé de su particular alivio para nuestras penas. Es así, hay que dejarse llevar por la noche hacia el territorio del descanso aliada con el colchón blandito y remolón que acogerá nuestro sueño. La noche pace en el mismo manto de hierba que las vacas felices que se quedan mirando al tren. La noche trae consigo la fidelidad y la felicidad de nuestros sueños reparadores; en el sueño somos héroes, somos niños jugando al fútbol, somos eso que siempre quisimos ser. El sueño es el aliado de la noche para que nuestra cabeza gire en un momento de felicidad cautiva.

 Ayer y hoy no dejo de sufrir ansiedad, ese malestar que hace que pienses en algo difuso que no se ha de cumplir pero no dejas de pensar en él. Por eso digo que los que están sanos física o mentalmente, no se dan cuenta de los padecimientos que se pueden pasar simplemente por poseer un cerebro. Y no se dan cuenta de lo que disfrutan al tener una mente normal, que no piensa o imagina cosas irreales o monstruosas o inquietantes. Pero bueno, yo lo llevo como puedo y por eso escribo, para pasar el rato no pensando cosas malas sino poner letras y letras a mi pensamiento y que este rebose de sus males. La vida es tan estridente a veces que nos causa algún mal. Otras veces es tan tediosa y normal que nos aburre y por ello también sufrimos. No sé que más poner porque no se me ocurren más cosas así que divagaré un poco poniendo mis deseos por escrito: me gustaría estar en Alicante, dando un paseo por el mar.

Tengo ya preparado el arroz blanco y solo me falta freír cuatro huevos. La vida sigue normal, sin vaivenes pero pensando que tras cualquier esquina del tiempo, algo surja. Estoy bien hoy, ayer no tanto. No hace frío. Vivimos unos tiempos en que España se ha convertido en una península tropical. Hay en la radio un programa que se llama "Tópico trópico", que va de canciones brasileñas y todo eso. La gente va de guay todo el rato, sin pensar en el futuro pero, aunque no quieran, siempre el ser humano piensa en el futuro porque es lo que hay cuando consume presente. El futuro, esa palabreja oscura e ininteligible que se nos cruza cuando pensamos no solo en el día de hoy, que no hace falta pensarlo porque lo estamos viviendo sino en cierta amenaza que hay dos horas después quizás, de esta hora presente. Y así vamos, con el futuro pegándose a la mirada que ponemos cuando decimos: mañana voy a Segovia. O, dentro de un mes me caso. El caso es que estas reflexiones pretenden hacer reflexionar. El caso es que no sé si lo consigo. Da igual conseguirlo que no. El caso es hacer tiempo a un futuro en que estaré comiendo.



 En la novela "Fortunata y Jacinta", de 854 páginas, de las que llevo leídas 548, un marido enclenque acusa y trata de agredir al amante de su mujer. El amante, sin ningún reparo y con toda la insolencia del poderoso, le agarra del cuello y le tira al suelo, y luego, le pisotea el pecho. Nunca la violencia es instrumento que valga para solucionar las cosas. Al revés, la violencia enfanga el conflicto y lo pone peor. Bueno. Quizás esto se sepa por experiencia de la vida más que por experiencia de lo leído, pero yo me doy cuenta en esa escena de esa novela, lo dispuesta que es la gente a tomarse la justicia por su mano si es esa gente poderosa y narcisista o psicópata, dos adjetivos que definen a aquel que no tiene ni una pizca de empatía hacia los demás y les hace faenas a los demás sin dolerse ni un átomo. Gente que no tiene empatía por los demás abunda cada vez más. Así son educados los niños de ahora y así educan cosas como la televisión, las películas llenas de violencia y las novelas de crímenes. Nos enseñan a ser crueles porque sale barato en este mundo de hoy. Yo eso lo sé por las novelas que leo y lo que vivo a mi alrededor. La pena es que no cambia esa gente con facilidad. Pero ya digo: no todos lloran el mismo día.

 A lo mejor se me puede tachar de cenizo antes que de conocedor del mundo. Bueno, yo conozco poco mundo, la verdad. Pero he leído a lo largo de mi vida lo que la gente no puede ni imaginar y además, desde una edad muy temprana. Y, como las historias que he leído generalmente se basan en la vida misma, pues puede que sí sepa algo de la vida y del mundo como para escribir que, en esta vida, si te descuidas, estás llorando cuando hace solo un día, estabas disfrutando como un oso. Hay novelas de 800 páginas que la gente normal se asustaría de tener que leérselas en el caso que tuviera que leerlas. A mí, sin embargo, me han atraído muchísimo novelas de 200 o de 800 páginas porque sé que tienen una verdad fuerte dentro. Y las he leído. Y, si eran buenas, me han infundido, creo, una paciencia para llevar la vida. Hay gente que no lee nada casi. Peor para ellos. Una novela pensada y escrita puede dar que pensar mucho más que tratar con la gente que nos rodea. Y más que una película. Y más que un ser al que queremos y odiamos a la vez. Y más que cualquier otra cosa en el mundo.

Si escribo es porque paso el rato, no fumo y me libero de escrúpulos llamémoslos nerviosos. Solo una tendera o tendero entiende a otro tendero. Así, solo un enfermo entiende a otro enfermo. La gente no valora lo suficiente el hecho de estar sano. Yo sí lo valoro porque intento todos los días estar sano mentalmente, cosa que, ya digo, la gente no valora lo que tiene, esa salud con la que puede disfrutar de la vida. Pero en esta vida el más contento pasa a ser el más infeliz en cosa de minutos. Es así. Así que yo no me quejo, solo que paso el día como mi mente enferma me lo permite y escribo estas reflexiones porque primero, me valen para mí, para entenderme y luego, pueden valer para otros que parece que se comen el mundo pero que, ya digo, pueden ser la más triste de las personas en cuestión de minutos o de horas. La vida es una gran trampa: en ella todos podemos caer. Y no solo hay una trampa: hay muchas. Así que sigamos cada uno la senda que conocemos o trazamos cumplir y veamos cómo la vida va dando a cada uno lo que le pertenece.

Hay gente que hace un gesto con su mano y manda más que otros dando voces y levantando el grito para ser obedecido. Es así. Hay gente que ha nacido para mandar. No lo puede evitar pues es su forma de entender la vida: mandando. Y hay otra gente que obedece a estos que mandan. Porque, ¿si solo hubiera gente que manda, qué ocurriría? Pues la tercera guerra mundial, así de simple. La masa callada que obedece quizás lo pase mal, quizás piense mal de esos que mandan, pero obedece, porque han nacido o les han educado en la obediencia. Son sumisos. Quizás esa sumisión se deba a una enfermedad, a una deficiencia en la mente o en la forma en que han sido educados. Pero obedecen. La muerte plantea una pregunta en el hombre y en la mujer: ¿viviré después de morir? Hay gente que lo pasa feliz en la Tierra mandando y siendo obedecido y ni siquiera piensa en la muerte porque es feliz en esta vida en que todos se arrodillan ante él. Pero pasan los años y todo el mundo envejece, hasta los que mandan y son obedecidos. Y entonces, ¿qué? 

 ¿Que me aburro o que siento que el ritmo de la vida me va mal? Allá yo con estos pensamientos. La gente que no padece una enfermedad mental tiene un pensamiento incapacitante que le dura un minuto en la cabeza. A mí me dura bastante más. Por eso escribo. Para exponer mis pensamientos incapacitantes. Incapacitantes porque me impiden pensar con claridad, hacer cosas sencillas o difíciles sin obsesionarme, sin rumiar ideas malas, sin estar todo el rato con la idea fija de que algo funciona mal y nadie lo advierte o lo quiere cambiar. Envidio mucho a aquellos que no piensan apenas en nada. Son como robots. Ya no hace falta invertir en la robótica. Ya tenemos seres humanos-robots que no piensan más que en ellos mismos y al que tienen al lado, si pueden evadirle, evitarle, darle de lado lo hacen sin el menor reparo. Hay gente que ya piensa como los robots. ¿Para qué queremos robots? Bueno. La vida corre una final de mil metros y gana siempre, siempre que se quiera vivir con energía o sin ella, pero no parar de vivir. Es una ley. El vivo vive, aunque no tenga más que goteras como una casa vieja.

 Hace calor en enero, cosa inaudita unos años atrás. Lo llaman el cambio climático. La verdad es que sí se nota este cambio climático en el tiempo que hace. Hoy debería hacer frío. La vida se escurre del plato del placer y cae al suelo con la calidad de lo sucio. La vida está en otra parte, quizás al lado del mar, donde hace 20 grados y se puede pasear en camisa por el paseo marítimo. Quién pudiera. Los ancianos se aburren frente al televisor que no da más que datos e imágenes distorsionadas. La televisión distorsiona la realidad que vivimos. Pero hay que seguir viviendo mientras estemos vivos, es una sentencia que abarca a todo ser vivo. Dice una canción de Patxi Andión: "que la Parca que es mujer me comprenderá mejor". Yo no sé si la Parca es mujer u hombre o ninguna de esas dos cosas, el caso es que hay que vivir aunque uno no quiera porque pertenecemos al reino de los vivos. Y eso aunque uno tenga sensaciones malas de la vida, como que los viejos y los enfermos estorbamos.

Vivimos en paz en occidente. Pero también vivimos una guerra soterrada. Parece que los viejos y los enfermos sobran porque consumen muchos recursos. Es la idea que se me ha colado esta mañana en la cabeza. No se puede ser viejo en estas épocas decadentes. Tampoco enfermo porque también estorba. La gente piensa en pasárselo bien a toda costa y los viejos y los enfermos no cuentan para esa juerga continua. Me he levantado, he tomado café en un bar y me he ido a pasear. Y viendo a gente mayor se me ha metido en la cabeza esa idea. Juan Manuel Serrat tiene una canción que dice: "a los viejos se les aparta después de habernos servido bien." Quizás sea verdad, pero una civilización madura se caracteriza por el trato que da al diferente y al débil. Y no es eso lo que encontramos en nuestra sociedad, tan llena de hedonistas que lo quieren todo aquí y ahora. O quizás me estoy equivocando y la verdad es que el trato que se da al enfermo y al anciano es el adecuado. No lo sé muy bien. No veo cosas por ahí, solo hablo por intuiciones. Pero yo soy enfermo. Y seré viejo. Y todos pretendemos llegar a viejos.

miércoles, 5 de enero de 2022

Hoy por la tarde llueve. Tras de los cristales llueve. Pero no con mucha convicción. Hay otro cristal que llueve azul en el papel, pero tampoco con mucha convicción. Parece hoy un día no muy convencido de su existencia. Aunque sea hoy la noche de reyes, al día parece difícil abrirse paso entre tanta gilipollez. La locura de los niños se contagia a los adultos y gilipollean unos y otros ante el escaparate multicolor de la imbecilidad. Quizás mis palabras sean un tanto duras para una noche como esta, tan especial, pero es que no me salen otras. El amarillo luciente de la farola dice ya basta a tanto ir y venir, a tanto aceleramiento y a tanta vulgar tontuna. Pero como la gente común disfruta tanto de la novedad de este día, pues digamos que la noche de este día de reyes traerá los sueños de oriente envueltos en papel de seda y celofán dorado. Y así, los caprichos de grandes y chicos se verán colmados y vivirán felices con ese jersey de lana o esos guantes de cabritilla. Y en fin, vaya día más emocionante, sí señor.

sábado, 1 de enero de 2022

 El sol luce como puede lucir en invierno. No le pidamos más que si no, se llena de turistas esto. La boca del caño está rota pero sale un buen broncho de agua de él porque el manantial es muy profundo. Pían los pájaros estos que se quedan con nosotros. Las grullas ya partieron haciendo gru, gru en los cielos. La vida, por lo demás va bien, pone a cada uno en su sitio: al bebedor con resaca y al tranquilo con su sosiego. Mi mesa está llena de folios, libros, pen drives y gilipolleces varias. Hay un libro de cocina en mi mesa pero maldito el caso que le hago. También hay un bolígrafo bic en mi mesa que parece el unicornio azul que ayer se me perdió. Si lo encuentras, dame un toque.

Por los pasillos verdes del campo voy caminando, voy caminando y me encuentro con el zángano dando vueltas alrededor de mi cabeza.

Ya leí hace mucho tiempo Walden y me lo pasé genial leyéndolo.

Poco a poco, han pasado los días. Siguen piando los pájaros en la pequeña alameda.