lunes, 18 de junio de 2018

Dejé tres proyectos de novela sin completar. Uno de ellos, el más antiguo, que escribí casi de un tirón hasta la página 50, lleva por título "el matón" y ve de eso, de un matón no al uso que mata sin saberlo a un líder político. Esta novela, o proyecto, que no sé si tendrá su final pues lo he ido postergando mucho, ve de política, de la política loca que hay ahora en España, en un tono extraño y creo que divertido. Me lo pasé bien escribiendo sus 50 páginas. A ver si me animo a rematarla aunque solo me salga un relato más o menos largo. La otra historia se llama "la parada de autobús" y ve de un jubilado que vive en una residencia y se medio obsesiona con una parada de autobús cercana. En esa parada encuentra su leiv motiv y sus ganas de enfrentarse a los días que le quedan. La última historia es la de lo que se llama en cine una road movie en la que dos profesoras de instituto se evaden del mundo recorriendo el Mediterráneo europeo. Esta historia de carretera la uno a la historia del punki en una segunda parte en que el punki debe arrostrar la realidad de una inadaptada al mundo.
Pero, ¿qué pasa? Que yo las historias que escribo y que tengo escritas no las puedo publicar. Si hubiera trabajado para una empresa privada sí podría renunciar a parte de mi pensión para publicar lo escrito hasta ahora y lo que vaya escribiendo pero como he sido un empleado público no puedo hacerlo. De todas formas consultaré con Antonio, mi amigo, que ya es abogado al acabar derecho, que me ha aconsejado renunciar a mis derechos de autor y consultaré con clases pasivas para ver qué se puede hacer.
La verdad es que no motiva mucho la idea de que yo escriba y escriba y no pueda publicar. No es la cuestión de hacerme famoso y eso sino que el recorrido final de un escrito es su publicación y por lo menos que luego le digan a uno: pues esta bien esta historia y he disfrutado leyéndola. Si me hago notorio por mis escritos yo creo que no renunciaré a llevar una vida discreta.
Mi padre me ha dicho que siga como estoy pero yo no me resigno y quiero ver mis escritos publicados por ver si tienen algo de valor entre un público y lo que se publica hoy en día.
Tendré que enterarme bien de mi situación legal ante la idea de publicar y luego, si puedo, publicaré, aunque no pueda ganr un duro con mis historias.

domingo, 17 de junio de 2018

No recuerdo un domingo más aburrido que este. Menos mal que he visto empatar a Suiza con Brasil, que no es ya el que era o es que los equipos ya se parecen mucho unos a otros.
El verano se ha presentado de sopetón, con 35 o más grados todo el día hasta las 9 de la noche que empieza a refrescar.
El mundial de fútbol entretiene unas pocas horas; luego me tumbo; luego, me echo un cigarro. Es lo que tiene este calor, que no permite acción física alguna.
Hablaré un poco de libros: he cogido de la biblioteca de Las Rozas una historia que me sorprendió desde el primer momento: un amigo que ve a otro desde hacía mucho tiempo y le comunica que le va a matar. Estoy deseando ver qué hay desde ese anuncio tan temible para el personaje principal, que es el narrador.
Este nuevo gobierno morirá engullido por ahora por las altas temperaturas, por las piscinas y las playas y el arrocito de mediodía. Después del verano, se hablará más de él.
Sigo sin conocer a nadie con quien hablar de libros pero el jueves quedo con una amiga que es muy literata en Villalba, en la heladería de al lado de la biblioteca.
La vida pasa lenta, muy lenta, metido en casa a la sombra. La televisión me trae el mundo en una pantalla. El periquito enseguida se sube a la barra para que le lleve a la cocina a dormir. Pero luego, por la noche, no me entra sueño y oigo la radio hasta tarde. Me voy a afeitar a ver si mato el rato.

El aburrimiento es esa masa de tiempo que se te viene encima sin forma ni atractivo alguno.
Este nuevo gobierno ha hablado de restaurar en los planes de estudio las humanidades. Ya me parece muy bien eso y de ese modo se ha ganado mi simpatía. Este gobierno no hará grandes cosas pero las pequeñas cosas que haga las hará bien. Los ministros, o mejor dicho, las ministras de este gobierno son verdaderos cerebritos. Este gobierno subirá los impuestos para ver si paga las pensiones. Lo veo bien. Este gobierno tiene que lidiar con un gobierno mostrenco en Cataluña. Ojalá se le dé bien hacer recapacitar a los nacionalismos vascos y catalanes que son el dolor de cabeza continuo de España.
Ayer vi "Erin Brokovich", una película muy buena en la que funcionan muy bien como personajes un abogado y esa mujer que da título a la película, interpretado por la novia de América. Es tan bonita la relación que Erin Brokovich tiene con ese abogado y con otro hombre que cuida de sus hijos incondicionalmente, que la película agrada mucho moral y estéticamente.
El otro día, hablábamos Paco y yo de los profetas de la Biblia. Son gente bastante misteriosa pero que eran enviados por Dios a su pueblo (Israel) para denunciar el estado social y moral corrompido que este había alcanzado y avisar de que se reformase. Había profetas menores y profetas mayores. Sabían hablar muy bien ante el público y más que decir el futuro, lo que hacían era analizar un presente chungo.
Jonás fue un profeta que desobedeció a Dios, que le mandó a una misión y no fue. Fue castigado a ir en el vientre de la ballena.

jueves, 14 de junio de 2018

Después de lo que ha pasado en España estos días, ¿a quién no le interesa un poco la política? Lo curioso del caso, un gobierno tirado abajo por una moción de censura contra toda natura, ya que el Psoe ha tenido que pactar con aquellos a los que hacía poco combatía al lado del PP, es un ejercicio de oportunismo vil. Pero ha pasado. Y ahora se ve la debilidad de un gobierno hecho a toda prisa y de retales y de deudas con otros partidos de poco respeto por las leyes (léase los partidos catalanes y Bildu y Podemos). Resulta que me ha dado por ver el gato al agua por las noches y ayer salió Margallo, exministro de Exteriores, hablando muy bien y otros más que hablan también muy bien. Pero el programa acaba a las doce y luego yo no caigo dormido hasta las dos o dos y pico; por lo tanto he de dosificar ese programa y a las once, esté interesante o no, debo irme a acostar por el bien de mi descanso nocturno. Y es que ese programa está muy bien porque va gente que sabe, no chiquilicuatres de la información. Suelen ir doctores en derecho, historiadores competentes y exministros que saben mucho de la situación mundial. Da gusto oírles porque te haces una idea de la política que hay en España y en otros sitios y se relativiza un poco, al calor de las palabras de esa gente la situación preocupante de la política española.

La política es un arte. Pero hay pocos artistas de la política en España.

martes, 12 de junio de 2018

Estoy estos días centrado en libros que tienen una repercusión especial. Sobre todo, estoy centrado en dos libros: el Quijote y "Cien años de soledad". Son dos libros muy reconocidos por la población mundial pero también lo son algunos de Dostovieski, como "Crimen y castigo" u otros de Hemingway, que parece el escritor por antonomasia, con una vida plena, con suicido incluido. Hay libros y autores que parecen ser conocidos por toda la población, aunque sea sin querer. Hoy en día, la televisión y otros medios hacen famosos a algunos escritores pero no de la talla de esos dos gigantes: Cervantes y García Márquez. En mi  pueblo, este fin de semana, me he leído la introducción al libro de los Buendía y me he dado cuenta de las influencias literarias tan vastas que tiene ese libro. Además, he entendido el uso del tiempo y del espacio narrativo tan complejo en el libro. Pero a mí me superan tantas referencias a esos libros y lo poco que se leen. Es mi impresión. Todo el mundo habla del Quijote como una creación singular del genio humano, casi como de la llegada del hombre a la luna y me sorprende lo poco que se ha leído ese libro, casi se ha leído por obligación en la mayoría de los casos (es que es muy gordo).
Bueno. También me sorprende la poca actualidad que tiene el tema del libro de García Márquez, que es lo que retrae de ese libro. Porque cuenta la historia de una familia antigua y eso no me gusta. Pero dicen que es universal el tema y por ello, de todos los tiempos. En fin. Son dos libros actuales por lo universales pero son antiguos.
Estoy a la espera de los resultados de mis exámenes de Psicología. Una idea que me divierte es que si me hago psicólogo a lo mejor puedo dejar de fumar aplicándome a mí mismo una terapia. O mejorar mis estados de ánimo si aprendo a observar y cambiar mis conductas y pensamientos hacia mi realidad pero para eso debo avanzar y aprobar exámenes e investigar en la Psicología a ver qué aprendo. Los días parece que mejoran y podré ir a Las Rozas sin riesgo a que me moje de un chaparrón. Ayer estuve en casa mucho tiempo y vi dos concursos con los que aprendes. Luego, por la noche, vi un programa de política y me lo pasé bien.
También ayer leí muchos blogs antiguos en los que reflejo una forma agonística de vivir la vida: muchas horas por delante sin ocupación ninguna. Me pasa lo mismo hoy en día solo que hoy me impuse hacer una carne guisada para comer.
La política de los socialistas ya va dando cuenta del despilfarro, la improvisación y el cesarismo de un Sánchez que hace las cosas sin consultar si están bien o mal, como hacía el ínclito Zp, de infeliz recuerdo.
Espero que mi vida este verano esté marcada por el estudio de unos temas que he suspendido y de otros que quizás también haya suspendido, pues creo que estos últimos exámenes me salieron mal.
Entre pitos y flautas nos estamos comiendo junio y ya llega el verano. Me lo tengo que montar bien y volver a escribir novelas que tengo empezadas y acabarlas como sea. Y dar una salida a las que ya he escrito y no se duerman en un cajón del olvido y que la gente las pueda leer. Es tarea que veo un poco complicada pero se irá haciendo con el tiempo y con una caña.

La vida te dice adiós todos los días para siempre jamás.

miércoles, 6 de junio de 2018

Ayer viví un día feliz no porque mi vida había cambiado a mejor, hubiera pasado algo que me hiciera sentir bien, sino por omisión: es decir, se acabó el estado de depresión que me tenía medio inválido de la mente. La semana pasada estuve realmente mal. No tenía ganas de hacer nada, no hacía más que reprocharme mi estado de vida que llevaba y todo eran malos pensamientos. Pero ayer y hoy, la claridad mental en mi cabeza ha hecho que vea de otro modo la vida. Me conformo con lo que soy, me acepto aun cuando veo que mi vida es bastante triste y aburrida. Ya no me lamento constantemente de mi vida y de mí mismo. Yo mismo me he dejado en paz.
Hoy me examino de Psicología y voy a comer pronto pues el examen es a las cuatro. Después, ya puedo relajarme totalmente y esperar las notas. El lunes me examiné también y puede que la presión de los exámenes hizo que yo me sintiera así de deprimido.
Poco a poco me iré sacando esta carrera ya que mi vida no va por otros derroteros más lúdicos o de fiesta.
El gobierno de Sánchez parece que va bien aunque aún no han tomado demasiadas determinaciones. Ya veremos a ver cómo lleva lo de Cataluña.
En fin, creo que ya soy capaz de leerme cualquier libro de trescientas páginas y de escribir un poco mis novelas en cuanto me examine del todo.

Cuando sales de la depresión, te sorprende tu estado de optimismo.