sábado, 8 de marzo de 2025

 Ya era hora de que lloviera por estos lugares. El otro día lo decía mi médica de cabecera: "tiene que llover". La lluvia limpia el ambiente de tóxicos, de acaloramientos y sequedades en el cielo y en la tierra. La lluvia da una humedad ambiental que hace surgir la esperanza. Ya no podrán decir en el telediario: "este invierno ha sido el más seco en años". La lluvia reparte agua por todos los sitios públicos y los llena de una limpieza grande. Se va el polvo acumulado, las telarañas. Las hojas de las plantas implorantes de este agua cogen savia nueva del agua, de los nutrientes que la lluvia coge del cielo en su caída al suelo. Se acabó la teoría del calentamiento global. Por fin ha cogido una borrasca de lleno a la península. Por fin, llueve y llueve más de una tarde o una mañana.

La tierra ama la lluvia.

Es su alimento, su sanidad, su limpieza.

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