Rosalía de Castro fue una poetisa gallega del siglo XIX. Escribió versos como: "adiós ríos, adiós fontes, adiós regatos pequenos" y aquello de "paseniño, paseniño, vou por la tarde calada de Bastabales camiño". Amancio Prada, un cantante con gran sensibilidad, puso música a los poemas de esta autora y a mí me conmueve siempre oírlos porque delatan una tristeza pequeña, una melancolía acompañada del paisaje gallego. Serrat, otro cantante que se acercó a la literatura puso música a estos versos de Antonio Machado: "Amo lo mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta verlos alzarse, de sol y grana volar. Súbitamente y quebrarse". Los poetas persiguen la belleza de este mundo. Los buenos poetas trascienden esta belleza de instante, de momento inspirado y feliz y lo plasman en palabras, lo traducen a una sensación que nos cala la espina dorsal y nos hacen pensar eso: dónde está la belleza, cómo se atrapa la belleza con palabras.
En este mundo hay belleza creada
o que crea el hombre por otros medios.
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