jueves, 6 de marzo de 2025

 Un instinto callejero, una forma de amar las calles, un desamparo ante la idea de estar quieto, adherido al camino sin caminar. Kilómetros de deseo, terco deseo de fabricar la ruta de lo desconocido. Por la televisión veo Ciudad del Cabo y unas ranas. Ahogo las ganas de conseguir una ciudad más allá de este círculo de días. Y el día se habrá ido como se vino, quieto como un toro en el toril. Hoy es jueves pero puede ser domingo o el lunes que viene. No me defino en esta mañana torcida y oscura. Está lejos mi tesoro para mi alma, Está lejos de esta repetición de soles y lunas intercambiables. Ayer vi una película de un policía que mata a un psicópata. Hoy me tiendo sobre las ascuas de un lugar sabido y sobado. Me encuentro mal donde estoy. Querría salir, huir de esta acera llena de tiendas y bares. Pero no puedo. No puedo.

Mañanas sin desperezar.

Mañanas que me dejan inmóvil y absurdo.

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