Si una persona hace daño a otra y no se da ni cuenta, es porque esa persona (la que hace daño) es muy mala persona. Y sigue viviendo haciendo males y tampoco se da ni cuenta. Pero llega el día que la mandan a paseo y no quieren saber ya nada de ella por vieja y por pelleja. Y ya no vale más que para lamerse las heridas de que ya no vale ni para hacer daño, que es lo que realmente hacía en esta vida de Dios. Y llega el día en que muere y su recuerdo es muy pequeñito, muy pequeñito pues la humanidad se ha librado de una mala persona y pronto la olvidan todos. Y llega el juicio. Y le va mal en el juicio. Y llora y llora lo que no lloró en vida por los que hizo daño.
Esas personas malas que no queremos haber conocido.
Qué pena dan.
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