Habrá un día, dentro de algunos años, en que yo ingrese en una residencia si el tabaco no me ha matado antes. Pero antes tendrán que ingresar mi cuñado y mi hermana, por orden de edad, pues mi hermana me saca 11 años y mi cuñado, más todavía. El que quiera ir a visitarlos, que vaya. Yo ya los he visto mucho el pelo y no ha sido muy agradable. Mi cuñado ha dado tantas voces en casa de mis padres que todavía resuenan en mi cabeza. Mi hermana ha causado tanto desorden que ha cansado a todos. Así que en la residencia donde entren (a lo mejor lo hacen los dos a la vez) estarán muy bien: desayuno a las 10 y comida a las 12 y media. Y sin voces ni desorden. Y yo no sé si iré a verlos. Ellos no han venido a verme cuando yo estaba mal. Espero que no los echen de la residencia a la que vayan, eso es todo.
Mi hermana y mi cuñado:
esos que siempre tienen que llevar razón.
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