viernes, 9 de mayo de 2025

Mi temeraria materia prima me dice que me descoloque, que pierda tiempo en buscar un molde en el que introducirme y aparecer otro. Tal proceso requiere unas horas meditativas, de introspección pura. Me tumbo y miro al techo. Me siento y miro a los álamos hermosos. El cielo inmenso que percibo atisba lejanías. La cara oculta de la vida no llega a mis ropas y piel y huesos. Quizás haya, no muy distante, un pueblo donde nunca pasa nada. Quizás me acuerde de los pasos que di durante un año entero para llegar a aquel instituto de Getafe y mis pies encendidos digan lo que quiero. La gramática me acompañó. Ahora me acompañaría mi reloj nuevo y mi peinado al viento.

Cosas que pasaron antaño.

Dormidos caminos que recorrí de madrugada.

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