El furor estival hay que matarlo poniendo la oreja en el transistor. Onda Cero, Cadena 100 y un paseo por la tarde si no llueve. Las cosas están así. Hay que armarse de paciencia y ver cómo se ha de pasar el día. Mi hermano, que tengo al lado, flojea un poco. Oigo que este gobierno va de culo. Me acerco al kiosco y compro prensa en papel. Cuentan la vida de un señor que investigó la esclavitud en el siglo XVIII. Me pilla lejos. Ya los chopos lucen sus vestiditos verdes. El calor reinante me deja hastiado y torpe para la expresión de mi dicha. El sol reina. La luna hace de princesa de un reino al que no me invitan.
Este verano, estos dos meses de estío
van a ser insidiosos, feos, oscuros.
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