Todos los puentes me pongo algo nervioso y pienso en cosas y personas en las que no debería pensar. Pero este puente estoy bastante tranquilo. He dormido muy bien, paso de modas y de bodas y paso de Pili y paso de mili y lo paso bien. No sé por qué me voy haciendo a los puentes en los que todos se marchan (ya los veo como una especie de borregos, todos a la carretera a la vez en pelotón caótico) y además, cuando pienso en personas putas asquerosas lo pienso con más calma, con más tranquilidad y como alejado de ellas, como si ya no me influyeran. La verdad es que ni me influyen ni me van a influir pero putas asquerosas siguen siendo.
Los puentes:
esa escapatoria de gentes alocadas e ignorantes del peligro.
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