viernes, 2 de mayo de 2025

 Me fastidia hablar de política. Si puedo, no lo hago. Pero hay cosas que claman al cielo. Hubo un tío que siempre obedecía a su mujer y su mujer le dijo que era buen plan comprarse una casa en un pueblo de Segovia. Y se la compraron. Tenían tres hijos. Era muy bonito dejar a los niños jugar en la plaza de ese pueblo hasta la una en verano y charlar mientras con los vecinos lugareños. Poco a poco consiguieron estos forasteros interactuar (que es como se dice ahora) con los personajes que había en el pueblo. Hasta que prendió la chispa. Un lugareño se cabreó con ese tipo y su mujer porque "venían a molestar". El lío fue tremendo. Y no sé cómo acaba el cuento. Imaginadlo. Pensadlo. Yo no quiero narrar más.

Un pueblo poco habitado es muy bonito.

Madrid capital también es muy bonita.

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