Se supone que el familiar de un cojo, entiende esa cojera. Va despacio cuando camina con él, con el cojo, le ayuda a subir la escalera si es preciso, etcétera. Hay gente, familiares, que no tienen ni puta idea de la enfermedad de otro familiar. Hay gente por ahí que no sabe en qué consiste la diabetes y su tratamiento teniendo a un hijo diabético o a su mujer diabética. Es una falta de cariño y comprensión brutal. A mí, mi hermana me obligó a buscar un abogado porque se le metió en el coño, la muy bestia. No se dio cuenta de mi enfermedad, de que me puso contra las cuerdas, de que sufrí psicosis por su culpa por esta obsesión del abogado. Yo a mi hermana no la puedo ver. Es algo que me supera, pero ya voy entendiendo que es una mala persona, muy mala persona. No pienso verla más de lo necesario o nunca, si puede ser.
Mi hermana:
siempre tiene que haber alguien que es un dolor de cabeza, una mierda en el camino, una persona que no es persona.
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