Nadie es perfecto. Solo Dios lo es en el caso de que exista; a mí no me cuesta creer en un Dios como otros creen en un Big Bang. Lo que nos gusta de una persona lo afea otra característica de esa persona. Por ejemplo: la mejor pareja de mus de todo el pueblo es luego demasiado amante del céntimo de euro. La persona más cariñosa con sus semejantes pega patadas a los perros. El mejor compañero de trabajo es el peor padre o madre para sus hijos. El mejor trabajador es un ignorante de todo porque no quiere enterarse de nada. Y así, suma y sigue. ¿Serías capaz de decir o pensar tu mayor defecto? Dice un refrán romano que llevamos dos sacos: uno delante, que es el de las virtudes y otro detrás, que es el de nuestros vicios y defectos. El saco de atrás ni lo vemos y el de delante lo exponemos a los demás en demasía. Yo soy una persona demasiado impaciente y otros vicios. Lo importante es que nuestras virtudes logren tapar quizás nuestros defectos.
Hay gente asquerosa
a la que es difícil encontrar virtudes.
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