Me levanto a las 10, desayuno café con leche, me ducho. Me miro por dentro. Las sensaciones no son malas. Otro día más. Ando por casa y no encuentro motivos para enfrentarme a esta mañana. Me pongo a escribir. No sé de qué escribir. Escribiré de algo ajeno a esta claridad que asalta las ventanas. Los sueños humillados de ayer resucitan hoy como hormigas a la intemperie. Esta frase me ha salido sola, no he tenido que leer ningún verso ajeno. No es muy buena esta frase, podría haber sido mejor. La mañana avanza y yo no. Yo no surco ninguna hora, no persigo el día, no imprimo mi huella.
De lo que sientas nada más levantarte
así te perseguirá a lo largo del día.
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