jueves, 8 de mayo de 2025

La lluvia nos da el olor a la tierra. La lluvia es el perfume de la naturaleza, es la oda a las plantas verdes, es lo que hace brotar el tierno tallo de la vida. Iba yo andando por la calle, por esa calle en la que asoma la luz todos los días, cuando me precipité a la acera sucia, a la acera de todos y pedí a Dios un regalo. Y me lo dio, me lo arrojó del cielo a mis manos sin mucho protocolo. Y entonces empecé a pensar en otras cosas, en otros ambientes más cambiantes, en otros días sin la premura de ser excepcional. Pensé en mí pero en mí más amistoso y complacido. Y toda la Tierra se rompió en pedazos.

La Tierra nos aloja, nos da de beber agua, nos ama.

Y nosotros la ensuciamos, la llenamos de plástico, la enojamos mucho.

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