Estos años de atrás, yo estaba bastante deprimido. A mi boca no acudía la sonrisa. Luego, la cosa se serenó y ya volví a sentirme bastante bien. No bien del todo, eso es casi imposible. La luna pasó por el cielo nocturno durante mucho tiempo, durante muchas horas y daba luz a la noche del crimen, de la delincuencia feroz, de los asaltantes de chalets ricos. Luego, más tarde, me encontré con una amiga olvidada, con un amiga que andaba por la ciudad sin yo saberlo. Y le di la mano y anduvimos juntos por las calles, por las largas avenidas, por el campo lleno de alcornoques. Y me reí bastante y dejé de ser yo por unos ratos buenos. Y llovió del cielo dulce agua.
Es difícil olvidar quién es uno.
Quién es ese que llora en silencio todas las tardes aburridas.
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