El verdor de las hojas de los álamos me va acompañando mientras escribo estos blogs. Pían los pájaros que están en celo y hacen nidos donde nadie sabe. La vida hay llevarla tranquila, lo demás es un sin vivir. Uno me dijo que yo era escritor. Y una cantante amiga de Bob Dylan dice: lee, escribe, canta aunque no tengas quien te escuche. La unión de las personas es así: uno habla y el otro escucha. Si uno no habla, no sabe nadie de qué va y da mal rollo. Y el que escucha quiere oír cosas profundas, no estupideces y ocultamientos. Los ocultamientos casi pueden llegar al odio pues uno dice: ¿y por qué no me cuenta de cuándo era joven? ¿Y por qué no dice este asunto? Y así se llega nada más que a la incomprensión de las personas que no hablan claro.
Habla claro.
Redundará en una buena relación.
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