jueves, 8 de mayo de 2025

 Me fijo en el estado de las paredes de mi casa. Me encenago en mis penas. Me cuelo por la mañana a ver si la mañana se hace transparente. La vida surge empeñada. Las camisas están tendidas. Los días de atrás me metí en un dolor del color de mi existencia. Apabullo a las mariposas que duran un día. Como como si no tuviera hambre. Fumo cigarrillos que condensan en humo los minutos de mi azar sin misericordia. Nadie se quiere mover del sitio. La plaza está ya muy llena de gentes desconocidas. Aparco el coche, salgo a la calle y veo ese tropel de típicos y encomiables viandantes.

Como buen comunista, la mató a martillazos

y luego le segó el cuello con la hoz.

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