Hay una palabra antigua que designa al pueblo, al pueblo llano, como se le decía. Esa palabra es grey. La grey somos todos en definitiva. Lo que pasa es que una escisión pequeña de la grey, manda. Y manda mal. Y cuando manda mal, parece que todo va mal. Pero la grey anda en lo suyo: al hijo de tu vecina, límpiale los mocos y cásalo con tu hija. La grey come lo que se puede permitir. La grey es un auténtico animal de resistencia, no como algún presidente nos ha querido explicar en un libro. La grey es palabra antigua, de cuando la Edad Media. Pero la grey sigue y los gobernantes caen. La grey es poderosísima, por su grandiosidad de pueblo, por su ejemplaridad y por su fidelidad a lo auténtico.
La grey no busca pan de trastrigo.
La grey busca la libertad y el sustento.
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