El hombre es la creación de un divino pensamiento. Somos más siempre de lo que creemos. En la vida nos vamos estropeando, dejando de sonreír y poniendo cara larga a la mañana que nos despierta. Las luces de neón nos advierten que llega la noche, que el hombre quiere fiesta. Falta decisión en el hombre para decir que ya basta a la rutina que le aplasta. Y, poco a poco, el hombre parece un buey medio dormido y tranquilo que arrastra un peso grande. Ya he leído el periódico. Dice que ha muerto un poeta, un poeta muy cachondo que hacía versos de reír. Se los prohibieron todos. No está la sociedad para reír sino para estar preocupada constantemente. El poeta se equivocaba. Por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era agua.
Nos tenemos que hacer a la idea de que vivir es ir pasando.
Y, si no, sufrir las consecuencias de no creerlo así.
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