A medida que pasa el tiempo, nos van sucediendo accidentes de la vida: los cuerpos empiezan a fallar, las relaciones con los familiares son otras, las fiestas se acaban, damos paso a calamidades de todo tipo. Es duro admitir que ya no somos los de antes. Quizás por ello, necesitamos más de los demás. Y los demás actúan, tapando ese agujero que se ha abierto y lo agradecemos un montón porque uno solo no sabe ni dónde va. De eso trata la familia. De cuando a un miembro de ella le va mal, todos ayudar en lo que se pueda. Y esa ley no está escrita pero se cumple. Y menos mal.
martes, 27 de enero de 2026
Mi madre solía decir, cuando algo no iba ni para adelante ni para detrás: esto está "embarraganao". Y un amigo que vendía cupones de la Once, me decía: "tú te enmogollonas". Una barragana es una prostituta. A saber qué condicionamientos semánticos hicieron que, de un nombre común pasara a emplearse como verbo. Y también el nombre mogollón, para ese amigo mío, se convertía en verbo para describir un estado de la conciencia o del espíritu. Muchas palabras que se heredan de los padres, perviven en los hijos pero ya, como no existe cultura lingüística oral y familiar, usamos tecnicismos que nos proporcionan los medios de comunicación y olvidamos el acervo lexical de nuestros antepasados. Así podríamos usar "colapsado" por embarraganado y "superado por las circunstancias" por enmogollonado.
Hoy reviviré el cercanías, como cuando iba a los institutos, tan de mañana. Recuerdo que cuando me tocó Alcalá de Henares, el tren iba lleno de rumanos que se iban bajando en Coslada, San Fernando, Meco, etc. Irían derechos a las obras que se estarían haciendo por aquel entonces. He estado hablando con un amigo que es gruista sobre los pisos de protección oficial que se están haciendo al lado del hospital Puerta de Hierro. Este gruista ya ha echado los papeles para ver si le toca alguno. El mundo gira y gira y a veces, la suerte te acompaña y otras, la hiel se cuela por tus entrañas, amargándotelas. Nadie parece tener remedio en esta vida. Vamos como podemos, no como queremos.
La casa está en silencio. La cerca una mañana lluviosa. Hoy he dormido bien, con dos mantas. ¿Quién se cree en el poder de decir que estas lluvias no son normales? ¿Acaso una persona ni dos ni tres saben cómo se comporta la atmósfera? Digan ustedes el parte meteorológico y no se metan en adivinanzas. Este invierno está demostrando, quizás, que el cambio climático no existe. El verano pasado, el mes de julio ya no fue tan caluroso como antes. Este invierno hará que el verano no sea tan tórrido como los otros y la balanza de las estaciones tendrá lugar. Nos quieren adoctrinar con esto de la agenda 20-30. Yo no creo en nada de eso ya.
lunes, 26 de enero de 2026
El escritor tenía un amigo en Usera que también era escritor. Lo que más le llamaba la atención de este escritor cuando iba a ver a su amigo era el olor a moho de la escalera. El escritor amigo vivía en un tercero y ese olor se le quedaba impregnado en las ropas ya para unos días. Cuando se saludaban, inmediatamente se ponían a hablar de libros. El escritor visitante quería escribir una novela titulada precisamente así: "Moho" y el escritor de Usera siempre quiso contar la batalla de los ogros y los elfos. Este escritor amigo perdió a sus padres en un accidente y tenía un hermano que no le hacía mucho caso. O sea, que estaba solo. Se ganaba la vida con instalaciones de vías telefónicas, de internet. Y luego dedicaba mucho tiempo de su vida a escribir. El otro escritor, el que venía a ver a su amigo, le conoció en una librería al comentar el título de un libro de pasada. Este escritor, el del moho, logró ser profesor de instituto pero se cansó de ser interino y luego pasó a trabajar en una librería del centro de Madrid. No podían tener intereses literarios más opuestos. Uno escribía de gentes sencillas y el otro de fantasías, pero eran muy amigos por el hecho de amar la lectura y los libros. En Usera, se comían una ración de oreja a plancha y soñaban con el Planeta.
"Descanso dominical" es un disco de Mecano. Para conseguir el descanso dominical se luchó mucho. Hubo huelgas, peticiones, quejas, etc. Ahora se busca el horario de las 35 horas y la conciliación familiar. Hay desajustes en los horarios que hacen que la gente vaya con la lengua fuera. Pero todo se conseguirá. Todo va en ese camino. Hay empresas que dedican un salón para hamacas y futbolines para los trabajadores. Todo se va haciendo poco a poco para que los trabajos, las condiciones y horarios sean más racionales. No se dejará nunca de sudar para ganar el pan pues fue un castigo de Dios y Dios es muy poderoso pero todo se andará para que el trabajo no sea un castigo demasiado excesivo.
Ha llamado un psiquiatra desde el hospital de Torrejón que me ha dicho que Paco está tranquilo. Que lleva una sonda o algo así y le han dado antibióticos (me parece que me ha dicho algo sobre infección de orina). Me ha dicho también que sería conveniente que algún familiar fuera a verle. Voy a ir a una estación hecha nueva que se llama "soto de Henares" y creo que el hospital está cerca. Tengo que comprar pan, asar unas costillas de cerdo que compré, comer y largarme para allá a eso de las 3, pues el horario de visita es de 5 a 7. Creo que me saldrá bien la cosa pues ya yo en mis tiempos de profesor hice esa línea dos veces.
No sé si por Majadahonda o Las Rozas están haciendo vivienda social. Yo he leído que algunas comunidades autónomas, como Madrid, están desbloqueando un poco el lío este de la vivienda. En Majadahonda, no todos somos ricos, como, a lo mejor, creen algunos de mi pueblo. Hay gente que no puede pagarse esas ricas urbanizaciones cuyos pisos salen a 600.000 pavos. Debería hacerse un censo de gente más humilde en estos pueblos-ciudades y darles la posibilidad de comprar un piso más barato. Casi lo digo por mi sobrino y gente como él que trabajan de autónomos u otros que trabajan en trabajos modestos como barrendero y otros oficios no muy remunerados.
Ayer lo pasé muy bien y no estuve en casa rumiando pensamientos. Estuve a la casa de mi cuñada con mi sobrino, su mujer y los niños. Comimos una rica paella y celebramos el cumpleaños de la pequeña, que sopló como un huracán la vela. Hablamos de lo duro que es criar unos niños hoy en día. Se levantan, van de un lado a otro, chillan, se quejan de todo. Todos estuvieron muy amables conmigo y me libré de estar en casa dando vueltas al tema de mi hermano. En el coche, de regreso, hablamos de la especulación de la vivienda. La especulación se da cuando hay poca oferta y mucha demanda. Que hagan pisos asequibles ya.
domingo, 25 de enero de 2026
He llamado al número largo que se quedó grabado en el móvil de mi hermano. Me ha atendido una de psiquiatría pero que no era médica. Me ha dicho que Paco está "tranquilo". Con eso me vale por ahora. He ido a por el periódico, que leeré tranquilo a ver si viene con alguna buena noticia, cosa que no es de prever. Las farolas están siempre rogando a la acera para que se deje iluminar, siempre están agachadas en posición de sumisión. La calle estaba muy vacía por el frío. Las gentes se incorporan tarde al domingo, se ve que el domingo es para estar en la cama hasta el aburrimiento. Yo ya estoy más contento, estoy dispuesto a la soledad y a la mañana, al sol y a las nubes. Estoy mejor que ayer, de eso no hay duda.
Ayer por la noche, al tomarme las pastillas, una tranquilidad grande me invadió la mente y pensé cosas bonitas hasta que me dormí. Puede ser una señal de que todo está bien, de que no había nada que lamentar al final de todo el día. Pensé que el universo está bien hecho a pesar de las enfermedades y locuras de este mundo. Pensé que Dios vela por los seres que le quieren. Pensé que no merece la pena bregar si no puedes hacer más que esperar a que las cosas vuelvan a su cauce. Por otro lado, esta mañana, frente al ordenador, me está entrando frío, así que dejaré de escribir por unos momentos, saldré a la calle donde abundan las desgracias, me mezclaré con otros seres que dicen hola quizás con desánimo, quizás con alegría. Y compraré el diario a ver si habla de mí o de otros. Más bien esto último.
Calculo que tardo 10 minutos en escribir un blog de estos. En ellos voy poniendo mis sentimientos. Sale el sol por entre las nubes y me da un poco de alegría. Un poco de alegría y un rato de pensar por escrito es lo que me va haciendo falta. Bebo agua y fumo entre blog y blog. La mañana se consume entre mis dedos escritores. A lo mejor hoy lo paso bien y charlo y río y comunico mis ásperos miedos. La mañana ya ha dado de baja a la luz de las farolas y esta noche vendrá con otro poco de electricidad en esos palos ganchudos que miran a la acera para que, de noche, no se tropiece uno con las baldosas. La noche, por definición es mala, es oscura como el mal. De noche hay que estar en casa, hay que reposar el día en la cama. La vida se nos antoja feliz si al amanecer el sol brilla más que las nubes.
Un párrafo puede acortar la vida del reloj, hacerle más suave para el que lo lleva enroscado en la muñeca. Hoy me he levantado más calmado porque el fin de semana, quieras que no, se va pasando. Y el lunes quizás traiga algo de claridad a lo que está pasando. Solo sé que hay que pensar en uno mismo para poder luego pensar en los demás. Escribir todo esto, me relaja, me ordena la mente. Estamos hechos de pensamientos que, o se ejecutan o ayudan a tranquilizar el ánimo. Esperemos que todo esté yendo bien o, que por lo menos, no esté yendo mal. Si no hay noticias alarmantes, es bueno, es como si hubiera buenas noticias. Esperemos que pase hoy domingo y mañana ya todos se ponen en su puesto: suenan los teléfonos, hay comunicación, hay noticias.
Escribir por la mañana me calma. Voy expresando dudas y sentimientos que me hacen daño y, una vez escritos, me hacen menos daño. La vida está llena de contratiempos, de pequeñas o grandes tragedias. De enfermedades que no se sabe muy bien cómo se manifestarán. De dolores que dan al que está pendiente de un ser querido. Las farolas ya no lucen lo que lucieron en la noche: un lunar de luz en la acera, un aspaviento eléctrico de la duración de la oscuridad. Las aceras empezarán a llenarse de gente que va y viene, que lleva el pan como el pequeño tesoro del día. Padre, danos hoy el pan, etc. Hemos de aguantar lo que venga y ser egoístas, no en el sentido de negar a los demás, sino en el sentido de pensar en nuestro bien particular para poder así ayudar a los demás con fortaleza.
Hoy voy a escribir mucho para que la mañana avance. La mañana proseguirá como proseguirá mi escritura. Resulta que me preocupa un número de teléfono muy largo que se ha quedado en mi móvil y la app que tengo para parar la propaganda lo ha bloqueado. A lo mejor, ese número largo era del hospital de Torrejón, donde está mi hermano. También ha sido mala suerte que no hubiera camas en el hospital de Puerta de Hierro. Pero da igual, ya que los primeros días aconsejan no ver al paciente. Pero ese número me hubiera informado del estado de mi hermano. Ojalá llamen hoy y esté yo al loro, pues me parece que también han llamado al móvil de Paco y no lo cogí. Sea como fuere, no me queda más que escribir y rezar. Escribir para desahogarme, rezar por que las cosas vayan bien.
Está haciendo frío de verdad, no como otros inviernos. Por el agujero que le ha salido a mi corazón, se cuela un mal indescriptible. Soledad juntada a la preocupación. No sé qué es la mitad de mí. No sé qué pasa que no conozco la situación real de mi casa. Los minutos pasan entreteniéndome con el ordenador y las ventanas. No hay alivio. No hay tristeza que no me llene de inseguridad. Pero bueno. Como dice el refrán, paciencia y barajar. Ojalá me llamen para decirme qué tal está mi hermano. Iré a por el periódico y leeré los casos tristes de la gente, esa que va como yo, medio desnudo, medio asustado, medio malherido.
sábado, 24 de enero de 2026
Estoy leyendo un libro que habla de la corrupción en España desde Godoy, el primer ministro de Carlos IV. Godoy fue un tipo desmesurado que tenía millones y millones de la corte del borbón. Estaba totalmente corrupto y fue muy ambicioso. Luego el libro va hablando de otros casos a lo largo del siglo XIX que incluyen amantes de la reina Isabel II, grandes fortunas que se hacen a la sombra del poder dinástico, etc. Y luego llega el PSOE, que es otra gran cueva de Alí Babá. Y luego, para que no nos de envidia de épocas pasadas, llega la corrupción del pp y la de sz en el poder y toda su corrupción de los ministros de la que no se salva casi nadie.
El montón de odio que está engendrando este gobierno, las noticias del mundo que nos asaltan diariamente, nos ponen mal. Lo que le ha pasado a mi hermano no es una gran cosa si miramos cómo otros enfermos mentales beben o se drogan, llevan vidas de espaldas a la familia, se meten en líos por su enfermedad o por voluntad propia. Parece mentira que a nosotros dos nos pase esto que nos pasa cuando llevamos una vida ordenada y sin contaminación de la mente ni del cuerpo. Mi hermano y yo lo único que hacemos extraordinario quizás sea ir a Madrid y ver gente allí de todo pelaje. Vemos enfermos mentales vagabundear por las calles e inferimos que hay gente peor que nosotros, que vivimos una vida normal. O sea, que lo de mi hermano es duro, sí, pero hay otros casos, seguro, mucho peores.
Pienso de Paco y de mí como en la película de Thelma y Louise, que se tiran en coche por un barranco asediados por las tristes circunstancias. Pero eso no va a ocurrir. Amamos la vida. Tenemos cosas por hacer, somos imaginativos para la vida, no para la muerte. Mi hermana me ha dicho que veía a Paco mal desde la última vez que ingresó, el 5 de mayo del 24. Yo no notaba eso. Paco tenía ganas de vivir. Ya he explicado por lo que creo que le ha pasado esto: la rotura de su rutina por los acontecimientos de finales de año. Nadie tiene la culpa de lo que ha pasado. La vida se sobresalta a veces y hay enfermos mentales que no lo soportan. De todos modos, creo que cuando haya sido curado mi hermano, he de cuidar de que no sufra ni se estrese, pero quizás no esté en mi mano eso.
Estoy leyendo una biografía de Vicente Aleixandre, poeta que obtuvo el premio Nobel a toda una generación de versificadores a los que se llamó generación del 27. El libro este habla mucho de Málaga pues es allí donde Vicente pasó su infancia. Este autor tiró mucho del surrealismo, de una visión de la vida muy determinada por el paso del tiempo. Todo lo que escribe va de eso: del tiempo que pasa. Fue un hombre enfermizo que iba para ingeniero. Todavía no he leído si hizo una carrera de letras o no. La biografía esta es muy buena pues habla también de la sociedad y de la política de aquel entonces y da datos que son tan importantes como la vida del poeta.
No importa mucho cuál fue la causa del brote que le dio a mi hermano. Ahora hay que mirar al futuro y rezar por que le toque un buen médico que le sane. La verdad es que Paco se estresó con tantas cosas que pasaron desde septiembre: el cáncer de piel de mi padre, la retención de líquidos, el hospital, ir y venir. El tema de la residencia. Fueron muchos casos de andar yendo y viniendo con el coche, lo de turnarnos en casa de mi padre para que no estuviera solo, que lo llevaba mal, etc. No voy a culpar a nadie. Nadie tiene la culpa. Pero a mí me repetía mucho lo de que desde septiembre, no había parado. Para un enfermo mental, que necesita una rutina diaria, el romper esa rutina trae desasosiego a la mente. Y eso creo que es lo que ha pasado.
Siento que Paco, cuando se recupere, estará más cansado de todo esto que le pasa cada vez. Tendrá que hacer un esfuerzo para olvidar y seguir viviendo. Cuando llegue la primavera, podemos ir con el coche a dar vueltas por Torrelodones o El Pardillo o Villalba, como solíamos hacer. Paco es resistente, aguanta mucho. Aguantó 20 años de taxista. Paco es buen tipo, muy tranquilo cuando está bien. La verdad es que mi hermano no se merece esto que le pasa. Pero, ¿ quién sabe lo que se merece uno en esta perra vida? El caso es que pasan cosa malas y hay que aguantarlas. No queda otro remedio. El santo Job da muestras de ese poder de resistencia: la paciencia hizo que Job aguantara todo lo que le echó Dios encima y luego, le perdonó porque no dejó de rezar y de creer en Él. Así pasa con nosotros, los otros Jobs que andamos por el mundo.
Hay mucho silencio alrededor de mí, en la casa. No escribo para lucirme literariamente sino para desahogarme. Mi sobrino llamó a la ambulancia y fue una gran idea. Se lo agradezco porque yo no sabía qué hacer. Ya todo depende de los médicos que traten a mi hermano. Espero que lo hagan bien. Que le curen de su dolencia. De las cosas que hice al quedarme solo fue escribir todo lo que pasó en un cuaderno. Me quedé más a gusto. Ahora necesito un poco de compañía porque me siento solo. No sé si llamar a alguien que me dé conversación. La mañana avanza con las cosas que tienen las mañanas: esa luminosidad que deja al aire nuestras tristezas y nuestras derrotas. Esa claridad del cielo que hiere el alma.
Ayer llovió mucho. Hoy sale el sol. Mi hermano está en el hospital. Me encuentro solo en casa. Tengo que fregar, tango que recoger una colada y tengo que limpiar el suelo del baño. Haré estas cosas sin prisas. Para matar el tiempo. Ayer no se me hizo larga la tarde. Salí a dar un paseo. Veo la tele, oigo la radio, miro en internet, escribo en este blog. Son actividades que ayudan a matar el tiempo. Así que pasen unos días, Paco estará de vuelta a casa. Voy a salir a comprar el pan, comeré del cocido que hice el jueves, hay que aprovechar. El mundo no se para para que tomemos un poco de carrerilla. El mundo sigue y sigue y las cosas no paran de pasar. La vida se concierta con la angustia y el desorden a veces y se pone difícil.
viernes, 23 de enero de 2026
El gobierno que entró contra la corrupción es el más corrupto de la democracia. El gobierno que anunciaba a voz en cuello transparencia y regeneración de la democracia se está cargando las instituciones una a una. El gobierno actual no quiere que hables, que le critiques, solo que le alabes. El presidente del gobierno se ha convertido en una especie de césar o faraón al que hay que estar doblegados continuamente. No se pueden pedir responsabilidades ni por la dana o por lo de Adamuz, pero vaya si pidieron ellos la cabeza de Rajoy por activa y por pasiva. Y cuánto de menos se echa el gobierno de Rajoy, tan tranquilo él. Todo se ha radicalizado en este país. Hay perritos falderos del gobierno que le adulan aunque cometa delitos por un tubo. Y hay gente que la insultan y denigran por decir la verdad y pedir explicaciones. Esto da asco. Por favor, sz, vete ya. Hueles a puchero enfermo.
Hoy el día se ocultará para todo el meridiano en que vivimos, acá, en la zona mediterránea que más nos define a los españoles. Y los sentimentales y los deprimidos y los enamorados sufrirán que el día se va, que el día les ha quitado su amor, les ha quitado la tristeza, les ha quitado el dolorido sentir del corazón. Y poco a poco, las mantas arroparán el cuerpo que encierra el alma de todos esos y los demás. Y pensaremos casi todos que la vida es tan cruel como el pinchazo de un escorpión, el frío de un aguja, la extraña nube que no consuela nada nuestra desgracia. Es la una. Dentro de poco iré a comer. Las aguas revueltas del día de hoy fluirán dormidas por el sedoso algodón de nuestras almas.
El amor es muy importante para el ser humano. Y darse a los que queremos y quizás también a alguien necesitado de cariño aunque no le conozcamos de nada. La gente está deseando dejarse caer en los brazos del otro, como dice una canción de Mark Knopfler. La vida nos acompaña con el recelo de un perro que no sabe si debe ser fiel o no al humano que le acompaña. La vida no es fiable. Por menos de nada, todo se revuelve y rompe los cimientos de nuestra existencia. Luego, nos abandonamos en el alcohol y todo se pone peor. Yo me abandono en estas tristes letras que salen de mi cabeza y me relajo de lo que me está pasando, de lo removido de mi corazón estos días. La vida ofrece según qué cosas hagas o enfermedades surjan o contratiempos tengas que arrostrar. Pero todo, con calma.
A mí el inglés me suena a chino. Algo capto, pero muy poco, al oir las canciones de la radio. Capto, por ejemplo: because the night belongs to love. Que el amor pertenece a la noche. Por la noche se liga, quiere decir la cantante. Querría yo tener una noche conectado al amor y no a mis sábanas, tan púdicas ellas. Detrás de la canción vienen los repetitivos anuncios de alarmas para evitar ocupaciones. Después la radio vuelve con más canciones de letra indescifrable para mí, pero algunas muy bellas por la voz de la cantante, el giro de la expresión y todo eso. He bebido agua y me he echado un cigarrillo. Las penas se van con distracciones como esta de escribir lo que salga, lo que venga a cuento.
El primer blog me ha relajado, me ha mantenido ocupado unos momentos y no pensando. Los restaurantes abren hoy gracias a un cocinero hábil, a un cocinero fantástico. Las lunas y los soles se persiguen en un círculo que damos en llamar días. Me apetece largarme de la ciudad e ir a una altura de montaña, a un sitio alto para ver Madrid a mis pies. Los corazones se alertan cuando oímos noticias terribles: muertos, accidente, tragedia, etc. Yo estoy solo en casa, la casa no habla. Si hablara es que yo estaría hablando solo y no es plan. Por eso escribo, para no hablar solo, para hablar por escrito, para deshacerme de la triste mañana.
Hoy no voy a escribir de farolas ni de aceras. Hoy este blog servirá para desahogarme, que falta me hace. Y para ello me evadiré de lo que me pasa y no sé muy bien de qué podré escribir para olvidar mi caso. Los hospitales tienen muchos pasillos que hablan. La gente se mueve por curiosidad o miedo. El dolor de una pierna es abandonado, es obviado, es maltratado. Me siento mejor que cuando empecé a escribir esto. Tengo música en la radio que marca un tiempo de espera. Los poderosos nos hacen esperar. Los poderosos se disculpan de todos los males que causan. La vida avanza, es lo único que se sabe. Con todos sus males dentro, la vida avanza. Suena Miguel Ríos que canta eso de "invadido por la ausencia". Dolores morales, dolores corporales, dolores menstruales. Cuántos dolores hay en el mundo. Que alguien haga algo.
miércoles, 21 de enero de 2026
La ventaja de vivir una vida sencilla es que no necesitas mucho para vivir feliz. Como dice el refrán, el que menos necesita es más sabio que el imbécil de turno que acude mucho a los grandes almacenes. Yo necesito un buen libro para pasar la tarde y parte de la noche. Con 20 euros hago el apaño para más de tres semanas de lectura. Visto ancho y bebo estrecho. No me acuerdo ya de gentes que tampoco se acuerdan de mí, las veo por casualidad y como las vuelva a ver de casualidad, creo que les diré hola y adiós. No me gustan los envidiosos, los creídos, los que viven sin dar cariño a nadie, los que quieren a la gente por su dinero. El materialismo estúpido hace estragos. Los materialistas no creen en nada ni en nadie. Así, se divorcian, se odian, se cabrean cuando les tocas el dinero, aunque sea un dinero que no es suyo, que es robado con al excusa de la confianza.
La luz del día se extingue en la nubosidad de la mañana. Las farolas se humillan pues ya han dado su luz y están ya un poco de más en esta fiesta matutina, ya que las farolas son objetos nocturnos por definición. La vida que respete a la vida si quiere hacer algo por ella. Si lo que quiere una vida es abusar de otra vida, hacerla daño, mejor que no intente ayudar. Hay muchos lobos con piel de cordero que se han acercado a personas cercanas para hacerles mal. Eso me pesa. Y ya no confío en esos lobos disfrazados. Son como las hienas que roban la carroña a los buitres. Luego dan besos de Judas todo el rato, quieren aparentar buena condición pero ya los conocemos por sus hechos y su fría hipocresía.
El piso donde vivimos Paco y yo es nuestro, de nadie más. Lo pagamos con nuestro esfuerzo y nuestro dinero hace ya mucho tiempo. Cuando Paco y yo no nos valgamos en lo doméstico, nos iremos a una residencia de las mejores que encontremos y alquilaremos el piso y a lo mejor, esa residencia se quede con él, no lo sé. No está previsto que mi dinero vaya a mis familiares pues estos no me han hecho ni puto caso ni en horas inciertas y duras ni en horas muertas aburridas. El caso es que no nos han hecho caso. Nos han tenido olvidados por días y días y meses y años. Por lo tanto, por esa indiferencia que muestran hacia nosotros, Paco y yo responderemos también con ese desdén. Es obvio, a lo frío, se contesta con lo frío. Nada nuestro es suyo, de la familia. Todo es nuestro y lo repartiremos como nos dé la gana al que muestre algo de corazón por nosotros.
Alarma en España por lo que está pasando en Australia, así reza una noticia que yo no me he interesado en ampliar. La globalización trae estas cosas. También dicen en las noticias de internet: cuidado con el dinero que tengas en casa o que saques del cajero. Un pueblo pequeño como el mío no sé si tendrá internet ni habrá mucha gente que lo use pero así están tranquilos, mirando a ver si ha llegado la cigüeña y aventurar si va a hacer buen tiempo. Por san Blas ya llegan estos animales a las torres de las iglesias y allí se quedan y luego van a los vados de los ríos a comer sapos, culebras y ranas si las hay. Ya no hay ranas en los ríos. Esta carencia animal sonora indica la impureza de las aguas. Antes, dice mi padre, el campo estaba lleno de fuentes que ahora ya no hay. Mi padre fue pastor de pequeño, de ese trabajo empezó a soñar con un futuro. Y el futuro vino a él por su empeño y su buen hacer.
martes, 20 de enero de 2026
Tengo una amiga que dice que el karma no llega y es verdad. A los que me han hecho putadas la vida les sonríe y nunca se han tenido que preocupar por ningún problema serio en sus vidas. Dicen que el que la hace, la paga pero no es así en mi experiencia. Con los años pasados no veo ya tan graves las cosas que esas personas me hicieron pero sí fueron graves y me desestabilizaron, me intranquilizaron, me pusieron muy nervioso en su día. Yo discutía mucho con Paco, que no me hacía mucho caso, no quería alimentar un resentimiento con esa gentuza. Pero sí que hicieron cosas que a cualquiera le molestaría, le daría qué pensar o le angustiaría como me angustiaron a mí. Esa gentuza, que está medio loca o son, simplemente, malas personas y que por un tiempo calificábamos Paco y yo de "narcisistas". Viven una vida feliz, sin preocuparse por nada y se metieron en mi vida de modo asqueroso. El karma no llega, pues.
Tengo una herida por punzamiento producida por un nefasto enfermero del ambulatorio. No me puso la inyección en el glúteo sino que me pinchó al lado del hueso de la cadera. Este tipo tiene pinta de homosexual y a mí los homosexuales me dan un poco de repelús por la experiencia que tengo con ellos. Este tipo me ha causado que yo cojee bastante. Un homosexual en un instituto me llamó "puto interino" y otro que conocí en un pub de Majadahonda siempre estaba discutiendo con todo el mundo. Los maricas homosexuales tienen una índole asquerosa por lo que yo he comprobado en ellos. Espero que este baboso enfermero no lo haya hecho a posta pero me parece que a lo mejor sí.
lunes, 19 de enero de 2026
La luz artificial de las farolas han sostenido la noche para los ladrones y policías. Luego, ha amanecido. Yo no lo he visto, el amanecer, pero sí he visto veinte años de amaneceres. Con esos me bastan. Acudía a mí la aurora en la estación de trenes. Un cercanías me llevaba lejos, carne de interino en la educación. Villaverde, Getafe, Alcalá, Villalba. Así hasta 17 destinos. Y aguanté. Porque tuve el coraje de aguantar. Otros por menos han muerto, como dice la canción. La amanecida iba al compás del traqueteo del tren. Hoy en día el tren no es fiable, no lo renuevan. Hay déficit de renovación, de mantenimiento, de honrada supervisión. Yo ya lo digo muchas veces: vete ya, que hueles a puchero enfermo.
A lo lejos, la playa. Hoy agotada de frío y turbulencias marinas. Pero haré lo posible por ir allí. El calor todavía no ha hecho su aparición. Lo hará por febrero, no tardando mucho. En febrero, busca la sombra el perro. Marzo vendrá marceando o mayeando, quién sabe. Cualquier día, en junio, me cojo un ave y voy a la playa. Hay que nadar y guardar la ropa. Literal. Solo me iré un par de días. Cuando regrese, me daré un premio a mí mismo: un café con colacao en una pastelería céntrica y exclusiva. La vida se agota tras las ventanas y hoy luce un sol que parece una quimera. Los días de sol deberían estar enmarcados como enmarcados quedan en la ventana abierta. Enmarcados para verlos en pintura en el salón cuando uno esté triste.
Si ya estás deprimido, no vayas a ver el cine español porque inducirá a que lo estés más. Películas de padres divorciados con hija adolescente en problemas. Viejas historias de gente ya cansada de vivir. Relaciones tóxicas de pareja, de amistad, de padre e hijo, etc. Mujeres maltratadas por la vida. Yo no voy a ver historias para no dormir del cine español. No sé si hay alguna excepción desde Manolito Gafotas hasta ahora que se sale de esos ambientes oscuros, penosos, angustiosos, típicos del cine español de ahora. Muerte y misterio, ambiente conspiranoico. Gente que sufre, que suda de sufrimiento, actores que no vocalizan bien. Vaya ful.
Deficiencias. Es la palabra que me sale hoy. Está emparentada con déficit o falta de algo básico. También con deficiente, que es cuando se saca un cero en un examen. Existía también el muy deficiente. Que eso ya sería que la escuela no era lo tuyo. Me parece que la palabra viene de "facere", hacer en latín, y el prefijo "de", algo que no se hace y que se evalúa como malo y torpe y marginal. Los que iban al billar en vez de seguir las clases, sacaban esos muy deficientes porque no hacían nada en la escuela. Quizás, en lo público, en lo administrativo, tampoco se está haciendo mucho. Y de ahí que todo sea bastante deficiente. No dimitirá nadie. Nadie debe de tener la culpa. Las cosas en España pecan de deficientes. Esta nación paga la culpa de cosas deficientes (no hacen nada).
domingo, 18 de enero de 2026
Acaso Venus que luce por la tarde ya llegando el ocaso me indica que estoy destinado a cuidar de una persona querida. Acaso el número 33 que veo a cada paso me indique que yo soy válido para ayudar a la persona que está más a mi lado. Acaso una enfermedad mental es impredecible y por eso debo estar en guardia y rezar para que esa enfermedad mental no se desborde. Los días abriles que surcaron mi casa de manera brutal ojalá no vuelvan. Los días de sinrazón y lechuzas ojalá se queden en la circunvalación de un pliegue del cerebro. Ojalá la vida siga así de aburrida, así de lenta, así de tranquila para el bien de los dos. Yo quisiera la calma mental de todo el mundo pero en todo el mundo hay un peligroso 1% de enfermos mentales. No sé nada de psicología. No sé nada de lo que quiere Dios. Solo sé que quiero paz mental. Solo quiero nadar en el aburrimiento y guardar la mente.
sábado, 17 de enero de 2026
Estaba tan harto de su vida que empezó a orar. Y así oró durante una hora oraciones antiguas de su niñez. Nada le salía bien en su vida así que se tumbó en su mísera cama y entrelazó peticiones a Dios junto con su tristeza de estar en la madre Tierra. El mundo no tenía compasión de él. Le habían echado del trabajo por unas murmuraciones maliciosas. Ahora, no encontraba trabajo pero pensaba en meterse taxista. Eso era muy socorrido, ser taxista. Fue a la parada de taxi a preguntar y había un taxista que quería un conductor. Ya llevaba una semana. Se ganaba dinero. Pero entonces, se puso malo su hijo de una enfermedad rara de esas. Y por eso oraba a Dios, para que le trajera del cielo a la Tierra un poco de paz. Y el hombre, después de orar, se sintió como si hubiera hecho lo correcto. Y se alegró de haber orado. Y su hijo se curó en un mes. Y ya todo le fue bien.
Me gustaría estar en primavera y estar entre árboles y flores. Así no me acordaría de lo mal que andan las cosas en este país. Así solo estaría pendiente de nada que no fuera oler el presente, notar el frescor de la sombra de una encina. Me llevaría un bocadillo de salchichón, como en los recreos del instituto. Me lo comería sentado y como respaldo, el tronco de un árbol. Un alcornoque o una encina o un olmo añoso al lado del río. A lo mejor avistaba al somormujo de las églogas de Garcilaso y a las ninfas del Tajo. Y vería allí esas escenas amorosas tan livianas y dulces. Y yo sería como un pastor enamorado, enamorado de la naturaleza, del río, de las fuentes, de las flores y la hierba pura de un mes de abril más bonito que una playa alicantina.
viernes, 16 de enero de 2026
La vida es triste. Cuando empiezas a entender la vida, ya eres muy mayor. Hay gente que no asienta la cabeza ni a los 50. Siguen haciendo el gilipollas casi al borde de la tumba. Sus hijos les enseñan disciplina, una disciplina que nunca han tenido por ser hijos, ellos a su vez, malcriados y mandones. Digo que sus hijos los disciplinan porque tienen que ir a por ellos al colegio, darles de comer, sacar a paseo. Y ahora los niños son muy exigentes. Lo quieren todo y todo ahora, en este preciso instante. Los niños de ahora son muy crueles por su consumismo desmedido, por sus caprichos desmesurados, porque, como dice un sobrino mío, son la avaricia pura y destilada. Pero no nos preocupemos. Hay cosas peores que tener que cuidar niños como pueda ser una enfermedad del alma, un trastorno bipolar en el que unos días estás bien y otros, deprimido.
Less alcohol beer, dijo el recién llegado a ese pueblo de Oregón. La gente se le quedó mirando. Hellow gipsy, dijo uno en la barra, un vaquero con sombrero de ala ancha. I am no gipsy, dijo el recién llegado. I am spanish, but not gipsy. Form now on, you will be the gipsy of the town. Ok, dijo el recién llegado. To me, you will be the Gary Cooper of the town. Gary Cooper was a great guy, a person good and quietly. Hubo risas. El recién llegado pagó y se fue del bar a su casa, donde se puso a escribir. No era un Stephen King pero puede que fuera un Baroja. Tampoco era un Salinger pero puede que fuera un Marcial Lafuente Estefanía. Estaba en el lejano oeste. Ya le habían puesto el mote de gitano por el color de su piel. Cuando su libro estuvo en una librería del pueblo, la gente le empezó a respetar.
Recuerdo de innumerables días felices: así queremos nuestra vejez, a ser posible. Pero a la gente pobre todos los días se nos juntan casi en uno. Porque no podemos viajar porque somos enfermos de una enfermedad del alma. Porque no tenemos una multitud de amigos reunidos alrededor de nuestro dinero. Porque no tenemos un hermano médico sino unos padres analfabetos. Porque salimos de una situación de apuro, allá, cuando salimos del pueblo y nos vinimos a la ciudad a ganarnos el pan. Pero hay que ser optimistas y agradecidos. Pudimos hacer la carrera y trabajar en lo nuestro aunque la enfermedad de alma no nos permitió avanzar. La familia se ha disgregado y ya forman núcleos familiares propios donde no cabemos ni nos hacen mucho caso. La vida es numerosos días que se suceden ahítos de sorpresas o iguales como canicas.
Lorca sacó de noticias del periódico su tres dramas rurales. Son de pasiones muy fuertes en torno a la fertilidad de la mujer, la infidelidad y el autoritarismo de una madre. Son "Yerma", "Bodas de sangre" y "La casa de Bernarda Alba". Escribió también "El público" y "Así que pasen 5 años", que yo he leído por encima y son de temática más abstracta y difícil. Podría haber sido Lorca el Shakespeare del siglo XX. Pedro Salinas, creo, también se ganó la vida creando obras de teatro en su exilio en EEUU. Alberti creó "El adefesio" y otras obras de difícil comprensión. No sé de otros de la generación que crearan teatro. Todos los demás se dieron a la poesía con ahínco. Me pregunto de qué vivirían pero muchos fueron profesores. Uno como Jorge Guillén era un erudito de la literatura. Alberti estuvo en Roma y no sé de qué viviría pues no sé qué estudios tendría. Una profesora en un instituto me dijo que tuvo por maestro a Gerardo Diego. Dámaso Alonso fue académico de la RAE. Y Vicente Aleixandre iba para ingeniero.
jueves, 15 de enero de 2026
La mañana no es callada. Arde la calle, como quieren los políticos de ultra izquierda. Un nieto sisa a su abuelo. No pasa nada. Unos imbéciles se meten en la vida de los demás. No pasa nada. Menos mal que un sobrino viene con su coche y ayuda a unos tíos al borde de la desesperación. La vida y la mañana siguen su curso. Te tengo dentro como dentro llevo la vida. Hay amigos con los que voy a la sierra abulense. Llego a Ávila. Me como unas yemas. La mañana chilla de delitos que hay en ella, delitos en la propia familia que por fin se pueden abordar tranquilamente pues todos saben lo que hicieron y si no lo saben, yo lo digo: coaccionaron, robaron, humillaron. Todo, sin pedir perdón. Es muy difícil pedir perdón porque la vergüenza, que no tienen, no se lo permite.
Tranquilizantes. Tranxiliums. Dormodor. Gritos y voces a la nada. No dormir bien, no descansar de las ofensas y los acosos y las intimidaciones y los robos. Gritar en casa por culpa de otros que roban llaves y documentos de casa, se han metido en mi casa subrepticiamente. Llamarlos hijos de puta muchas veces. Y nunca pidieron perdón. Y saben lo que hicieron y fotocopiaron mi documento en mis narices y me dijeron: tendrías que pagar la gasolina que ha costado venir aquí desde el pueblo. Duchas frías. Tranxiliums, dormodor, angustia. Me pongo malo de recordarlo. Siempre hay come mierdas en las familias.
Por ignorancia no se abusa de los demás. Un familiar puede darse cuenta de que ha hecho daño a otro familiar pues las pruebas están ahí, los documentos están ahí. Y ese familiar lo vio y lo entendió y nunca pidió perdón por el abuso. O sea, el familiar robó, coaccionó a otro familiar, le tuvo contra las cuerdas y además, ese familiar acosado es un enfermo o un anciano. Y el familiar robó, intimidó, acusó a ese familiar de hacer precisamente lo que estaba haciendo él. Y luego, va ese familiar que atacó y se hace la víctima. Y humilla al acosado. Le dice: haces daño, cuando el daño lo está haciendo él. Y luego, el familiar se atufa y cree que él ha llevado la razón siempre y se hace el dolido, el ofendido. Mierdas de familiares siempre existirán, creo yo. Pero cada uno es hijo de sus obras y una justicia les espera, no una humana, otra más acerada.
Estamos a mediados del mes de enero. Estos días de atrás ha hecho frío pero ha vuelto el cambio climático otra vez. No hace ya lo propio de este mes, aunque dice mi hermano que hay un refrán que dice: si en enero canta el grillo, en agosto menos triguillo. Nos debemos entrenar, como dijo Jorge Manrique, en las buenas obras para llegar a la vida eterna. Decía este poeta que su padre era parecido a César en valentía y honor. Decía este poeta que su padre era un Marco Aurelio en el pensar y deliberar. Yo no me canso de recordar días en que mi hermano estuvo mal y yo, casi únicamente yo, estuve a su lado hasta que se curó. La vida premia al que ayuda, no al que crea problemas e inconvenientes a los demás. Luego, para esos que han sembrado discordia o han robado, llega el karma.
La farola ya ha muerto hace tiempo para resucitar esta misma noche con esa cabeza al aire dando una luz efímera, de una noche. La farola da luz quizás a turbios negocios nocturnos e ilegales como pueden ser el tráfico de artificiales mundos que entran por la nariz y disparan la calma al dolor de la euforia. Una rayita por favor, una rayita. La farola anuncia, con el terreno que abarca su luz, una nueva forma de noche, ya no llena de monstruos como el hombre lobo o drácula, sino de otros engendros feos y estupefacientes como el sexo con desconocidas o el asesinato. Ay si pudieran hablar las farolas. Serían los mejores chivatos para la policía. ¿Os imagináis unas farolas que hablen? Por lo pronto, al ser humano se le escapan crímenes por un tubo sin juzgar por lo bien ejecutados que están.
miércoles, 14 de enero de 2026
Resulta que un matrimonio que atendía las mesas del comedor del centro de mayores han alquilado un bar que antes era peruano. Mi hermano y yo, junto con mi padre, habíamos estado yendo a comer al centro de mayores. Como mi padre está en una residencia, mi padre ya no viene a comer. Paco y yo decidimos por navidad probar suerte en la comida de ese matrimonio. Nos ofrecen costillas con patatas y estaban buenas. De la costilla, solo el hueso superior, pero bueno. Luego nos ofrecen secreto o boquerones. Pedimos boquerones. Parecen de chicle. Luego, piña de postre. 12 pavos. No lo vale. No volvemos a ir, decidimos. Los platos vuelan por su ligereza, por su capacidad de espiritualidad culinaria. Los precios son abusivos. No hay quien vaya de menú por la ciudad. Todo escaso, feo y malo.
Aquello era un caldo rojo muy sugestivo y bien guisado pero en el que bailaban 6 judiones contados. Me quedé con hambre. No me comí el caldo. Paco sí lo hizo, se comió el caldo abundante donde navegaban los 6 judiones por plato. Al cabo, 15 gramos de judiones. Vinieron las manitas de cerdo, muy feas porque no eran manitas. No entiendo de manitas pero si dicen manitas por algo será. Estas manos habían andado ya muchos metros por la pocilga. Me quedé con mucha hambre y con una sensación en las tripas muy desagradable, muy engañadas se quedaron las tripas ante la escasez y bazofia de lo comido. Nos cobraron 25, 80 de ala, como para salir volando. Nos conjuramos para no volver. Otro engaño fuerte en un menú de un restaurante majariego. Así vamos mal, dijo el comensal abatido y triste. Los platos volaban por lo ligero, por lo alado de su contenido.
El puré de verduras era de un color indeciso, amarillento, blancuzco o tirando a marrón. ¿De qué estaría hecho? No era de color verde de las verduras. Sabía a muchos sabores todos feos. ¿Qué habían echado? Todo un misterio. Lo comí con asco y rápidamente. Las pescadillas eran láminas de pescadillas, muy delgaditas, muy delgaditas. Eran tres que no pesaban 10 gramos entre las tres. Las lentejas de mi hermano tenían buena pinta. Es lo único que yo vi que era más o menos comestible. Las chistorras que comió después parecían radioactivas, de un color naranja vivo muy sospechoso. Me dijo Paco que no tenían más que nervios. Me afectó todo ello a la tripa, igual que a Paco. Decidimos no ir más al centro de mayores a comer. Era barato. Pero también era caro.
Voy a leerme por tercera vez la segunda parte del Quijote. En la primera parte, los protagonistas parecen muñecos. Y además, se mezclan historias entre la trama principal. El populacho acepta las aventuras de la primera parte y las dibuja en cerámica pero la segunda parte no es tan popular, es más culta, más de diálogo concienzudo. El cura y el barbero tienen un plan para rendir a Alonso Quijano de su locura pero no aciertan, son vencidos. Don Quijote llegará a Barcelona, ciudad muy querida de Cervantes, donde en una playa, es derrotado el caballero de la triste figura. Es muy bonita la segunda parte, con Sancho impedido de comer por un maestresala mentecato y burlón. ¿Y lo duques? ¿No son unos tontos los duques?
martes, 13 de enero de 2026
Hay programas mentirosos y soeces en la televisión pública. El poder exige que unos singer mornings maleducados escupan odio en la televisión que pagamos todos. Con no verla, dirán algunos. Pero prefiero un curso de inglés a mediodía que a estos paniaguados que corean al gobierno. Todo acabará, hasta ver reír al sz. De qué se reirá. No sabe ese señor que la gente va con miedo al supermercado. No sabe que la luz se ha disparado. No sabe nada porque es un inconsciente falso y ladrón como sus compinches. Pero, ya digo, todo acabará y este felón se irá a una isla a su mansión, como ya hicieron otros demócratas y se olvidará también él de todo. sz, qué dolor en la entrepierna.
Ha habido políticos en España que se han dedicado a cambiar nombres de calles. Una gilipollez prescindible. Ha habido políticos en España que han fomentado la ocupación, el robo de casas. Un crimen de Estado. Ha habido en España, y hay, que fomentan lo extractivo. Otro crimen de Estado aunque digan los tifosi de turno que sin impuestos no hay carreteras ni sanidad. La gente cafetera y chupa mingas navega al son de estos políticos de pacotilla, políticos maleducados con su nación, políticos que medran y se toman un café a 50 céntimos en la cantina del congreso. Y tienen dietas y chófer algunos de estos políticos. Yo me he tirado 20 años en metro y cercanías trabajando para que ahora vengan estos arrebatacapas, estos abrazafarolas asquerosos a jodernos la vida.
Hay algunas películas españolas (pocas) que están bien. Hay algunos políticos buenos. Hay dolores soportables. Hay gente que vale la pena conocer. Hay mentirosos y mentirosas que da pena haberlos conocido. Hay por la vida mucha patraña. Como dice un personaje de una novela mía: hay tanta mierda en el mundo que te terminas pringando. Estoy solo pero contento. Estoy con gente pero no la entiendo. Yo hablo de todo pero no entiendo de nada. La gente de alrededor tuyo tiene unos principios y unos intereses y los tiene claros: quiere dinero, follar y resplandecer como la mierda delante de todo el mundo. Y lo consigue a costa tuya que les das conversación, tiempo y dedicación.
Había una serie de televisión que iba de un tipo que compartía casa con dos chicas. Se llamaba "los problemas crecen". No me extraña que crezcan los problemas hoy en día con los políticos y gobernantes que tenemos. La gente odia a sz. Le llaman hijo de la gran puta. Este señor no ha dado más que problemas a España. Es ocioso nombrarlos. Unido a una caterva de partidos políticos a cuál más asqueroso, ha hecho de España una nación muy fea donde vivir. A ver si se va ya este carcamal de la política, este sobreviviente de la mierda de donde salió. Dicen que vivía de los prostíbulos de su suegro. Menudo latre, como dirían antaño los viejos de mi pueblo.
Todavía me duele la cadera de ese pinchazo que me dio ese hijo puta de enfermero. Ayer me cambié de enfermero. Hoy, le digo a Paco que vaya a por leche y no quiere ir por la mañana. Tiene que ser por la tarde. Mi hermano es muy perro y muy vago. Congela barras de pan para no ir a por pan. Encima dice que tiene manía a los supermercados. Los problemas crecen. Tengo que hacer la comida sí o sí, pero mi hermano ni va a por pan ni va a por leche aunque me vea cojear por la casa. Ese hijo puta de enfermero me clavó la aguja en todos los tendones y tegumentos de la cadera. Ese hijo puta de enfermero merecía una escoba espetá por culo, merecía que le colgaran de los huevos un rato, a ver qué tal.
lunes, 12 de enero de 2026
Mi hermano va al psiqui. Yo me quedo en casa. Dice Paco que luego vendrá andando. Llueve como meao de gato. La vida se disparó con Ábalos y Koldo: qué bonito gastar en "sobrinas", en restaurantes y en cuchipandas en los paradores. Qué bonito era tener dinero de sobra y ahora no dar lo que han robado. Y encima, su gobierno asándonos a impuestos. Del tabaco, se llevan una pasta, de la lotería premiada, del impuesto de la renta de las personas físicas. Se da ya mucho el caso de que la gente renuncia a una herencia por los impuestos. Y encima habla este gobierno de dumping fiscal cuando lo aberrante es lo suyo, tantos impuestos de una cosa y de otra. Y así nos roban los políticos y así los apoyan los comegambas y los chupa pingas. Y estos últimos muy bien pagados en los sindicatos y televisiones para volver más gilipollas a la gente pro gubernamental.
La generación del 27 es pura metáfora sin ningún tipo de sentimiento. Así te definen más o menos los profesores en el bachillerato a estos poetas que removieron la lengua madre para crear poemas excelsos en algunos casos. No es así. Hay sentimiento pero ese sentimiento se cubre de genialidad poética. Machado los criticó. Machado decía que la poesía era sentimiento en el tiempo o algo así. Machado no entendía la poesía que prescindía del corazón del poeta. Poesía artificial la del 27, poesía del recurso estilístico, poesía trágica o cómica pero surreal, transcendente desde el punto de vista del significante. A veces, poesía pueril, de colorines lingüísticos. La generación del 27 es difícil de entender además por el rollo ese del surrealismo. No me gusta mucho la poesía del 27.
Me enteré hace tiempo que de este blog se pueden sacar entradas y compartirlas o publicarlas en otro sitio de la red social. No sé si me gusta o no me gusta esto que se puede hacer. Últimamente no hago pedagogía de la literatura en este blog pero voy pensando que la haré con los poetas del 27. Tengo una antología y podría hacer lo mismo que hice con la generación de los 50. Aunque a mí, los del 27 no me gustan mucho. Ayer domingo pasé un día malo doliéndome la cadera y presenciando la desolación de la ciudad pues todo el mundo parecía haberse ido de ella a hacer actividades. Uno de la radio venía de las Alpujarras y otro vendría de Ezcaray, que guay. Y yo en la ciudad sin hacer más actividad que fumar un cigarrillo con mi hermano en un banco del parque. Actividades fuera de Madrid, qué lejos están esas actividades.
Por intentar ayudar a los demás, acabas mal con el que ayudas. Eso nos ha pasado a Paco y a mí. Mentiras una detrás de otra y rota una amistad. Dicen que por la caridad entra la peste. No es un refrán que me guste mucho pero en nuestro caso se ha cumplido. La caridad yo la veo como algo bueno en sí misma pero la gente la interpreta mal. Y lo peor, son las mentiras que han matado a esa caridad. Algunas personas necesitadas se creen que por un favor que les haces, estás ya obligado por siempre a ellas. Y luego, lo peor, es la mentira, esa mentira asquerosa que todo lo destruye. Así que ya hemos aprendido la lección: hola y adiós.
Cae una fina lluvia y a la entrada del ambulatorio hay un hombre que aparenta un montón de vicios, de maldades y salen estas a su rostro y su rostro me mira no sé si para darme miedo o para desafiarme o para qué. El caso es que este hombre parece pobre y malhadado, triste y preocupado, golpeado por mil malas suertes una después de otra. Yo hago mi trámite y cuando salgo del ambulatorio, este hombre ya no está. Se lo ha llevado la mala suerte a otro sitio. Los hombres como él van dando miedo y pena a los demás, van defendiéndose de su mala imagen, malísima imagen que se ve en sus ropas, en su rostro apenado, en su mirada torva y difícil con que miran las cosas.
Vengo de cambiarme de enfermero. Resulta que el día 19 del mes pasado, el enfermero me puso la inyección mensual de un antipsicótico de la peor manera: pegada al hueso de la cadera, donde se cruzan los tendones. He estado no solo con molestias sino con dolores todo el mes de diciembre. Hay gente que no aprende bien el oficio y hace todo de manera errónea. Yo, de alumno de bachillerato, tuve profesores demenciales y yo, como profesor, lo hice mal en un par de sitios o tres pero espabilé pronto, creo, y luego fui una autoridad académica con la pizarra a mis espaldas contemplándome. Porque sabía muchísimo más que ellos. Porque mi discurso fue aceptable o mejor que aceptable después de unos errores previos. Porque me supe "imponer", verbo que no acepto yo mucho pero así fue. Yo, en el aula, como profesor, llegué a ser un buen docente.
domingo, 11 de enero de 2026
Las favelas de Brasil, barrios y barrios de Teherán, barrios y barrios de Afganistán, Siria, Nigeria, el Congo: sitios malos para nacer. Si no te disparan, te meten en una cárcel llena de bichos y ahí te pudras. Toda Cuba es penosa porque nada es tuyo y la libertad empieza por tener algo. Son sitios apestados de la Humanidad, donde las mujeres son impuras. Donde la religión mata. Las favelas son sitios de tráfico de drogas, de delincuencia y muerte. En Afganistán, las mujeres no pueden ni mear a gusto, siempre vigiladas. Estos sitios necesitan una profunda renovación: en Irán, a estas horas, casi hay millones de gente en la calle hartas de los jomeines de turno. En Cuba, pasan hambre, flaquitos todos. Cuba se cae a cachos mientras los revolucionarios comen bien y duermen mejor. La flaca, la flaca. Ay, la flaca.
Yo aquí vengo de escuchante o de oyente, dijo el hombre que se apelotonó en la última fila de una aula de la facultad de filología. Y estuvo calentito una hora y media. Luego pasó a un aula de derecho y volvió a decir lo mismo. Y estuvo calentito otra hora y media. ¿Usted se ha matriculado?, le espetó un profesor viejo y lleno de rencilla. Y este hombre dijo: claro que sí. Vio en peligro esa hora y media más calentito hasta la hora de comer. No tengo su ficha, dijo el profesor lleno ya casi de rabia por echar a ese advenedizo. Las clases son públicas y yo no voy a intervenir en absoluto. Tengo derecho a estar aquí de oyente, dijo nuestro hombre. Aquí hay sitio de sobra. Y el profesor no siguió pues el hombre este (que era barbudo y gordo y un poco asqueroso) parecía tener respuesta para todo y ganas de ganar la partida. El hombre se durmió con lo que dijo el profesor y ya en los últimos minutos roncaba. Este hombre era obeso, sucio y un poco sinvergüenza.
Tengo pesadillas recurrentes con que me examinan o que tengo que examinar. Esta vez, un barbudo inoperante, que dirige una asociación, me examina. Y empieza a tachar sin mirar. Yo le quito el examen y acaba el sueño. Pero antes del examen, yo estoy en una especie de aula haciendo méritos para que el examen salga bien. Y sale un cura vasco. Y sale una chica a la que ayudo a estudiar. Y sale gente que han sido bastante tóxica para mí. Y lo bueno de todo es que yo me voy y quedan allí todos estos elementos nocivos para mi salud mental. Y me he despertado a las 9 pero yo tenía planeado despertarme a las 11. Me he quedado oyendo radio nacional y me ha parecido gracioso una cosa que ha dicho la locutora: hay gente que es escuchante pero no puede ser oyente. A mí, que me digan la diferencia. Han salido temas de obesidad (multitud de factores causan la obesidad), de Groenlandia y de un eclipse que va a ver en el gimnasio a eso de las tres de la madrugada encima de un general y que es cosa que rompe el modo de entender el mundo de una vez por todas.
Vivimos en sociedades extractivas. Me gusta el nombre: extracción, como con una muela, que duele. O sea, que nuestras naciones nos quitan dinero, mucho dinero. Luego, si hacen carreteras o financian un chiringuito, es otra cosa. Yo he pasado dos veces el año pasado por la la nacional 1 de Burgos y es penoso cómo está el firme, todo lleno de baches. Y es una nacional. No quiero pensar en carreteras secundarias de norte o del sur de España. Es una pena cómo nos roban. Los alimentos, el tabaco, la gasolina, ahora la basura. Nos roban. Nos roban a manos llenas. Y encima, hay corrupción. Que significa más robo a los españoles. Y no vemos mucha mejora. Trenes que se paran, pulseras antimachismo de baratillo, la agricultura dejada de la mano de Dios. A qué más hay que asistir para quejarnos seriamente. IVA, irpf. ibi. Basuras. Indirectos, etc. Todo son impuestos extractivos, extractivos, oiga.
sábado, 10 de enero de 2026
El signo lingüístico tiene dos partes: una parte material, sonora, física. Y otra parte abstracta, ideológica, semántica. Si yo digo "dichoso" en la frase: llegué al pueblo, salí a la plaza y me sentí dichoso. Pues quiere decir feliz, contento. Pero si digo: dichoso niño del demonio. Ahí no quiere decir feliz, sino que hace que el nombre que va detrás de ese adjetivo (dichoso es un adjetivo) sea como maldito o no deseado, odiado. Este adjetivo casi no se usa ya en el lenguaje hablado. Feliz y contento si se usa, pero no dichoso. Y para decir algo odioso, tampoco se usa dichoso o dichosa, sino puto o puta niña. El nivel de expresión, entonces, se ha depauperado. No usamos un término expresivo y locuaz sino un insulto que viene pronto a la cabeza y decimos así: puto niño del demonio.
No sé si yo tendré el don de la lengua o el don lingüístico o el don de la escritura se podría llamar y yo creo que ese don, que nunca he visto escrito, es cuando acierto a escribir cosas nuevas, cosas nunca dichas antes. Yo ando escribiendo de las aceras, de las farolas, del cielo y de otras cosas que están a la vista y les doy una vuelta, como diría un dirigente antiguo. Miro esos objetos o estados de la atmósfera con un ojo literario, pongamos. Sí que he oído hablar del don de lenguas, que me parece que es cuando alguien tiene facilidad para aprender nuevos idiomas. Pero no he oído la expresión don de la lengua o don literario o algo así. En la historia ha habido muchos que tenían facilidad para escribir y han escrito un montón de literatura de calidad. Pongamos por caso Balzac en Francia o Galdós, aquí en España.
Algunos poetas andan reescribiendo y retorciendo sus versos hasta dar con una expresión de su gusto, de lo que querían expresar. También los novelistas (algunos) no se dan por conformes con una primera expresión de lo redactado sino que lo pulen y lo llenan de nuevos retoques de la prosa hasta que aquello que querían decir surge de nuevo, como si la versión original no valiera, hubiera que forzar el texto un poco más. No sé si Valle Inclán era de esos escritores que buscaban la expresión lujosa de lo expresado, lo difícil, lo rebuscado. La verdad es que Valle Inclán tenía un dominio del idioma excelso, lleno de neologismos, metáforas e ironías en su teatro y sus novelas. Como en las sonatas, como en las sonatas.
Hoy he estado durmiendo a duermevela un gran rato. He soñado que me salían gusanos de la pierna. He soñado que estaba en una gran ciudad y que quería visitar Oklahoma o algún estado de EEUU parecido. Mi padre conducía un gran coche por calles de esa gran ciudad y había una estatua de granito al final de la carretera. No era una pesadilla a no ser por los gusanos esos que me salían de la pierna. Me he levantado con una sensación agridulce. Espero que este sábado sea un buen sábado y me lo pase bien o, por lo menos, que no me lo pase mal. Ayer vi a mi padre. Estaba un tanto excitado. Nos tomamos algo en una cafetería de enfrente de la residencia. No tardamos mucho en el autobús. El viernes estaba muerto. No había fiesta por ningún lado. Todos seremos ancianos alguna vez si la vida nos deja llegar a viejos.
viernes, 9 de enero de 2026
Como se trata de mantener la moral alta, escribiré de los pájaros que hoy arrebujan su pelaje en ramas escuálidas. Escribiré de los montones de notarios que firman compraventas, herencias y demás documentos que mueven el mundo. La vida ya no da respiro otra vez. Otra vez andar, conducir, ir a la escuela, al aeropuerto, al dentista y a otros sitios imponentes u ordinarios a fabricar aviones de papel, a contar que dos y dos son cuatro, a decir que me han pegado, que la vida me puede pero yo veré la manera de poder con ella, de mirar al infinito otra vez a ver si hay respuesta. Hay que tratar de que la ansiedad no nos carcoma el alma, no nos impida la somera alegría que surge entre las aceras cercanas al corazón.
Como se trata de mantener la moral alta, escribiré del sol que se acuesta en los lomos de los árboles, de la alta ocupación hotelera en Madrid y en Málaga y en Almería incluso, de los viajes que hacen los taxistas al aeropuerto Adolfo Suárez. La economía va como una moto o como un cohete, según se mire. Los dineros van y vienen con facilidad, la tasa de paro obrero está floja, se han creado 500.000 puestos de trabajo desde 2023. Pero hace frío. Mucho frío. Las estanterías de los supermercados están llenas de productos. Queda turrón y almendras rellenas. Queda la navidad expuesta en anaqueles de frío estaño. No se ha vendido mucho, la verdad. Los precios son los que son. Quizás pronto este gobierno anuncie otra navidad para diversión de sus ciudadanos ante la sequedad consumidora, ante la desilusión económica generalizada.
Como se trata de mantener la moral alta ante un día que va a ser el mismo que ayer, escribiré de la luminosidad del día, un azul bendito y afilado como el ala de un pájaro. Un pájaro blanco y fuerte que corta el viento denodadamente. Como un dolor fino que se siente en el corazón, el día va pasando, el paso de los minutos va recortando el día como si se tratara de un cartón diseñando poco a poco nuestro destino. Ayer pude añadir unos renglones a mi novela, de lo que me siento orgulloso y satisfecho. No es una novela grandiosa pero en esa historia hay novedades estilísticas muy avanzadas. Mi novela rompe algunas normas no escritas de la narración común y ordinaria. Quiero ya acabarla. Saldrán unas 120 páginas muy entretenidas, creo. Voy a beber agua.
jueves, 8 de enero de 2026
De las tres veces que he estado en Portugal, en un hotel, vi una serie en televisión, una novela televisiva. En la escena salía un matrimonio aparentemente sin hijos, que ya es un poco triste. El hombre estaba detrás de una máquina de escribir electrónica, lo recuerdo bien. Se supone que era escritor. La mujer le ayudaba, tenía en las manos un montón de folios. Y el marido escritor le decía: ¿tú también escribes? Y decía la mujer: sí. Y preguntaba el marido:¿a mano? Y la mujer decía: sí. Y ya dejé de ver esa escena que me pareció tristísima. Allí, marido y mujer peleándose por escribir. Todo en Portugal tiene una pátina de tristeza, de murria, de fado cantado tristemente, de eso que llaman mágoa. A mí me pareció muy triste esa serie en la que el marido le niega a la mujer un mérito literario solo por escribir a mano.
La amistad, según Cicerón, es más pura que el amor sentimental. Es algo que, cuando se vive de verdad, una amistad honda, como se suele decir, llena mucho el espíritu, mejora la vida de los dos amigos. Por amistad, uno hace verdaderos esfuerzos por ese amor que ha llegado de la casualidad y se ha consolidado en un amor limpio y necesario para los dos amigos. Cuando uno de los dos decide que se rompa esa amistad, demuestra que esa amistad, para él, valía poco. Los proyectos personales de un amigo, valen más que el amigo, valen más que charlar amistosamente en un restaurante cada tiempo. Ese que traiciona una amistad, no sabe muy bien qué está haciendo. Ha roto algo casi sagrado, ha corrompido una querencia amable que el otro ofrecía creyendo que el otro amigo no valía más que su trabajo, que su tiempo. Pero perder un amigo es más que perder un mechero o unas gafas. Perder un amigo duele, duele luego más tarde, cuando se da uno cuenta de que el amigo desperdiciado era un interlocutor muy valioso al que se le ha dado una patada, un adiós, un insulto avieso y feo.
He perdido dos amigos ocasionales. El primero era profesor como yo. Lo conocí en un instituto de Majadahonda. Hacíamos una quiniela de fútbol que nunca salía premiada. En el recreo, nos fumábamos un cigarrillo. Pero él nunca habló del instituto, de cómo funcionaba, de los profesores. En ese instituto había un silencio administrativo asqueroso. No había compañerismo alguno. Perdí a este amigo pasado un tiempo, cuando me dijo: espera que te llame yo. El otro amigo lo conocí en la carrera y lo encontré por internet pasados los años. Este amigo trabajaba en un edificio lleno de abogados, en Madrid. Nos veíamos una vez al mes pero le debió parecer mucho vernos una vez al mes y me dijo que estaba muy ocupado con lo del teletrabajo o no sé qué historias. No le he vuelto a ver. Dos amigos ocasionales para los que, como decía Serrat, la amistad para ellos no era lo primero.
Hoy a más de uno le ha costado madrugar o no ha madrugado (las cifras de absentismo laboral en España son escandalosas). El día estaba neblinoso y oscuro como boca de lobo. No falté a clase ni un solo día lectivo sino por motivos de salud mental. Eso me inculcaron mis padres, el amor al trabajo. Al mal tiempo, buena cara, se dice. Voy a intentar un poco de humor a ver si me sale. Cuando ves que no hay más que oscuridad y no ves la luz al final del túnel, te envuelves en la manta y dices: que vaya Rita a trabajar. Pero Rita está muy entretenida haciéndose las uñas en el baño. Y tiene que llevar a los niños al colegio en cosa de media hora. Rita no puede ir al trabajo por ti. Y es el pan de tus hijos. Sales de la cama, te vistes y desayunas y acudes a trabajar por el bien de tus hijos que ayer mismo jugaban con los juguetes de reyes. Dios, qué asco. La luz al final del túnel es esta tarde pues dice el refrán: mañana de niebla, tarde de paseo.
miércoles, 7 de enero de 2026
El agua del grifo sale muy fría pero bebo de ella con ganas porque el agua es un elemento de la naturaleza que da vida a la vida. Y hay que pensar que el 70% del cerebro es agua. Y que los intestinos necesitan agua para depurarse de inmundicias. Y que el epitelio del pulmón también la necesita para estar fresquito y limpio, así como el pericardio del corazón. La vida surgió del agua, no lo olvidemos, y el agua es pura y cristalina y contiene sustancias ricas y poderosas para el cuerpo. El estómago agradece el agua porque ayuda a la digestión de los alimentos que ingerimos. El agua es esencial, el agua mueve los sistemas del cuerpo con la rigurosa eficacia de algo muy poderoso. Voy a beber agua.
Un día de verano, en mi pueblo, me levanté a las 7 de la mañana. ME hice un bocadillo y le dije a mi madre que me iba con la bicicleta. Fui por unas tierras llenas de girasoles, fui por carreteras olvidadas que conducían a pueblos muy pequeños, muy pequeños. Me aulló un mastín y tuve que acelerar. Hablé con un viejo que me habló de sus nietos de 200, de 200 centímetros de altura. Yo iba trotando en el asfalto rugoso de esas carreteras, yo iba venga dar pedales. Al final, recorrí unos 70 kilómetros y llegué a la hora de comer a mi casa. No podía ser más feliz. Las endorfinas estaban haciendo su labor en el cerebro. Luego, los días fueron más iguales, más cotidianos, más aburridos.
Los conductores aparcan el coche en mi calle. Quizás no sean de aquí, de la ciudad. Entonces salen a pasear por ella y ven la Gran Vía y se llenan de ilusión al ver un trazado peatonal tan extenso y con tanta vitalidad. Luego toman el aperitivo en algún bar. Y luego, comen en algún restaurante de la zona. Luego, preguntan por la biblioteca de la ciudad y la visitan y miran libros y novedades de la estantería. Repasan las páginas de algún libro. Deciden sacar en préstamo un libro que les ha gustado y así, vendrán otro día a devolverlo. Les ha gustado mucho Majadahonda y piensan volver y no perderse en las rotondas. Ellos son de Getafe, dos amigos de Getafe.
Como dicen algunos psicólogos humanistas que cuando se escribe de cosas positivas el que escribe se anima y se le sube la moral, esa moral que anda un poco por los suelos. Esa moral que hay que alimentarla de frases iluminadas por cosas bonitas y etéreas como el cielo prometido por Dios si uno anda a bien con sus congéneres y, por lo menos, no hace daño a los demás. Hay que hablar de esa anciana, por ejemplo, que da un ejemplo de entereza cuando va a la compra con su perrita y vuelve a eso de las 3 para preparar la comida. O quizás haya que hablar de ese que ha dejado el alcohol para cuidar a su madre operada hace unos meses de un tumor en el cerebro. O quizás haya que hablar de esos seres humanos que se levantan y aúpan la mañana a niveles humanistas y sinceros como la esperanza de la resurrección.
martes, 6 de enero de 2026
Y como hay que escribir de cosas positivas, escribiré de las rosas que florecen ahora en invierno y de las aceras receptivas de gentes humildes que transitan sin ningún orgullo aparente pero que son la base de la nación. Y escribiré sobre el azul del cielo tan limpio y el horizonte que se ve allá, Guadarrama por siempre jamás. Y escribiré muy lentamente de esos niños agraciados con su temprana edad porque tienen muchas posibilidades de asombro y el asombro los hará grandes y fuertes para la vida que les viene. Y escribiré de esta mañana fría y los juguetes y los padres y los roscones que en su círculo mágico atrapan el sabor y la alegría de este día.
Y como me he propuesto escribir cosas positivas, cosas de un humor rosita y alegre, voy a escribir de la calle que pasa por donde yo vivo, a ver si sale algo alegre. La calle donde yo vivo es larga y llena de coches aparcados que buscan una ilusión. Numerosos conductores aparcan en esta calle que digo y salen en una dirección tumultuosa de deseos, llena de emociones por vivir. Y las viven pues los que andan a pie por esta calle, van hablando de cosas del futuro como la reunión de la familia, como del padre en una residencia, como los nietos y los amigos y los abuelos y los pasteles y los besos que se dan tan dulcemente en la mañana. Y por eso mi calle es especial porque los que aparcan se quieren, se abrazan en los hospitales, se quieren unos a otros o mueren.
Para ser feliz, me podría dar una vuelta por Madrid y ver a esos guiris constantes o esos dandis trajeados o esos snobs vestidos de mil maneras. Vería yo mujeres muy guapas luciendo sus piernas y otros adornos que la naturaleza ha creado para ellas, para las mujeres guapas. Y vería, claro está, las estupendas fachadas que rompen contra el cielo mientras me bebiera una cerveza en una terraza de esas que tanto abundan en la capital. Y pasearía por calles donde vivieron los escritores más afamados de la patria. Y llegaría a una plaza o a una placita o a un parque de árboles añosos y lo pasaría bien, lo pasaría bien porque todo sería nuevo a mis ojos. Y sería como un regalo ir en el autobús viendo a la gente cómo va que va al mismo sitio que yo adonde tiene lugar la sorpresa y la emoción.
Quiero escribir yo algo de eso que llaman positivo, algo que me levante el ánimo para poder pasar el día ya alegre desde por la mañana. Y escribiré no sobre los reyes magos pues ya se han dicho muchas cosas en la radio y televisión y en las misas y en los conciertos y en los museos y en la calle misma y en las redes sociales al respecto. Hay que sufrir la vida para valorarla. Hay que no tener nada para tener algo. Pero la gente contenta no sabe de esas paradojas vitales que nombro, la gente vital vive la vida con una sonrisa en los labios desde que se levanta. La gente vital y lúcida y extraordinaria nos asombra con su buen humor. Y ya se sabe que el buen humor es pegadizo. Vivan las personas vitales y alegres y que se me pegue algo de ellas.
lunes, 5 de enero de 2026
No me gusta este mundo al que asisto, al que debo la vida pues todos nacemos en un tiempo y es el que es, no queda otra que aceptarlo. No me gusta esa competitividad que se azuza a los niños ya desde pequeños, esa lucha en la que solo sobresale uno y los demás se quedan atrás, desconocidos. No me gusta el materialismo que hay entre las personas, de modo que solo teniendo cosas parece que vamos prosperando, cuando no se cultiva la lectura, la sabiduría, el saber. La vida de hoy en día orbita alrededor del trabajo, del dinero, de las cosas y no de la fantasía de ser alguien espiritualmente rico. No se fomenta el trato amable, el gusto por la cultura, el amor al prójimo. Todo es ganar mucho dinero para traducirlo en cosas, cosas que al final, pasan de moda, se rompen, favorecen poco la comunicación. Me gustaría que en este mundo la amistad y la familia triunfaran sobre todas las cosas y llegaran a buen puerto.
Hay un lugar para poder llorar a gusto en esta vida. Ese lugar no está definido en los mapas. Se llora al pie del corazón. En cualquier sitio, al lado del corazón, se puede llorar. Es un sitio de soledad, de vulnerable aislamiento. Cuando la catástrofe asoma, el corazón se prepara para albergar a un hombre o mujer que llora. Se pone esa persona muy quieta y muy llena de pena y llora. Siempre junto al corazón. Y hay muchos motivos hoy en día para llorar pues el ser humano se ha vuelto muy animal, muy ausente del prójimo. Cada uno va a lo suyo en esta vida fuera del útero materno. No se le ponen al ser humano las cosas fáciles de vivir. Todo es enemigo fuera de ese ser humano que lucha y nunca para de luchar. Nos enseñan a apartar la vista y también a morder, como a los perros. Se nos enseña a ser egoístas y a no mirar a los ojos al de al lado y eso fomenta que uno llore pegadito al corazón. Ojalá cambie el mundo y no tengamos que ser siempre enemigos entre nosotros.
Me he levantado, ni triste ni alegre. Me he tomado las pastillas. He bebido un vaso de café con leche y me he sentado a fumar un cigarrillo frente al ventanal del comedor. He visto pasar a un mecánico de un taller cercano, a una señora con el carrito lleno y a un joven alto no sé si en edad escolar o más mayor. La gente importa. Importa que la gente esté contenta con la vida. No sabemos de qué depende que la gente esté feliz, pero debe estar feliz para que la nación progrese. El verdadero progresismo es ese: que la gente tenga fe en un futuro apoyándose en el presente del día a día. A mí los progresistas ideológicos no me convencen. Me convencen aquellos que no mienten, que no arman líos para seguir en el poder a toda costa. Los progres existen para complicarnos la vida, no para dilucidar el presente que va hacia el futuro.
domingo, 4 de enero de 2026
Los malentendidos, cuanto más duran, peor. Es mejor llamar por teléfono antes de que el malentendido se convierta en aversión entre las dos partes. Y se llama y se dice: mira, que yo creo que voy a hacer esto porque es lo que me conviene y lo que deseo y por lo que he luchado. Y el otro puede decir su versión de los hechos pero ya se ha establecido un movimiento positivo hacia lo que uno piensa y ha hecho en la cuestión que se dirimía. Y así ya uno ha expresado su interés propio aunque sea un interés muy diferente de el del otro. Y si lo ha expresado con claridad y con la pasión propia del que lleva la razón, mucho mejor. Así, cada uno, después de expresar libremente su parecer ante los intereses que había, se posiciona y da lugar a un entendimiento que antes no existía.
A veces uno se levanta tristón, apabullado por la mañana. La luz que viene por la ventana no le urge a la acción, al desarrollo de las ideas, a escribir algún texto sustancioso. Y entonces, lo que uno hace es dejarse llevar por el día que ya está más o menos alto en el cielo y también dejar que la melancolía guíe las horas. Fuma uno unos cigarrillos con la sensación de que el tabaco le levanta el ánimo. Luego, pasea por la casa y sale a la calle y lo que ve en la calle no aumenta su alegría. Porque lo que pasa en la calle carece de entrañabilidad, de pasión por la vida. La calle es absurda también esta mañana. No tiene la calle el poder de cambiar el tono vital. Y entonces, uno ya se da por vencido y acepta la tristeza hasta el fondo y bebe agua y vuelve a fumar y así todo.
Pasan cosas en el mundo que nos llenan de admiración y sorpresa. No hay que admirarse tanto. La historia del mundo está llena de sucesos que parecían imposibles. La revolución francesa y después, Napoleón, asombraron a Europa por décadas. Lo que hay que hacer es seguir el hilo de los acontecimientos a ver en qué para la cosa. No creo que sea difícil recomponer la historia como hizo el ser humano tras procesos como la revolución industrial, el colonialismo, el socialismo y otros movimientos históricos que llevaron a la humanidad a otra dimensión que parecía inaudita. Somos democracia y la democracia es a lo que aspiran muchos países en los que reina el desorden o el caos o la delincuencia. Lo que ha pasado en Venezuela esperemos que sea para bien del país como reclaman muchos que tuvieron que salir de él. La democracia es deseable. La democracia es practicable. Ojalá salga todo bien.
sábado, 3 de enero de 2026
Es difícil aceptar nuestras vidas. Nos venden el oro y el moro y nos ponen ante la vista unas hamacas frente a una playa no diré paradisiaca pero sí. Es difícil que te toque lo de la Once. O lo de la bonoloto. Mientras, vas madrugando, vas poniendo una palabra tras otra a tu existencia, la vas nombrando lentamente. Un día, eres feliz porque no tienes una enfermedad mental y no tomas pastillas que te amuerman. Otro día, parece que sale todo mal y, al día siguiente tienes que arreglar lo que salió mal el día de antes. Por el grifo sale agua que empuja pelillos, inmundicias de tu cuerpo, mucha herida no curada. Todos los días cuecen habas en tu casa. Todos los días chupas algo que aborreces. Faltaba media hora para que pasara el 626.
Ya seas hombre o mujer, te pones los pantalones. Y no sales a la calle. Andas por casa a ver qué solicitud de la mañana te ocupa. Quizás recojas ropa, has desayunado ya rápidamente. El día está turbio por la ventana, de color gris, como los años largos de la dictadura. Escribes una carta a tu madre que vive en Cádiz. No alargas mucho el cuento, solo lo importante. Los bares, a estas horas, están llenos de gente desocupada. Tú no. Tú no eres un desocupado. Mira la niña que ya pide algo. Pasas por el pasillo veloz y ves pelusas. Ya es imposible renunciar al hoy. El hoy está despegando como un avión rumbo a tareas que dicen la nada, que dicen, como la niña, algo.
Somos como náufragos felices que hablamos alto decimos nombres fantasmas colocamos cada hora que pasa yerros que se olvidan cerca de nuestro alma llanto. La historia de nuestros días no alcanza para que nuestra lápida sea interesante. Las playas nos han acogido nos han devuelto a la gracia de los días soleados y después nos escupen los minutos a una habitación sin vistas. No hay nada más allá de la vista, de los ojos que lloran algunas veces. Tómate tu tiempo para decidir qué es lo importante en tu vida y luego, dite a ti mismo cansados himnos de lo que eres y tocas y abarcas con tus manos. Y ya no hay más que la calle, la dura calle de rostros que no lo son por lo desconocido.
La rutina ensombrece el camino diario. Pero parece que ha de existir lo rutinario. Las horas repetidas nos liman las aristas. Lo conocido nos ayuda a no equivocarnos. Así va pasando con cualquiera de nosotros: que si todo fuera nuevo no sabríamos cómo vivirlo. Se suceden las cosas consabidas, lo ya hecho ayer, lo que vendrá mañana. Es la ley del ser humano, animal de costumbres. Si creas tu círculo virtuoso no querrás salir de él, pues en él hay seguridad y buena existencia. La vida se repite en hábitos buenos y horas tranquilas. No temas el eco de los días: ayudan a entender qué hacemos y por qué lo hacemos. Estar con los nuestros trae beneficios; andar a lo loco, trae extraños sucesos.
viernes, 2 de enero de 2026
El que lleva una vida reposada, hace cosas reposadas: leer, escribir, andar, que no correr, y acostarse pronto. Ver la televisión, sin embargo, no entra en esa correlación de cosas porque la televisión muestra la polarización de la sociedad. La televisión pública se ha convertido en un apagafuegos del gobierno tapando delitos. La televisión pública es sectaria, está sesgada al poder. Hoy charlaré con amigos de esto y lo otro, pero sin caer en la discusión. Es lo que hace la gente inteligente. Valen más los amigos que llevar razón. Así que se habla de libros y adiós. Los días amanecen, se yerguen al cielo, decaen por la tarde y mueren. Agradezcamos a Dios la paz en la que vivimos y otras cosas que nos da.