El escritor tenía un amigo en Usera que también era escritor. Lo que más le llamaba la atención de este escritor cuando iba a ver a su amigo era el olor a moho de la escalera. El escritor amigo vivía en un tercero y ese olor se le quedaba impregnado en las ropas ya para unos días. Cuando se saludaban, inmediatamente se ponían a hablar de libros. El escritor visitante quería escribir una novela titulada precisamente así: "Moho" y el escritor de Usera siempre quiso contar la batalla de los ogros y los elfos. Este escritor amigo perdió a sus padres en un accidente y tenía un hermano que no le hacía mucho caso. O sea, que estaba solo. Se ganaba la vida con instalaciones de vías telefónicas, de internet. Y luego dedicaba mucho tiempo de su vida a escribir. El otro escritor, el que venía a ver a su amigo, le conoció en una librería al comentar el título de un libro de pasada. Este escritor, el del moho, logró ser profesor de instituto pero se cansó de ser interino y luego pasó a trabajar en una librería del centro de Madrid. No podían tener intereses literarios más opuestos. Uno escribía de gentes sencillas y el otro de fantasías, pero eran muy amigos por el hecho de amar la lectura y los libros. En Usera, se comían una ración de oreja a plancha y soñaban con el Planeta.
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