sábado, 17 de enero de 2026

 Me gustaría estar en primavera y estar entre árboles y flores. Así no me acordaría de lo mal que andan las cosas en este país. Así solo estaría pendiente de nada que no fuera oler el presente, notar el frescor de la sombra de una encina. Me llevaría un bocadillo de salchichón, como en los recreos del instituto. Me lo comería sentado y como respaldo, el tronco de un árbol. Un alcornoque o una encina o un olmo añoso al lado del río. A lo mejor avistaba al somormujo de las églogas de Garcilaso y a las ninfas del Tajo. Y vería allí esas escenas amorosas tan livianas y dulces. Y yo sería como un pastor enamorado, enamorado de la naturaleza, del río, de las fuentes, de las flores y la hierba pura de un mes de abril más bonito que una playa alicantina.

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