viernes, 16 de enero de 2026

 Recuerdo de innumerables días felices: así queremos nuestra vejez, a ser posible. Pero a la gente pobre todos los días se nos juntan casi en uno. Porque no podemos viajar porque somos enfermos de una enfermedad del alma. Porque no tenemos una multitud de amigos reunidos alrededor de nuestro dinero. Porque no tenemos un hermano médico sino unos padres analfabetos. Porque salimos de una situación de apuro, allá, cuando salimos del pueblo y nos vinimos a la ciudad a ganarnos el pan. Pero hay que ser optimistas y agradecidos. Pudimos hacer la carrera y trabajar en lo nuestro aunque la enfermedad de alma no nos permitió avanzar. La familia se ha disgregado y ya forman núcleos familiares propios donde no cabemos ni nos hacen mucho caso. La vida es numerosos días que se suceden ahítos de sorpresas o iguales como canicas.

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