El piso donde vivimos Paco y yo es nuestro, de nadie más. Lo pagamos con nuestro esfuerzo y nuestro dinero hace ya mucho tiempo. Cuando Paco y yo no nos valgamos en lo doméstico, nos iremos a una residencia de las mejores que encontremos y alquilaremos el piso y a lo mejor, esa residencia se quede con él, no lo sé. No está previsto que mi dinero vaya a mis familiares pues estos no me han hecho ni puto caso ni en horas inciertas y duras ni en horas muertas aburridas. El caso es que no nos han hecho caso. Nos han tenido olvidados por días y días y meses y años. Por lo tanto, por esa indiferencia que muestran hacia nosotros, Paco y yo responderemos también con ese desdén. Es obvio, a lo frío, se contesta con lo frío. Nada nuestro es suyo, de la familia. Todo es nuestro y lo repartiremos como nos dé la gana al que muestre algo de corazón por nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario