Hay mucho silencio alrededor de mí, en la casa. No escribo para lucirme literariamente sino para desahogarme. Mi sobrino llamó a la ambulancia y fue una gran idea. Se lo agradezco porque yo no sabía qué hacer. Ya todo depende de los médicos que traten a mi hermano. Espero que lo hagan bien. Que le curen de su dolencia. De las cosas que hice al quedarme solo fue escribir todo lo que pasó en un cuaderno. Me quedé más a gusto. Ahora necesito un poco de compañía porque me siento solo. No sé si llamar a alguien que me dé conversación. La mañana avanza con las cosas que tienen las mañanas: esa luminosidad que deja al aire nuestras tristezas y nuestras derrotas. Esa claridad del cielo que hiere el alma.
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