sábado, 10 de enero de 2026

 Algunos poetas andan reescribiendo y retorciendo sus versos hasta dar con una expresión de su gusto, de lo que querían expresar. También los novelistas (algunos) no se dan por conformes con una primera expresión de lo redactado sino que lo pulen y lo llenan de nuevos retoques de la prosa hasta que aquello que querían decir surge de nuevo, como si la versión original no valiera, hubiera que forzar el texto un poco más. No sé si Valle Inclán era de esos escritores que buscaban la expresión lujosa de lo expresado, lo difícil, lo rebuscado. La verdad es que Valle Inclán tenía un dominio del idioma excelso, lleno de neologismos, metáforas e ironías en su teatro y sus novelas. Como en las sonatas, como en las sonatas.

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