Como se trata de mantener la moral alta ante un día que va a ser el mismo que ayer, escribiré de la luminosidad del día, un azul bendito y afilado como el ala de un pájaro. Un pájaro blanco y fuerte que corta el viento denodadamente. Como un dolor fino que se siente en el corazón, el día va pasando, el paso de los minutos va recortando el día como si se tratara de un cartón diseñando poco a poco nuestro destino. Ayer pude añadir unos renglones a mi novela, de lo que me siento orgulloso y satisfecho. No es una novela grandiosa pero en esa historia hay novedades estilísticas muy avanzadas. Mi novela rompe algunas normas no escritas de la narración común y ordinaria. Quiero ya acabarla. Saldrán unas 120 páginas muy entretenidas, creo. Voy a beber agua.
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