sábado, 3 de enero de 2026

 Ya seas hombre o mujer, te pones los pantalones. Y no sales a la calle. Andas por casa a ver qué solicitud de la mañana te ocupa. Quizás recojas ropa, has desayunado ya rápidamente. El día está turbio por la ventana, de color gris, como los años largos de la dictadura. Escribes una carta a tu madre que vive en Cádiz. No alargas mucho el cuento, solo lo importante. Los bares, a estas horas, están llenos de gente desocupada. Tú no. Tú no eres un desocupado. Mira la niña que ya pide algo. Pasas por el pasillo veloz y ves pelusas. Ya es imposible renunciar al hoy. El hoy está despegando como un avión rumbo a tareas que dicen la nada, que dicen, como la niña, algo.

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