lunes, 5 de enero de 2026

 Me he levantado, ni triste ni alegre. Me he tomado las pastillas. He bebido un vaso de café con leche y me he sentado a fumar un cigarrillo frente al ventanal del comedor. He visto pasar a un mecánico de un taller cercano, a una señora con el carrito lleno y a un joven alto no sé si en edad escolar o más mayor. La gente importa. Importa que la gente esté contenta con la vida. No sabemos de qué depende que la gente esté feliz, pero debe estar feliz para que la nación progrese. El verdadero progresismo es ese: que la gente tenga fe en un futuro apoyándose en el presente del día a día. A mí los progresistas ideológicos no me convencen. Me convencen aquellos que no mienten, que no arman líos para seguir en el poder a toda costa. Los progres existen para complicarnos la vida, no para dilucidar el presente que va hacia el futuro.

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