Pienso de Paco y de mí como en la película de Thelma y Louise, que se tiran en coche por un barranco asediados por las tristes circunstancias. Pero eso no va a ocurrir. Amamos la vida. Tenemos cosas por hacer, somos imaginativos para la vida, no para la muerte. Mi hermana me ha dicho que veía a Paco mal desde la última vez que ingresó, el 5 de mayo del 24. Yo no notaba eso. Paco tenía ganas de vivir. Ya he explicado por lo que creo que le ha pasado esto: la rotura de su rutina por los acontecimientos de finales de año. Nadie tiene la culpa de lo que ha pasado. La vida se sobresalta a veces y hay enfermos mentales que no lo soportan. De todos modos, creo que cuando haya sido curado mi hermano, he de cuidar de que no sufra ni se estrese, pero quizás no esté en mi mano eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario