El modo de conducirse en el mundo actual es a codazos, a ver quién se pone el primero. Los cuervos graznan un graznido hosco. Las palomas cautivas de las plazas no se fían de los seres humanos que las cruzan. Es sórdido este lugar llamado Tierra. Los corazones se eclipsan ante las cosas, las cosas que hay maléficas y oscuras. Es tarde ya para convocar a la razón y pedir disculpas por lo hecho y seguir andando. Ya la gente no anda tranquila, ya la guerra y otros escenarios vergonzosos acuden a la plaza pública. No somos nadie para el poder corrupto. El poder se ha convertido en un rostro de cemento, en una persona que no se va nunca, en un dolor que no se acaba. Yo, mientras tanto, bebo agua, fumo un cigarrillo, ahuyento como puedo tanta sinrazón.
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