domingo, 25 de enero de 2026

 Está haciendo frío de verdad, no como otros inviernos. Por el agujero que le ha salido a mi corazón, se cuela un mal indescriptible. Soledad juntada a la preocupación. No sé qué es la mitad de mí. No sé qué pasa que no conozco la situación real de mi casa. Los minutos pasan entreteniéndome con el ordenador y las ventanas. No hay alivio. No hay tristeza que no me llene de inseguridad. Pero bueno. Como dice el refrán, paciencia y barajar. Ojalá me llamen para decirme qué tal está mi hermano. Iré a por el periódico y leeré los casos tristes de la gente, esa que va como yo, medio desnudo, medio asustado, medio malherido.

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