viernes, 16 de enero de 2026

 La vida es triste. Cuando empiezas a entender la vida, ya eres muy mayor. Hay gente que no asienta la cabeza ni a los 50. Siguen haciendo el gilipollas casi al borde de la tumba. Sus hijos les enseñan disciplina, una disciplina que nunca han tenido por ser hijos, ellos a su vez, malcriados y mandones. Digo que sus hijos los disciplinan porque tienen que ir a por ellos al colegio, darles de comer, sacar a paseo. Y ahora los niños son muy exigentes. Lo quieren todo y todo ahora, en este preciso instante. Los niños de ahora son muy crueles por su consumismo desmedido, por sus caprichos desmesurados, porque, como dice un sobrino mío, son la avaricia pura y destilada. Pero no nos preocupemos. Hay cosas peores que tener que cuidar niños como pueda ser una enfermedad del alma, un trastorno bipolar en el que unos días estás bien y otros, deprimido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario