Hoy a más de uno le ha costado madrugar o no ha madrugado (las cifras de absentismo laboral en España son escandalosas). El día estaba neblinoso y oscuro como boca de lobo. No falté a clase ni un solo día lectivo sino por motivos de salud mental. Eso me inculcaron mis padres, el amor al trabajo. Al mal tiempo, buena cara, se dice. Voy a intentar un poco de humor a ver si me sale. Cuando ves que no hay más que oscuridad y no ves la luz al final del túnel, te envuelves en la manta y dices: que vaya Rita a trabajar. Pero Rita está muy entretenida haciéndose las uñas en el baño. Y tiene que llevar a los niños al colegio en cosa de media hora. Rita no puede ir al trabajo por ti. Y es el pan de tus hijos. Sales de la cama, te vistes y desayunas y acudes a trabajar por el bien de tus hijos que ayer mismo jugaban con los juguetes de reyes. Dios, qué asco. La luz al final del túnel es esta tarde pues dice el refrán: mañana de niebla, tarde de paseo.
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