La rutina ensombrece el camino diario. Pero parece que ha de existir lo rutinario. Las horas repetidas nos liman las aristas. Lo conocido nos ayuda a no equivocarnos. Así va pasando con cualquiera de nosotros: que si todo fuera nuevo no sabríamos cómo vivirlo. Se suceden las cosas consabidas, lo ya hecho ayer, lo que vendrá mañana. Es la ley del ser humano, animal de costumbres. Si creas tu círculo virtuoso no querrás salir de él, pues en él hay seguridad y buena existencia. La vida se repite en hábitos buenos y horas tranquilas. No temas el eco de los días: ayudan a entender qué hacemos y por qué lo hacemos. Estar con los nuestros trae beneficios; andar a lo loco, trae extraños sucesos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario