sábado, 24 de enero de 2026

 El montón de odio que está engendrando este gobierno, las noticias del mundo que nos asaltan diariamente, nos ponen mal. Lo que le ha pasado a mi hermano no es una gran cosa si miramos cómo otros enfermos mentales beben o se drogan, llevan vidas de espaldas a la familia, se meten en líos por su enfermedad o por voluntad propia. Parece mentira que a nosotros dos nos pase esto que nos pasa cuando llevamos una vida ordenada y sin contaminación de la mente ni del cuerpo. Mi hermano y yo lo único que hacemos extraordinario quizás sea ir a Madrid y ver gente allí de todo pelaje. Vemos enfermos mentales vagabundear por las calles e inferimos que hay gente peor que nosotros, que vivimos una vida normal. O sea, que lo de mi hermano es duro, sí, pero hay otros casos, seguro, mucho peores.

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