Mi madre solía decir, cuando algo no iba ni para adelante ni para detrás: esto está "embarraganao". Y un amigo que vendía cupones de la Once, me decía: "tú te enmogollonas". Una barragana es una prostituta. A saber qué condicionamientos semánticos hicieron que, de un nombre común pasara a emplearse como verbo. Y también el nombre mogollón, para ese amigo mío, se convertía en verbo para describir un estado de la conciencia o del espíritu. Muchas palabras que se heredan de los padres, perviven en los hijos pero ya, como no existe cultura lingüística oral y familiar, usamos tecnicismos que nos proporcionan los medios de comunicación y olvidamos el acervo lexical de nuestros antepasados. Así podríamos usar "colapsado" por embarraganado y "superado por las circunstancias" por enmogollonado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario