viernes, 23 de enero de 2026

 El primer blog me ha relajado, me ha mantenido ocupado unos momentos y no pensando. Los restaurantes abren hoy gracias a un cocinero hábil, a un cocinero fantástico. Las lunas y los soles se persiguen en un círculo que damos en llamar días. Me apetece largarme de la ciudad e ir a una altura de montaña, a un sitio alto para ver Madrid a mis pies. Los corazones se alertan cuando oímos noticias terribles: muertos, accidente, tragedia, etc. Yo estoy solo en casa, la casa no habla. Si hablara es que yo estaría hablando solo y no es plan. Por eso escribo, para no hablar solo, para hablar por escrito, para deshacerme de la triste mañana.

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