viernes, 9 de enero de 2026

 Como se trata de mantener la moral alta, escribiré de los pájaros que hoy arrebujan su pelaje en ramas escuálidas. Escribiré de los montones de notarios que firman compraventas, herencias y demás documentos que mueven el mundo. La vida ya no da respiro otra vez. Otra vez andar, conducir, ir a la escuela, al aeropuerto, al dentista y a otros sitios imponentes u ordinarios a fabricar aviones de papel, a contar que dos y dos son cuatro, a decir que me han pegado, que la vida me puede pero yo veré la manera de poder con ella, de mirar al infinito otra vez a ver si hay respuesta. Hay que tratar de que la ansiedad no nos carcoma el alma, no nos impida la somera alegría que surge entre las aceras cercanas al corazón.

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