No me gusta este mundo al que asisto, al que debo la vida pues todos nacemos en un tiempo y es el que es, no queda otra que aceptarlo. No me gusta esa competitividad que se azuza a los niños ya desde pequeños, esa lucha en la que solo sobresale uno y los demás se quedan atrás, desconocidos. No me gusta el materialismo que hay entre las personas, de modo que solo teniendo cosas parece que vamos prosperando, cuando no se cultiva la lectura, la sabiduría, el saber. La vida de hoy en día orbita alrededor del trabajo, del dinero, de las cosas y no de la fantasía de ser alguien espiritualmente rico. No se fomenta el trato amable, el gusto por la cultura, el amor al prójimo. Todo es ganar mucho dinero para traducirlo en cosas, cosas que al final, pasan de moda, se rompen, favorecen poco la comunicación. Me gustaría que en este mundo la amistad y la familia triunfaran sobre todas las cosas y llegaran a buen puerto.
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