domingo, 25 de enero de 2026

 Escribir por la mañana me calma. Voy expresando dudas y sentimientos que me hacen daño y, una vez escritos, me hacen menos daño. La vida está llena de contratiempos, de pequeñas o grandes tragedias. De enfermedades que no se sabe muy bien cómo se manifestarán. De dolores que dan al que está pendiente de un ser querido. Las farolas ya no lucen lo que lucieron en la noche: un lunar de luz en la acera, un aspaviento eléctrico de la duración de la oscuridad. Las aceras empezarán a llenarse de gente que va y viene, que lleva el pan como el pequeño tesoro del día. Padre, danos hoy el pan, etc. Hemos de aguantar lo que venga y ser egoístas, no en el sentido de negar a los demás, sino en el sentido de pensar en nuestro bien particular para poder así ayudar a los demás con fortaleza.

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