martes, 13 de enero de 2026

 Todavía me duele la cadera de ese pinchazo que me dio ese hijo puta de enfermero. Ayer me cambié de enfermero. Hoy, le digo a Paco que vaya a por leche y no quiere ir por la mañana. Tiene que ser por la tarde. Mi hermano es muy perro y muy vago. Congela barras de pan para no ir a por pan. Encima dice que tiene manía a los supermercados. Los problemas crecen. Tengo que hacer la comida sí o sí, pero mi hermano ni va a por pan ni va a por leche aunque me vea cojear por la casa. Ese hijo puta de enfermero me clavó la aguja en todos los tendones y tegumentos de la cadera. Ese hijo puta de enfermero merecía una escoba espetá por culo, merecía que le colgaran de los huevos un rato, a ver qué tal.

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