jueves, 8 de enero de 2026

 De las tres veces que he estado en Portugal, en un hotel, vi una serie en televisión, una novela televisiva. En la escena salía un matrimonio aparentemente sin hijos, que ya es un poco triste. El hombre estaba detrás de una máquina de escribir electrónica, lo recuerdo bien. Se supone que era escritor. La mujer le ayudaba, tenía en las manos un montón de folios. Y el marido escritor le decía: ¿tú también escribes? Y decía la mujer: sí. Y preguntaba el marido:¿a mano? Y la mujer decía: sí. Y  ya dejé de ver esa escena que me pareció tristísima. Allí, marido y mujer peleándose por escribir. Todo en Portugal tiene una pátina de tristeza, de murria, de fado cantado tristemente, de eso que llaman mágoa. A mí me pareció muy triste esa serie en la que el marido le niega a la mujer un mérito literario solo por escribir a mano.

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