Por ignorancia no se abusa de los demás. Un familiar puede darse cuenta de que ha hecho daño a otro familiar pues las pruebas están ahí, los documentos están ahí. Y ese familiar lo vio y lo entendió y nunca pidió perdón por el abuso. O sea, el familiar robó, coaccionó a otro familiar, le tuvo contra las cuerdas y además, ese familiar acosado es un enfermo o un anciano. Y el familiar robó, intimidó, acusó a ese familiar de hacer precisamente lo que estaba haciendo él. Y luego, va ese familiar que atacó y se hace la víctima. Y humilla al acosado. Le dice: haces daño, cuando el daño lo está haciendo él. Y luego, el familiar se atufa y cree que él ha llevado la razón siempre y se hace el dolido, el ofendido. Mierdas de familiares siempre existirán, creo yo. Pero cada uno es hijo de sus obras y una justicia les espera, no una humana, otra más acerada.
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