Uno dice hasta luego en la calle. Espera verla más tarde a esa persona de la que se despide. No piensa que mañana o pasado morirá y no la verá más. Quizás esa persona de la que se ha despedido solo sea un vecino o un conocido por cualquier causa. Pondremos por ejemplo: la persona al que dice hasta luego es el dueño de una tienda de ropa donde el que dice hasta luego va con su mujer a comprar. Y hubo veces que estuvieron en una reunión (el de la tienda) y él (el que dice hasta luego) porque tienen en alquiler en la ciudad un par de pisos en el mismo bloque. Y así se ven regularmente y se conocen y hablan de las mejoras que hay que hacer en los pisos y en los modelos nuevos que han llegado a la tienda. Pero el dueño de la tienda murió al otro día de un ataque al corazón. Cuando van a la tienda el que dijo hasta luego y su mujer, se la encuentran cerrada. Hay un cartel en la entrada de la tienda. Dice: cerrado por defunción. Es la vida. Es la muerte que viene tan callando.
Sin ninguna duda, hay que gastarse el dinero.
El cementerio está lleno de bolsillos llenos y es una pena.
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