jueves, 19 de junio de 2025

 Estoy con la mosca en la oreja. Presiento algo. Hasta que no eche el caldo al arroz, no dejaré de estar intranquilo. Hoy no he salido por la mañana a hacer el recorrido por la calle concurrida, por la calle donde pasan cosas de poca importancia, por la calle austera y obrera y humilde como un melón, como una cebolla, como los ajos que se echan a toda comida. La calle ciudadana hoy no me verá por la mañana, no me verá y es una pena, es como una falta de resuello que me entra al no haberla transitado. Hoy estoy predispuesto a fallar, a hacerlo todo mal si mi suerte no lo remedia. Hoy no he comprado el periódico al final de la calle, al final de la mañana, al final de mi destino.

El destino parece una cosa tonta.

Una cosa tonta que está cuando sales de casa.

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